
Andina · Muiscas
El pozo de Hunzahúa
En el pozo que formó la chicha derramada por la madre de Hunzahúa, un buscador de tesoros gasta su fortuna y Tunja guarda un nombre.
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En Tunja, en el tiempo en que los zaques mandaban sobre el altiplano, hubo un hermano y una hermana que cometieron una falta que ninguna palabra podía nombrar sin vergüenza. La madre los había criado bajo el mismo techo, y en aquella casa la chicha hervía siempre en la vasija grande.
Hunzahúa era el zaque. Se hizo esposo de su hermana, contra la norma que regía la casa y la tierra. La madre lo descubrió al ver crecer el vientre de la muchacha. No dijo nada. Tomó la sana, el palo largo con que se mueve la chicha cuando se cuece, y descargó sobre la olla el golpe que iba para la hija.
La muchacha se amparó tras de la vasija. El barro se quebró. La chicha corrió por la tierra como un río pequeño y tibio, y la tierra se abrió para recibirla. Del derrame quedó un pozo de agua donde antes había sido bebida: el mismo que hoy llaman de Donato. Desde entonces, la falta quedó guardada en aquel hueco, y por eso sus aguas nunca se han acabado.
Pasaron los años, y pasaron otros dueños de la tierra. Cuando llegaron los hombres de afuera con sus armas, se dijo que el oro del zaque había sido arrojado al pozo para que no cayera en manos extrañas. Nadie lo vio, pero el agua era profunda, y la profundidad se volvió promesa.
Un forastero llamado Donato escuchó el rumor y le creyó. Llevó trabajadores, palas, cuerdas y conductos. Mandó abrir una zanja para que el agua escapara cuesta abajo. El primer día el nivel bajó un poco, y Donato calculó cuántos cofres podría llenar. Al amanecer siguiente, el pozo estaba igual.
Hicieron la zanja más profunda. Sacaron barro en baldes y afirmaron las paredes con madera. Entre la tierra aparecieron piedras oscuras, raíces y fragmentos de vasijas. Donato examinaba cada objeto y lo tiraba a un lado si no brillaba. La noche devolvía el agua. Las herramientas se gastaron, los días se gastaron, y el forastero gastó más dinero del que pensaba encontrar.
Una tarde, un muchacho que llevaba agua a los obreros recogió uno de los fragmentos desechados. Reconoció en el barro la huella de unos dedos antiguos. Lo limpió con cuidado y lo guardó.
—Eso no es un tesoro —dijo Donato.
—Entonces quizá usted busca la cosa equivocada.
Donato ordenó un último desagüe. En la oscuridad creyó ver un resplandor bajo la superficie y metió las manos. Solo sacó barro. Al día siguiente abandonó el trabajo.
El pozo conservó su agua, pero cambió de nombre: Pozo de Donato, no porque el hombre hubiera encontrado una fortuna, sino porque perdió la suya queriendo apoderarse de una historia.
Todavía se dice en Tunja que algo cayó al Pozo de Donato cuando desaparece sin remedio. El agua no confirma si hay oro en el fondo. Guarda algo más difícil de extraer: la memoria de una falta que se volvió origen.

La enseñanza
“Lo que nace de una falta no se agota en manos de quien solo busca llenarlas.”
Territorio
Andina · Muiscas
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Muiscas
- Referencia
- 5.5513056° · -73.3527778°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Muiscas · Andina
- Referencias
- 9
- Última revisión
- 19 de agosto de 2026
Base documental · 3 referencias
- Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, tomo II
archive.org
Conserva algunas de las noticias coloniales más extensas sobre autoridades, divinidades, ceremonias y relatos muiscas.
- Mitos y leyendas de Colombia, vol. III: región Andina
flacso.edu.ec
Ordena relatos muiscas, transcribe fuentes y advierte cuándo una figura o episodio no constituye propiamente un mito.
- Los señores muiscas
banrepcultural.org
Explica la organización política muisca y cuestiona la imagen de un imperio uniforme gobernado por reyes absolutos.
Contraste y contexto · 6 referencias
- Los muiscas en los siglos XVI y XVII: miradas desde la arqueología y la historia
ediciones.uniandes.edu.co
Reúne investigación arqueológica e histórica que corrige modelos simplificadores sobre sociedad, poder y territorio muiscas.
- El sol del poder: simbología y política entre los muiscas del norte de los Andes
books.google.com
Analiza relaciones entre cosmología, parentesco, territorio y autoridad en materiales muiscas.
- Muisca
enciclopedia.banrepcultural.org
Resume territorio, organización, economía, orfebrería, textiles y transformaciones históricas de los muiscas.
- Huiracocha (dios): el diluvio y la nueva humanidad
es.wikipedia.org
Registra cómo Viracocha destruye con un diluvio a los gigantes que no lo reconocieron, enseña a la nueva humanidad y desaparece caminando sobre el mar; Manco Cápac y Mama Ocllo portan un bastón de oro.
- Popol Vuh: Sacred Book of the Quiché Maya People
mesoweb.com
Ofrece el relato k'iche' donde la humanidad finalmente es formada de maíz, dentro de una cosmogonía propia.
- Chalchiuhtlicue y la edad del sol de agua (Atonatiuh)
es.wikipedia.org
Conserva el relato del desborde de las aguas que cierra una edad del mundo, entendido en Mesoamérica como crecida de ríos y no solo como lluvia del cielo.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«El pozo de Hunzahúa» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El pozo de Hunzahúa» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El pozo de Hunzahúa» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








