El poira

Andina · Mestizo

El poira

En los ríos Magdalena y Saldaña, Poira nombra la faceta del Mohán que atrae y rapta, dentro de un repertorio acuático más amplio.

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El poira: la entrada del relato

El relato

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Cuando el Mohán de los ríos tolimenses anda detrás de las muchachas, cambia de nombre: entonces lo llaman el Poira. Es el Mohán travieso, enamorado, libertino y raptor. No vive en cualquier quebrada, sino en los ríos grandes, como el Magdalena o el Saldaña.

Para acercarse toma figura de mocetón apuesto y audaz. Busca a las campesinas que apenas dejan de ser niñas, las más bellas y codiciadas del contorno, y les roba la tranquilidad con artificios. En la casa notan el cambio antes de entenderlo. La joven anda embotada y perpleja, de mal genio, con sustos repentinos. Sin que nadie la mande, busca las márgenes del río para vagar.

Desde entonces no se la puede dejar sola. El Poira la sigue aun fuera del agua: en la casa por las noches, en los caminos, en el lavadero, a cualquier hora. Basta un descuido para que desaparezca y no se vuelva a saber de ella.

Cuando la consigue, se la lleva a su morada. En Chenche dicen que es un palacio de oro puro en el fondo de las moyas, con balcones alumbrados por hachones, de donde sale un murmullo continuo, una música monótona que adormece. Allá abajo la enseña a fumar tabaco, la hipnotiza y no le da de comer sino pescado. Desde la orilla, algunas noches, se oyen risas de muchachas que suben de lo hondo.

Arriba empieza la pelea por ella. Rezos, bendiciones, riegos de agua bendita, oraciones conjuradas, sahumerios de tabaco y de yerbas olorosas. Muchas veces, a fuerza de insistir, el Poira la suelta, y la muchacha aparece de pronto en la playa, dormida o despierta, pero cerril. No deja que nadie se le acerque. Huye frenética, les teme a los santos y a los crucifijos, y rompe la ropa que le ofrecen.

Para devolverla a la vida de antes hay que bautizarla otra vez, rociarla con sal y agua bendita, frotarle el cuerpo con chicote, rezarla y cubrirla con una capa del sacerdote. Ella misma tiene que ofrecer una promesa a los santos, cargar siempre un escapulario, confesarse y, si puede, vivir lejos de ríos y lagunas.

Otras regresan solas, cuando menos se piensa. Llegan a una casa donde ya no las esperaban, y llegan hechas madres.

Por eso las madres de la ribera cuidan a sus hijas del encantamiento del río. Y, sin embargo, el mismo raptor sabe curar. Cuando el Duende acosa a una muchacha casadera, le tira terrones contra el techo noche tras noche y la deja como posesa del diablo, a veces es el Poira quien le devuelve el sosiego.

El poira: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que el río se lleva a veces regresa, pero nunca regresa igual a como se fue.”

Territorio

Andina · Mestizo

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Mestizo
Referencia
4° · -74°

Ficha del relato

Contexto histórico

El Poira no tiene entrada propia en «Folclor tolimense», de Misael Devia Morales (Revista Colombiana de Folclor, v. 3, n.º 7, 1962). Aparece en la primera página del capítulo sobre el Mohán, la 59 de la reedición de Ediciones Unibagué (2013) y la 145 del segundo tomo de Mitos y leyendas de Colombia de Eugenia Villa Posse (IADAP, Quito, 1993). Allí Devia explica que al Mohán se le llama también Poira en su faceta de gran perseguidor de muchachas casaderas. Tres páginas después (p. 62 de 2013, p. 147 de Villa Posse) cuenta cómo el Mohán hechiza a la joven, se la lleva a su mansión y cómo se la recupera con sacramentales. Esta ficha lee ese pasaje como la historia del Poira porque así lo autoriza la definición de Devia; el resto del capítulo, con el Mohán pescador, el guardián de guacas y sus moradas en Ambalema, Coyaima, Honda o Chenche, pertenece a la figura general.

La entrada propia la escribe Cesáreo Rocha Castilla en Prehistoria y folclor del Tolima (1959; 2.ª ed., Ibagué, Dirección de Educación del Departamento, 1968), en el apartado «Algunos de los mitos populares del Tolima», que Villa Posse reproduce en la p. 181. Es breve: un mito de las aguas de los grandes ríos, con una sola actividad, seducir y raptar, y con la figura de un mocetón apuesto. Rocha cierra con una genealogía, el Poira como configuración del Mohán y el Mohán como antiguo curandero, sacerdote, brujo y oráculo de los Pijaos. En la p. 182, al hablar del Duende, añade que el Poira también suele curar a sus víctimas.

Ninguno de los dos da narrador ni fecha de recolección. Devia atribuye el rescate a lo que se hace entre campesinos ribereños; Rocha escribe como compilador. El 11 de octubre de 1995 El Tiempo publicó casi palabra por palabra la entrada de Rocha, lo que muestra que siguió circulando en la prensa.

Resonancias con otros mitos

Devia registra en la misma página del rapto a la Mohana (p. 62): una figura que persigue a los hombres para llevárselos a su guarida, así como el Mohán hace con las mujeres. No es su compañera; hace vida aparte. Es el Poira invertido, con el mismo río y la misma pérdida.

La Madre de Agua de Devia (pp. 63-64) repite el esquema de la atracción hacia el agua con otra víctima. Es una niña linda de cabellos casi blancos y pies al revés que llama sólo a los niños. El niño perseguido sueña con ella, se asusta, quiere ir a la orilla y puede ahogarse. Los remedios se parecen a los que se usan con la muchacha del Poira: rezarlo, llevarlo al cura, colgarle escapularios y alejarlo del agua.

Fuera del Tolima, el bufeo de Leticia, tal como lo contaron vecinos del puerto a José Joaquín Montes Giraldo en 1975 (Noticias Culturales del Instituto Caro y Cuervo, n.º 179, pp. 6-9), también es un ser del río que toma figura de hombre para llevarse mujeres. Se les aparece en la forma del enamorado y sus hijos nacen con rasgos de animal. La coincidencia está en la función; los dos animales, el delfín amazónico y el Mohán tolimense, no comparten nada más.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Devia y Rocha Castilla coinciden en lo esencial, el Poira como la faceta raptora del Mohán, pero no en el desenlace. En Devia la muchacha vuelve sólo si la familia lucha con rezos, agua bendita y sahumerios, y vuelve cerril, temerosa de los santos, necesitada de un segundo bautismo. En Rocha vuelve sola, «a veces, o casi siempre», y vuelve madre, sin que nadie haya rezado nada. Rocha lo confina a los ríos grandes; Devia lo hace perseguir a la joven también en la casa, los caminos y el lavadero.

  2. Diana Oliveros, en «Coyaimas y Natagaimas» (Geografía Humana de Colombia, t. IV, vol. II, p. 134), da otra imagen desde la tradición pijao del sur del Tolima. En la capa del agua dulce del cosmos pijao viven los antepasados y sus tesoros, y entre ellos el Poira aparece como dueño del oro. El rapto de muchachas lo atribuye a los mohanes en general, antiguos guías espirituales que huyeron a los ríos para no ser bautizados, y lo describe como un viaje sin regreso: las madres cuidan a sus hijas de ese encantamiento.

  3. El CINEP, en Colombia país de regiones (t. 3, pp. 96-97), no usa el nombre Poira, pero su Mohán sale de la cueva para raptar una lavandera y, en algunas partes, es un hombre alto y hermoso de larga cabellera que enamora a las mujeres con sus riquezas. Lee la figura como sacerdote indígena marginado tras la Conquista.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Tolima · Andina
Referencias
9
Última revisión
22 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Folclor tolimense

    repositorio.unibague.edu.co

    Registro del Mohán del sur del Tolima, «el Poira… el Mohán travieso, enamorado, libertino y raptor», y de la Mohana en la misma página del rapto (pp. 59-62 de la edición de 2013).

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo II

    flacso.edu.ec

    Segundo registro de Devia (sección 20, p. 145) y la entrada propia «El Poira» de Rocha Castilla (sección 21, p. 181).

  3. Coyaimas y Natagaimas

    babel.banrepcultural.org

    Pone a «El Poira (dueño del oro)» con la madre de agua y los mohanes en la capa de agua dulce de la cosmología de coyaimas y natagaimas (pp. 134-135).

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Colombia país de regiones, tomo 3: Región del Alto Magdalena

    babel.banrepcultural.org

    Lee al Mohán del Tolima Grande como sacerdote pijao en resistencia y resume sus raptos (pp. 96-101).

  2. Patrimonio cultural: un estudio integral de las leyendas del Tolima en la ciudad de Ibagué

    dialnet.unirioja.es

    Registra al Mohán entre las leyendas que hoy reconocen los habitantes de Ibagué.

  3. Aprendamos más de lo nuestro

    eltiempo.com

    Describe al Poira como «mito de las aguas» del Magdalena y el Saldaña, curandero y oráculo de los pijaos.

  4. Cómo se formó nuestra mitología en el departamento del Tolima

    eltiempo.com

    Nombra al «Mohán o Poira» en el repertorio de espantos del Tolima.

  5. Leyenda de El Mohán

    culturarecreacionydeporte.gov.co

    Divulgación que recoge la fórmula de Devia: «El Poira es el Mohán travieso y enamorado», que vive en los charcos hondos de los ríos.

  6. Noticias Culturales n.º 179: el bufeo en Leticia

    bibliotecadigital.caroycuervo.gov.co

    Recoge en 1975 el bufeo de Leticia, que toma figura de hombre para llevarse a las mujeres, el paralelo amazónico que nombra Similitudes (pp. 6-9).

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«El poira» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El poira» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El poira» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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