El pollo de las ánimas

Andina · Mestizo

El pollo de las ánimas

La historia subraya cómo el temor a lo sobrenatural se usa para manipular a individuos vulnerables como Ritornelio en Piedecuesta.

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El pollo de las ánimas: la entrada del relato

El relato

En el pueblo de Piedecuesta, donde cada esquina y cada rincón parecen estar susurrando secretos al oído de quienes osan escuchar, las noches están pobladas por algo más que sombras. Son tiempos donde el aire fresco transporta rumores de espantos, fantasmas y las temidas almas en pena, seres que, según dicen, vagan implorando por el descanso que nunca llega. Las gentes comunes viven con este conocimiento como parte de su cotidianidad. Las historias de estos espectros se convierten en herramientas, a veces para asustar al corazón humano, otras, para subyugar a los espíritus débiles con amenazas de invocación.

Es en este entorno encantado, pero no menos temido, donde se encuentra Ritornelio, el ingenuo que habita en el paraje de "La Ladera". Su vida, entre miserias y quehaceres, está en las manos caprichosas de una madrastra astuta que domina la treta del miedo con la maestría de quien interpreta una melodía conocida. El temor a las ánimas y al juicio del más allá le son susurros constantes, inmiscuyéndose en las noches como una bruma que todo lo borra. Cada vez que Ritornelio, cansado hasta el alma, pensaba en escapar hacia Piedecuesta, su madrastra lo llevaba dulcemente hasta la corraleja, entre gallinas que cacareaban sin descanso.

Allí, en un innovador acto de ternura envenenada, juntaba su cara con la del muchacho y susurraba con una dulzura engañosa: - ¡Éste pollo saraviado es para que se lo coma mi ratoncito, que tanto trabaja para ayudarle a su viejecita consentida!". Los mimos se vertían como una lluvia tibia sobre la testarudez de Ritornelio, y luego, en un arrebato de cariño teatral, lo abrazaba hasta que el bobito, como embrujado, regresaba a sus tareas con renovada ilusión. El sacrificio prometido del pollo nunca se cumplía; en cambio, cuando aquel día llegaba, el pollo ya habría sido llevado a la feria y vendido con disimulo.

Un talento innato para la actuación poseía la madrastra, quien arribaba con gran estruendo para interpretar la función del espanto a la perfección. El alboroto que armaba era tal, que los familiares, espantados, se apresuraban a refugiarse tras los muros de sus aposentos, encendiendo velas y rezando fervorosamente al santo Dios por la algarabía que se aproximaba. Sabedora de que el pobre Ritornelio estaría escondido entre las faldas de la cocinera, ella comenzaba a golpear las puertas, imitando las voces de las ánimas en los cuentos de terror, como un sibilino sortilegio que cala hasta los huesos.

Su transformación en un ser que lloriqueaba con voz de agonía era digna de los cuentos más reales y aterradores que pululaban en Piedecuesta. Así, se dirigía al asustado, quien oía con ojos abiertos de par en par, como dos soles temblorosos en un eclipse de pavor: "¡Ritornelio, venimos por vos a llevarte a donde el viejo Agapito!". El modo en que ella pronunciaba aquel nombre provocaba estremecimientos en el pobre, ya que su padre Agapito había sido un hombre rudo que lo había moldeado a fuerza de golpes, dejándole entre las sombras del entendimiento.

En su tembloroso rincón, el muchacho respondía al espíritu que le llamaba desde el inframundo, alzando una voz rota y sumisa: "¡Díganle que yo me morí, más bien llévense mi pollito saraviado!". Así, el ciclo se reiniciaba y Ritornelio volvía a su servidumbre, postergando una y otra vez sus ansias de huir, temiendo provocar el regreso de esas ánimas dispuestas a reclamar lo que creían suyo.

Los más escépticos del pueblo, contemplando desde fuera este teatro de miedos y manipulaciones, comenzaban a murmurar que quizás todas esas historias de terror no eran más que cuentos de gentes privilegiadas que, con despiadada autoridad, mantenían la paz y el orden a su favor. No obstante, y a pesar de la duda que les respiraba en el cuello, los relatos sobre ánimas que azotaban a los insolentes y a los entrometidos seguían cantándose como incertidumbre en la garganta de cada noche.

Así, en Piedecuesta, cada historia de almas en pena se seguía narrando mientras las velas parpadeaban temerosas y el viento hacía eco de los lamentos que vagaban por los tiempos y las memorias de quienes tendrían que responder a la llamada de lo inabarcable cuando la muerte, al fin, decida invitarles al baile. Ritornelio, perdido en sus pensamientos, recurría al misterio que rodeaba la vida y la muerte, comprendiendo que la madrastra, con su inusitado arte del engaño, también era un alma en pena, anclada en las mismas telarañas que tejían la existencia borrosa de un mundo donde lo mágico y lo real danzaban al mismo son.

La enseñanza

El miedo puede ser utilizado como herramienta de manipulación.

Territorio

Andina · Mestizo

Andina · Mestizo

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Mestizo
Referencia
6.991882° · -73.051056°

Contexto histórico

El origen del mito de las "ánimas en pena" en esta versión parece radicar en el uso de historias de espantos, fantasmas y seres legendarios por parte de personas astutas para manipular y controlar a individuos más vulnerables. En este caso específico, se describe cómo una madrastra utilizaba el temor a estos espíritus para mantener al "bobito" Ritornelio bajo su servicio sin recompensa. Se insinuaba que la amenaza de los espíritus castigaría cualquier intento de rebelión o solicitud de reconocimiento. Esto sugiere que tales relatos podrían haber sido empleados históricamente para justificar el conformismo, la resignación y el control social.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales para quien quiera profundizar.

Procedencia

Recopilado de la tradición oral de Mestizo, Andina · Andina > Santander > Mestizo.

Cómo documentamos cada relato

Fuentes y revisión editorial

La procedencia cultural está clasificada, pero la referencia bibliográfica primaria aún está pendiente de publicación en esta ficha. No presentamos esa clasificación como si fuera una cita documental.

Última revisión: 22 de julio de 2026Aportar o corregir una fuente

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