Yiida Buinama y el origen del maguaré

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

Yiida Buinama y el origen del maguaré

Yiida Buinama cambia de forma bajo el agua; sus fragmentos regresan transformados en la pareja de tambores del maguaré.

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El relato

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El hijo de Okïnuiema, Yiida Buinaima, fue donde Monaya Jurama, que estaba arriba y no tenía qué comer: allá no había yuca ni semilla de frutas, sino pepas de monte. Le llevó la palabra fruto, pero sólo como aliento. Su padre le entregó después las palabras de abundancia para que se las diera en propiedad, y le recomendó no ir a escondidas sino de frente.

No hizo caso: se fue a escondidas a enamorar a la hija de Monaya Jurama, y emergía dentro del corralito donde ella tejía. Desde entonces ella no volvió a comer pepas de monte, porque tenía las buenas frutas del visitante. A su padre le dijo que el suegro había consentido, y era mentira.

Con el tiempo Monayakono quedó embarazada, y los pajaritos que antes la habían pretendido divulgaron cantando su estado. Ella lo escondía en un hueco donde dormía, tapado de día con el banco en que se sentaba. La mamá le mandó traer agua en un cernidor y, mientras la hija se entretenía intentándolo, levantó el banco y lo encontró debajo.

Era muy hermoso de rostro y de dentadura. Al verla sonrió y quiso hablarle, pero no habló con palabras: sólo se sintió un olor de frutas. Ella lo tapó otra vez, puso agua a hervir y se la echó encima. Cuando la muchacha levantó el banco se oyó un gorgoteo como de trueno lejano: Yiida Buinaima había regresado abajo y había muerto, pero quedó su corazón. Esa noche se le apareció en sueños y le dijo que había querido dar todas las frutas, pero que su madre lo había engañado y así se rechazó el don.

El corazón fue a dar donde su hermana, que preparaba la tierra y encontró un huevecillo de lombriz de color claro. Se lo llevó al marido diciendo que lo iba a criar, y él tomó desde entonces el nombre de Kuióyeni, porque tenían como cría un kuio. Lo mantenía bajo un pedazo de tiesto, y de noche el kuio salía a comer los desperdicios del fogón.

Kuióyeni llevó el ambil de invitación a pedir el poste para hacer maloca, que fue la primera vez que se usó eso. Quemaron la maloca vieja y trajeron todo lo que había en ella, y Yokámeri y Edobedïrima encontraron al kuio bajo el tiesto y se lo comieron. No volvieron al trabajo: tenían pena, y después de comérselo se fueron y vomitaron, y eso que arrojaron se volvió maguaré.

Faltaba poco para terminar la casa. Los hizo llamar y llegaron de últimos, sin nada. Recogió en un recipiente los restos de ambil de los coquillos: repartió el de encima y dejó a propósito el del fondo, que era muy fuerte, para los dos. Mientras chupaban les preguntaba cómo iban a reemplazarle su cría, y siguió dándoles hasta emborracharlos. Uno trasbocó pajaritos, luego loros de toda clase y por último a kuiodo, el más fino, el de la mancha amarilla en la cabeza. Al loro no lo amansaron con cosas dulces sino con saliva. Quedó como adorno de la maloca, y como habían devuelto algo en reemplazo, no les pasó nada.

Lo que vomitaron antes de los loros fue lo que después trajeron como maguaré. Así se formaron el juábïkï y el juáraï, que tomaron esos nombres por el sonido que hacen al tocarlos, y los subieron del mundo acuático. Cuando Kuióyeni fue a entregar una cacería vio que aquello era su cría vuelta instrumento, y los de abajo le dijeron que iban a devolverle lo suyo, manoseado y despedazado. Avisaron el día; él preparó sal de monte, coca, cauana y manicuera, y trajeron el maguaré ya casi entre lo oscuro, cantando por primera vez la canción de entrada. Aquel primero tenía el extremo de abajo redondo y no había dónde asentarlo; Kuióyeni lo vio después en otra maloca y ahí aprendió a tallarle la cola, como se hace hoy.

Yiida Buinama y el origen del maguaré: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que se toma sin permiso vuelve al mundo sólo si antes se transforma en otra cosa.”

Territorio

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Huitoto / Murui-Muina
Referencia
-1.24° · -72.82°

Ficha del relato

Contexto histórico

Este relato lo narró el Abuelo Julio Rivera, Kúgaï Únuba, de ochenta y cinco años, miembro de la nación Muinane, cuyo último gran hábitat tradicional fue La Sabana, en el alto río Cahuinarí. Su clan tiene por símbolo a kïmï, el mono churuco; le corresponde por derecho sustentar maloca de Yinaka Buinaiño, maguaré grande —juaraï— y palo resonador —yadiko—, y entre los bailes de su carrera figuran los de Jióyai, Zïkïi y Jiruya. Estaba casado con Hortencia Mendoza, uitota del clan Kïnenï. Su lengua paterna era el muinane, pero narró en el dialecto nïpode del uitoto por comodidad de los traductores. La grabación se hizo el 8 de junio de 1986 en su casa, en la Reserva Monochoa, en el curso medio del río Caquetá; la traducción básica corrió a cargo de su sobrino Ismael Mendoza, uitoto del clan Kïnenï, y la versión castellana se fijó en Bogotá en la última semana de marzo de 1987.

Todos esos datos están en el artículo «La metamorfosis de Yiida Buinaima», que Fernando Urbina, Blanca de Corredor, María Cecilia López y Tomás Román publicaron en el Boletín Museo del Oro número 46, en el año 2000, con la transcripción extensa del relato y treinta y siete páginas sobre la hechura y el uso del instrumento. La procedencia que la página traía hasta ahora —Araracuara, 1985— es la que está impresa en el crédito del capítulo noveno de Las palabras del origen, publicado por Urbina en 2010; pero el introito de ese mismo capítulo dice que el Abuelo narró en 1985, de modo que el libro difiere del artículo y el artículo es el único que declara día, casa y reserva. La fecha y el lugar que aquí se conservan son los suyos.

La parte técnica de ese artículo no es observación directa, y los autores lo advierten: no lograron presenciar la hechura de un maguaré ni los ritos de su uso inaugural, porque sólo ocurren una vez cada dos generaciones entre quienes tienen ese derecho. La reconstruyeron con dos sabedores consultados en 1986, don Octavio Guaroke, del clan Aménanï, en San Isidro de Monochoa, y don Marcelo Buinaje, del clan Aimenï, en El Sur de La Chorrera. El texto, además, incorpora glosas y ordenamiento del equipo coordinador.

Konrad Theodor Preuss no recogió este relato en 1914, pero su recopilación trae un canto del maguaré que dice: el sonido del maguaré en el Inframundo, allí abajo está el Padre Mukuri Buineima, y aquí arriba imitamos su voz ante la gente. Registró también que el Padre tenía un maguaré cuando creó las palabras y que invocó el agua al tocarlo. De ahí Preuss dedujo que la palabra, el maguaré y la luna obscura son idénticos: esa conclusión es suya y del panlunarismo con que llegó en 1913, no de quienes le dictaron los textos.

Resonancias con otros mitos

El instrumento del que habla este relato existe también entre los vecinos inmediatos, y de ellos se sabe con exactitud qué hace. Frank Seifart, Julien Meyer, Sven Grawunder y Laure Dentel analizaron en 2018 un corpus de comunicación tamborileada bora del noroccidente amazónico y mostraron que en la duración de las pausas entre golpes se codifican cuatro unidades rítmicas que corresponden a intervalos de vocal a vocal, y que es el ritmo, más que los dos tonos, lo que hace inteligible el bora tamborileado. El maguaré no imita la voz: transmite lengua. Eso vuelve legible que el relato lo trate como algo que regresa desde abajo y no como un objeto que alguien inventó.

Dentro del mismo corpus uitoto hay otro origen del instrumento que conviene no confundir con éste. En el ciclo de Dïïjoma el maguaré deriva de la Boa Ancestral: el héroe se deja devorar y labra a la serpiente desde dentro con los dientes de una boruga. Allí el instrumento sale de un cuerpo que se corta; aquí sale de un cuerpo que se come y se devuelve, y lo que lo pone en la maloca no es la hazaña de un héroe sino el pago de una deuda entre cuñados.

La otra gran pieza de madera de estas fiestas es la viga de baile, lladiko o yadiko, de unos doce metros, cavada para su resonancia y tallada con la figura de un caimán y una cara de mujer, según documentó Carlos Ricardo Mojica en 2019 con malokeros de la Gente de Centro en Leticia. Maguaré y yadiko son la pareja de obras de las carreras ceremoniales más prestigiosas, y el Abuelo que narró este relato tenía derecho a sustentar las dos.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Una sola narración, y dos procedencias impresas para ella. El artículo de 2000 la titula «La metamorfosis de Yiida Buinaima» y el capítulo de 2010 «La metamorfosis de Yiida Buinama», aunque dentro del relato el nombre aparece siempre con la i, Yiida Buinaima. El apellido del narrador oscila entre Ribera, que es como lo imprime el crédito del libro, y Rivera, que es como lo escriben el introito de ese mismo libro y el artículo entero.

  2. El propio narrador insiste en los cambios de nombre, y esa insistencia no es ruido sino la forma del relato: Yiida Buinaima es también Yinaka Buinaima y es el kuio, es decir Kuio Buinaima, que es como más figura en otras versiones; su padre es Okïnuiema, Kïneiyama y Nuikïniyama; la muchacha es Monaya Tïriza y también Monayakono. Yiida viene de yiitai, la planta con que antiguamente se teñían de negro los dientes.

  3. El relato es una variante que desarrolla un episodio del mito de Moniya Amena, el Árbol de la abundancia, del que se han recogido numerosas versiones. En el resumen que los mismos autores traen de la versión del Abuelo José Octavio García, Monaya Tïriza es amante de Kuio Buinaima, la lombriz que fecunda la tierra, y de su muerte vienen la hambruna, el árbol de todos los frutos y, al talarlo, el río Amazonas con sus afluentes. Hay además otros orígenes del maguaré que no se pueden fundir con éste: en la versión que recogió Benjamín Yépez el instrumento se saca del tronco de la yuca, que es el propio Moniya Amena; en el ciclo de Dïïjoma deriva de la Boa Ancestral; Blanca de Corredor recogió otras dos en su tesis de 1986, y Hugo Niño publicó un relato sobre la hechura del maguaré en su antología de 1978.

  4. Conviene decir que lo publicado es traducción y no transcripción bilingüe. Paulina Alcocer recoge en 2015 el reparo de Selnich Vivas Hurtado de que Urbina entrega algunas versiones libres y a veces bastante creativas de géneros como el bakakɨ y el rafue, y de que se apoya más en las traducciones que en las transcripciones de las grabaciones. La misma Alcocer rescata de Preuss la hipótesis que vuelve legible este relato: que el toque del maguaré está concebido como las palabras del maguaré.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Huitoto / Murui-Muina · Caquetá y Putumayo · Amazonas
Referencias
9
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Las palabras del origen: breve compendio de la mitología de los uitotos

    babel.banrepcultural.org

    Publica dieciséis relatos con introitos, créditos de narración o traducción y notas comparativas. Es la fuente directa de Nofïdeño, Uuikï, los ciclos de Jitoma, Dïïjoma, Nofïzazima, Buinaima, Yiida Buinama, Yarokamena, Juma, Kanifaido, Kugï y Nokuerai, Guyataiba y Konago.

  2. Religión y mitología de los uitotos, primera parte

    repositorio.unal.edu.co

    Aporta contexto histórico sobre religión, fiestas, palabra, territorio y organización narrativa uitoto.

  3. Religión y mitología de los uitotos, segunda parte

    repositorio.unal.edu.co

    Ofrece textos en lengua uitoto con traducción y un repertorio léxico para comparar nombres sin tratar grafías distintas como personajes nuevos.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Muina Murui

    onic.org.co

    Sitúa las variedades mika, minika, búe y nipode, la dispersión causada por la Casa Arana y la recuperación territorial y cultural.

  2. Mito y ética: una lectura del pensamiento mítico de los Uitoto y Muinane

    dialnet.unirioja.es

    Explica cómo relatos amazónicos relacionan perspectiva, dueños de animales, cuidado y consecuencias sin reducirlos a moralejas universales.

  3. La metamorfosis de Yiida Buinaima. Versiones de los uitotos y muinanes sobre el origen mítico y la hechura del maguaré

    publicaciones.banrepcultural.org

    Es la fuente primaria completa de este mito y no estaba citada: 37 páginas con la transcripción extensa del relato, las notas técnicas sobre hechura y uso del maguaré, los toques y sus frases onomatopéyicas, y un apéndice con dos mitos relacionados. Contiene textualmente los nudos que la ficha resume —el kuio (lombriz) escondido bajo el tiesto, los dos cuñados que se lo comen, el ambil fuerte servido en el fondo del recipiente, el vómito que devuelve loros y luego los fragmentos que se vuelven maguaré, el loro kuiodo que queda como cría y adorno de la maloca— y aporta el eslabón que la ficha no tiene: el relato es una variante del mito del Árbol de la abundancia y arranca de Monaya Tïriza, hija del jefe Monaya Jurama, amante de Kuio Buinaima, la lombriz que fecunda la tierra. También corrige tres datos de la procedencia declarada: el narrador es el Abuelo Julio RIVERA (Kúgaï Únuba), de la Nación Muinane, la grabación se hizo el 8 de junio de 1986 en la Reserva MONOCHOA (medio río Caquetá), no en Araracuara en 1985, y él narró en dialecto nïpode (uitoto) por comodidad de los traductores, aunque su lengua paterna es el muinane; Ismael Mendoza, su sobrino, hizo la traducción básica y la versión castellana se fijó en Bogotá en la última semana de marzo de 1987. El maguaré grande se nombra juaraï.

  4. Rituales de la Gente de Centro. El caso del ritual del baile de las frutas Yuakɨ y la construcción del cuerpo como territorio

    repositorio.unal.edu.co

    Documenta al maguaré en uso, que es lo que al relato le falta: nombra el instrumento en lengua (manguaré, juuaɨ / juuaraɨ) y lo describe como 'los dos pesados tambores monóxilos macho y hembra', explica que juaereɨ es propiamente la fiesta del maguaré dentro del sistema de bailes uitoto, y lo emparienta con la viga de baile lladiko/yadiko de doce metros tallada con caimán y cara de mujer, mostrando que ambas son las grandes obras de madera de las carreras ceremoniales más prestigiosas. Recoge además testimonios de cómo se toca esa misma noche para avisar que el dueño del baile ya está, que ya se sacó la yuca, y qué pasa cuando 'el que tocó manguaré falló'. Da cuerpo a la afirmación de la ficha de que el maguaré 'entra en la maloca' y de que sus dos cuerpos sonoros son una pareja.

  5. Un siglo de estudios sobre la literatura y los cantos rituales uitotos

    latinoamerica.unam.mx

    Recupera, desde Preuss, una hipótesis que cambia cómo se lee este mito: el toque del maguaré está concebido como las PALABRAS del maguaré, y Preuss registra que el Padre creó la lluvia con el toque de maguaré. Eso vuelve legible la insistencia del relato en que el instrumento no se inventa ni se encuentra sino que regresa desde abajo tras deuda, ingestión y devolución: lo que vuelve del agua no es un tambor sino una voz. Es la única fuente nueva que sitúa el maguaré dentro del debate sobre el estatuto ontológico de la palabra entre los uitoto.

  6. Reducing language to rhythm: Amazonian Bora drummed language exploits speech rhythm for long-distance communication

    royalsocietypublishing.org

    Aporta la prueba acústica de lo que la ficha llama 'cuerpos sonoros': el manguaré no imita vagamente la voz, transmite lengua. El análisis de un corpus de comunicación tamborileada bora del noroccidente amazónico muestra que en la duración de las pausas entre golpes se codifican cuatro unidades rítmicas que corresponden a intervalos de vocal a vocal, y que el ritmo —más que los dos tonos— es lo que hace inteligible el bora tamborileado. Justifica que el relato trate el maguaré como algo que habla y no como un objeto de percusión.

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«Yiida Buinama y el origen del maguaré» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Yiida Buinama y el origen del maguaré» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Yiida Buinama y el origen del maguaré» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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