El viejo del costal

Andina · Mestizo

El viejo del costal

Un viejo limosnero con costal y una mano escondida servía para amenazar a los niños que lloraban o desobedecían.

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El relato

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Era un viejo limosnero que andaba de día y de noche con un costal al hombro. Una de sus manos era como una garra, y la llevaba escondida: ésa era la Mano Peluda. Cuando encontraba a un niño, lo metía en el costal y se escapaba.

Parecía un ser cansado y manso, ocupado sólo en llenar el costal y cargarlo. Pero su único oficio era robarse para siempre a los niños malcriados o groseros y llevárselos sin regreso a comarcas muy lejanas. Su hambre de niños no tenía fin, y en el costal le cabían todos los que quisiera llevar.

Por eso los mayores les decían a los niños llorones:

—Seguí llorando, culicagao, y viene el Viejo del Costal y te lleva con la mano peluda.

Y los campesinos todavía cantan:

Con el Viejo del Costal

a muchos nos espantaron;

para no oírnos llorar

los mocos se nos cuajaron.

La Mano Peluda también andaba sola. En las noches oscuras y en las tardes solitarias se alargaba, negra, velluda y con uñas grandes y puntiagudas, por las ventanas, los postigos, las rendijas de las paredes, las troneras de los bahareques y los boquetes de los muros. Vivía en los subterráneos de las casas, y a los niños traviesos y callejeros las madres los llamaban al orden con ella.

El viejo del costal: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Las amenazas que calman el llanto de un niño se recuerdan de adulto como una copla.”

Territorio

Andina · Mestizo

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Mestizo
Referencia
5° · -75°

Ficha del relato

Contexto histórico

El Viejo del Costal y la Mano Peluda están en capítulos contiguos de Mitos, espantos y leyendas de Caldas, de Fabio Vélez Correa (1.ª ed., Imprenta Departamental de Caldas, 1997; se lee la edición ampliada, posterior a 2007, en El Libro Total), dentro de los mitos menores. Vélez toma al Viejo de Julián Bueno Rodríguez (p. 92), que lo llama «Mito de los Caprichos» y lo describe como un limosnero con una mano de garra escondida, la Mano Peluda. Añade la amenaza que usaban los mayores con los niños llorones, una copla campesina que cita Álvaro Gartner, y la descripción de Iván Salazar Duque, que lo llama El Costalón.

Para la Mano Peluda, Vélez cita a Arturo Escobar Uribe (Mitos de Antioquia, 1950, p. 179), según el cual su ancestro es muy viejo y su leyenda se conoce en toda Antioquia y el Viejo Caldas, y la describe con su gemela, la Mano Negra.

No hay narrador de un caso: el libro recoge una figura, una amenaza de crianza y una copla. Es un espanto doméstico del mundo infantil, que en el libro va inmediatamente después del Coco, el «Mito de la Desobediencia».

La copla que recoge Gartner está en primera persona del plural, «a muchos nos espantaron», y es la única voz de quien fue niño bajo esa amenaza. El resto de la entrada está escrito desde los adultos que la usaban para callar el llanto.

Resonancias con otros mitos

El pariente más cercano está en la página anterior del mismo libro: el Coco, al que Vélez llama «Mito de la Desobediencia» y que, como el Viejo del Costal, existe sobre todo en la amenaza de los padres. Pero el Coco no tiene cuerpo, y el Viejo sí: un costal, una mano escondida y un oficio preciso.

El hombre del saco que se lleva a los niños es una figura conocida en toda la tradición hispánica, y el Viejo caldense es una de sus formas. Goya grabó en 1799, en su tercer Capricho, «Que viene el Coco», a una madre y sus niños ante una figura envuelta; la Fundación Goya en Aragón lo lee como crítica de la crianza por el miedo, la misma que resume la copla campesina: con el Viejo del Costal a muchos los espantaron para no oírlos llorar.

La Mano Peluda tunjana de Ocampo López lleva la figura a los conventos y las casas coloniales de Tunja. Allí la mano sale de los muros de la ciudad vieja; en Caldas, de las troneras de los bahareques.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. En Vélez, el Viejo del Costal y la Mano Peluda son a la vez una sola figura y dos. Julián Bueno dice que la Mano Peluda es la mano escondida del Viejo; el capítulo siguiente la trata como un espanto con vida propia, que se mete por las ventanas y vive en los subterráneos, con una gemela, la Mano Negra.

  2. Salazar Duque le cambia el tono al Viejo. Lo llama El Costalón y lo imagina cansado y manso, ocupado sólo en su costal; lo terrible no es su aspecto, sino que se lleva a los niños para siempre a comarcas lejanas.

  3. Fuera de Caldas, Javier Ocampo López publicó una versión tunjana, «El espanto de la Mano Peluda», ambientada en el convento de agustinos de la Candelaria y en las casas de Tunja, que se lee en el portal Tunja Ciudad de Tesoros Escondidos. Y el libro de 2004 Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano, que se declara ficción, inventa un testimonio de una mujer a quien su madre amenazaba con la mano peluda para que se fuera a dormir.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Caldas · Andina
Referencias
4
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Mitos, espantos y leyendas de Caldas

    ellibrototal.com

    Capítulos «El Viejo del Costal» (Julián Bueno, p. 92; copla citada por Álvaro Gartner; El Costalón de Iván Salazar Duque) y «La Mano Peluda» (Escobar Uribe, p. 179), con la Mano Negra.

  2. El espanto de la Mano Peluda

    tunjatesorosescondidos.com

    Texto firmado por Javier Ocampo López, «El espanto de la Mano Peluda», ambientado en el convento de agustinos de la Candelaria y las casas de Tunja, la versión tunjana que citan Versiones y Similitudes.

  3. Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano

    archive.org

    Trae «La Mano Peluda» (pp. 27-28) como testimonio inventado de una mujer a quien su madre amenazaba con ella para que se fuera a dormir.

Contraste y contexto · 1 referencia

  1. Que viene el coco (Los Caprichos, n.º 3)

    fundaciongoyaenaragon.es

    Ficha del Capricho de Goya «Que viene el coco» (1799), la crianza por el miedo que Similitudes compara con la copla del Viejo del Costal.

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«El viejo del costal» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El viejo del costal» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El viejo del costal» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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