El pozo de Hunzahúa

Andina · Muiscas

El pozo de Hunzahúa

En el pozo que formó la chicha derramada por la madre de Hunzahúa, un buscador de tesoros gasta su fortuna y Tunja guarda un nombre.

Leer el relato
El pozo de Hunzahúa: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 3 min

En Tunja, en el tiempo en que los zaques mandaban sobre el altiplano, hubo un hermano y una hermana que cometieron una falta que ninguna palabra podía nombrar sin vergüenza. La madre los había criado bajo el mismo techo, y en aquella casa la chicha hervía siempre en la vasija grande.

Hunzahúa era el zaque. Se hizo esposo de su hermana, contra la norma que regía la casa y la tierra. La madre lo descubrió al ver crecer el vientre de la muchacha. No dijo nada. Tomó la sana, el palo largo con que se mueve la chicha cuando se cuece, y descargó sobre la olla el golpe que iba para la hija.

La muchacha se amparó tras de la vasija. El barro se quebró. La chicha corrió por la tierra como un río pequeño y tibio, y la tierra se abrió para recibirla. Del derrame quedó un pozo de agua donde antes había sido bebida: el mismo que hoy llaman de Donato. Desde entonces, la falta quedó guardada en aquel hueco, y por eso sus aguas nunca se han acabado.

Pasaron los años, y pasaron otros dueños de la tierra. Cuando llegaron los hombres de afuera con sus armas, se dijo que el oro del zaque había sido arrojado al pozo para que no cayera en manos extrañas. Nadie lo vio, pero el agua era profunda, y la profundidad se volvió promesa.

Un forastero llamado Donato escuchó el rumor y le creyó. Llevó trabajadores, palas, cuerdas y conductos. Mandó abrir una zanja para que el agua escapara cuesta abajo. El primer día el nivel bajó un poco, y Donato calculó cuántos cofres podría llenar. Al amanecer siguiente, el pozo estaba igual.

Hicieron la zanja más profunda. Sacaron barro en baldes y afirmaron las paredes con madera. Entre la tierra aparecieron piedras oscuras, raíces y fragmentos de vasijas. Donato examinaba cada objeto y lo tiraba a un lado si no brillaba. La noche devolvía el agua. Las herramientas se gastaron, los días se gastaron, y el forastero gastó más dinero del que pensaba encontrar.

Una tarde, un muchacho que llevaba agua a los obreros recogió uno de los fragmentos desechados. Reconoció en el barro la huella de unos dedos antiguos. Lo limpió con cuidado y lo guardó.

—Eso no es un tesoro —dijo Donato.

—Entonces quizá usted busca la cosa equivocada.

Donato ordenó un último desagüe. En la oscuridad creyó ver un resplandor bajo la superficie y metió las manos. Solo sacó barro. Al día siguiente abandonó el trabajo.

El pozo conservó su agua, pero cambió de nombre: Pozo de Donato, no porque el hombre hubiera encontrado una fortuna, sino porque perdió la suya queriendo apoderarse de una historia.

Todavía se dice en Tunja que algo cayó al Pozo de Donato cuando desaparece sin remedio. El agua no confirma si hay oro en el fondo. Guarda algo más difícil de extraer: la memoria de una falta que se volvió origen.

El pozo de Hunzahúa: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que nace de una falta no se agota en manos de quien solo busca llenarlas.”

Territorio

Andina · Muiscas

Andina · Muiscas

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Muiscas
Referencia
5.5513056° · -73.3527778°

Ficha del relato

Contexto histórico

El pozo se encuentra al norte de Tunja, hoy dentro del campus de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, en el sector que las crónicas llamaban del Pantano. Su origen se narra dentro del ciclo de Hunzahúa: cuando la madre descubrió el incesto entre el primer zaque y su hermana, tomó la sana, quebró de un golpe la vasija de chicha y la tierra abrió un pozo que convirtió la bebida en agua. Fray Pedro Simón registró la escena hacia 1627 y añadió que por eso el lugar ahora llaman el pozo de Donato.

En el mismo capítulo, Simón transmite los rastros ciegos según los cuales el oro del cacique de Tunja fue lanzado a un profundo pozo cercano a la ciudad. Esa noticia es la base documental del tesoro, y no una ejecución de Quemuenchatocha. El cronista precisa que un hombre extranjero llamado Donato, guiado por esas noticias, gastó su caudal intentando agotar el pozo, trabajó muchos días y, tras conocer el desengaño, abandonó la obra; la gente puso su nombre al lugar. De ahí el refrán tunjano para un dinero o una deuda que se pierde sin remedio.

Dos cautelas. Primera: Simón no dice que los guerreros trasladaran el tesoro la noche de la captura; dice que los indios del pueblo ocultaron su propio oro mientras los soldados registraban la casa del cacique. Segunda: las fuentes históricas corrigen a la tradición posterior. Quemuenchatocha fue capturado y llevado a Suesca para que revelara sus riquezas; la ejecución corresponde a Aquiminzaque, en otro episodio, así que el tesoro se presenta aquí como rumor y no como inventario confirmado.

El lugar reúne así mito de origen, rumor de conquista, fracaso extractivo colonial y expresión cotidiana. La norma que castigaba el incesto con la muerte dejó en el paisaje un pozo que la comunidad conserva como memoria, mientras cada generación que quiso apropiarse del sitio por razones opuestas añadió una capa más al mismo hueco de agua.

Resonancias con otros mitos

Dentro del mismo corpus muisca, el pozo comparte ciclo con la ficha de Hunzahúa y su hermana: allí la falta de los hermanos termina en piedras a la orilla del Tequendama; aquí la misma falta deja un hueco de agua en la ciudad. La diferencia es de escala y función: el Tequendama muestra el castigo en el cuerpo de los culpables, mientras el pozo convierte la falta en paisaje que la comunidad habita. También los cojines del zaque, la roca desde la que Hunzahúa observaba el sol, fijan la memoria de la autoridad en una piedra; el pozo, en cambio, fija la memoria de la falta en un agua que no se deja vaciar.

En los Andes, las lagunas y los ojos de agua son lugares de origen y de ofrenda: la tradición inca hace salir del lago a Manco Cápac y Mama Ocllo, y la creencia andina trata las lagunas como seres vivos que castigan a quien las profana. En esa geografía el agua no es un recurso sino un ser con memoria, y quien la profana pierde más de lo que gana. El pozo de Donato comparte esa condición de agua que no se puede desaguar impunemente, pero su origen no es un nacimiento ni una ceremonia sino un derrame: la transgresión misma produce el agua.

En el folclor europeo, los pozos sagrados reciben ofrendas que el agua guarda y que quien las lanza renuncia a recuperar; el pozo de Mímir, en la tradición nórdica, conserva la memoria y solo la entrega a quien paga un precio. El pozo de Donato invierte el gesto: no se arroja nada, se intenta extraer, y el agua devuelve la pregunta de quien busca. La diferencia con Mímir es decisiva: allí el sabio paga para acceder al saber; aquí el extractor gasta su caudal y no recibe ni siquiera el fondo.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La primera variante explica el origen del pozo dentro del ciclo de Hunzahúa. Fray Pedro Simón cuenta que la madre, encendida de cólera al descubrir el embarazo de la hija, tomó la sana y arremetió contra la muchacha, que se amparó detrás de la gacha; el golpe quebró la vasija, la chicha se derramó, se abrió la tierra y, recibiendo la chicha, quedó un pozo de ella, aunque convertida en agua. La compilación de Villa Posse repite la escena con un detalle distinto: en su versión Hunzahúa, el primer zaque, la hija da vuelta en torno a la vasija y la madre lanza la sana y rompe la olla llena. Ambas coinciden en que el pozo nace del derrame, no de un rito ni de un gesto voluntario.

  2. La segunda variante pertenece a la conquista. Simón transmite rastros ciegos sobre un profundo pozo cercano a Tunja donde se habría lanzado el oro del cacique. La memoria territorial actual la atribuye a Quemuenchatocha y difiere en quién transportó el tesoro y cuánto se ocultó; debe presentarse como leyenda y no como hallazgo confirmado.

  3. La tercera variante explica el nombre. Simón identifica a un hombre extranjero llamado Donato que gastó su caudal intentando agotar el pozo y abandonó tras muchos días. Algunas versiones posteriores lo convierten en un buscador anónimo o alteran su nombre.

  4. Quedan fuera, por pertenecer a otras fichas del ciclo, la fuga a Chipatae, el hijo convertido en piedra y las dos piedras del Tequendama, y se descartan las noticias de vigas o conductos de oro, sin base documental.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Muiscas · Andina
Referencias
9
Última revisión
19 de agosto de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, tomo II

    archive.org

    Conserva algunas de las noticias coloniales más extensas sobre autoridades, divinidades, ceremonias y relatos muiscas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, vol. III: región Andina

    flacso.edu.ec

    Ordena relatos muiscas, transcribe fuentes y advierte cuándo una figura o episodio no constituye propiamente un mito.

  3. Los señores muiscas

    banrepcultural.org

    Explica la organización política muisca y cuestiona la imagen de un imperio uniforme gobernado por reyes absolutos.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Los muiscas en los siglos XVI y XVII: miradas desde la arqueología y la historia

    ediciones.uniandes.edu.co

    Reúne investigación arqueológica e histórica que corrige modelos simplificadores sobre sociedad, poder y territorio muiscas.

  2. El sol del poder: simbología y política entre los muiscas del norte de los Andes

    books.google.com

    Analiza relaciones entre cosmología, parentesco, territorio y autoridad en materiales muiscas.

  3. Muisca

    enciclopedia.banrepcultural.org

    Resume territorio, organización, economía, orfebrería, textiles y transformaciones históricas de los muiscas.

  4. Huiracocha (dios): el diluvio y la nueva humanidad

    es.wikipedia.org

    Registra cómo Viracocha destruye con un diluvio a los gigantes que no lo reconocieron, enseña a la nueva humanidad y desaparece caminando sobre el mar; Manco Cápac y Mama Ocllo portan un bastón de oro.

  5. Popol Vuh: Sacred Book of the Quiché Maya People

    mesoweb.com

    Ofrece el relato k'iche' donde la humanidad finalmente es formada de maíz, dentro de una cosmogonía propia.

  6. Chalchiuhtlicue y la edad del sol de agua (Atonatiuh)

    es.wikipedia.org

    Conserva el relato del desborde de las aguas que cierra una edad del mundo, entendido en Mesoamérica como crecida de ríos y no solo como lluvia del cielo.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«El pozo de Hunzahúa» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El pozo de Hunzahúa» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El pozo de Hunzahúa» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.