Buinaiño y el origen de la coca

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

Buinaiño y el origen de la coca

Buinaiño siembra la primera coca para que Buinaima venza el sueño, piense con claridad y vuelva a reunir a la gente.

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El relato

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Después de las inundaciones sólo quedó un hombre llamado Buinaima, que buscó cómo restablecer la humanidad. Se trasnochaba invocando a Juzíñamui, pero el esfuerzo le daba sueño y la inteligencia no le alcanzaba. Probó hojas de maraca, cacao, ñame, ortiga y yuca, y después la coca de la boa, que buscó por la orilla de los ríos; con eso dominó un poco el sueño, pero el espíritu no le revelaba lo que quería.

Entonces le nació una niña y le puso el nombre de Buinaiño, que quiere decir Madre de los hombres. Esa niña fue la coca. Cuando estuvo grandecita fue con la mamá a la chagra, se sentó sobre un palo y al peinarse dejó caer unas liendres. Así sembró la coca, porque sabía que eso le faltaba a su padre. Al otro día había nacido una matica; se puso contenta y no dijo por qué, porque era un secreto que no podía revelar hasta ver vencido el mal.

Le pidió al papá unos canasticos, volvió a la chagra, encontró la mata con tres hojas y se las llevó, diciéndole que pusiera la olla grande, porque lo que él venía comiendo sólo lo comen los animales. Buinaima calentó la olla y no halló sino tres hojas desconocidas, y dudó que sirvieran para semejante vasija. No desconfíes, le dijo la niña, y tuesta nombrando a toda la gente que existió: la coca que comía bora, ¡venga aquí!, la coca que comía okaina, ¡venga aquí!, la coca que comía gïdonï, ¡venga aquí! Así siguió nombrando todas las cocas, y cuando él terminó de tostar la olla estaba llena.

Después ella le dijo que en la quebrada había un yarumo, que quemara la hoja seca y mezclara la ceniza con la coca pilada. El papá fue y en el lugar indicado sólo encontró un gavilán grande; volvió sin nada. Esa es la hoja, le dijo la niña, no es ningún animal: agarra una vara y bájala. Así lo hizo y trajo la hoja.

Con esa coca el hombre se sentó más firme, encontró lo que buscaba y empezó a hacer Bailes de Frutas. Cuando ya hubo mucha gente, llegó la envidia. Un capitán llamado Buruziema, jefe de los búhos, mandó a uno de sus huérfanos por la coca; Buinaima le contó hasta la madrugada las historias del mundo y al final le dijo que él no era el dueño, que la dueña era su hija, y que si venía a llevar tendría que llevarla a ella. Mandó más comisiones y ninguna regresó: todos se quedaban amañados oyendo los cuentos y los consejos.

Cuando se quedó sin gente fue él mismo, y Buinaima lo tuvo tres días con sus noches preguntando, sin comer, hasta enflaquecerlo. Por último le entregó la hija con un consejo: que no jugara con ella en el camino ni la mirara siquiera. Se fueron en canoa, y entonces Buruziema tomó el nombre de Juma. Ella iba tentándolo por el camino, y al aproximarse a la casa él se creyó seguro y volteó a mirarla. Cuando miró otra vez hacia el frente, ella se había tirado al agua, y donde iba poniendo las manos quedaba la coca verde por todos los ríos y por todas las lomas.

Juma no la alcanzó y volvió donde el suegro, que le dijo que ya se había llevado a la única hija y no había cumplido. Furioso, lanzó maldiciones hasta que los antiguos huérfanos lo echaron, pero se quedó escondido por ahí. A medianoche, cuando Buinaima acabó de hacer coca, mandó regar los afrechos afuera diciendo: «¡Abuelo, para usted! Esta es su parte». Juma los cogió, se los restregó en las canillas y se fue. Al llegar maldijo a su madre, que lloraba por él en la finca, y ella se volvió gavilán; él se hizo garza, y por eso anda flaco y con las patas verdes por la orilla de los ríos.

Buinaiño y el origen de la coca: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que se recibe sin escuchar a quien lo entrega se pierde en el camino de vuelta.”

Territorio

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

Amazonas · Huitoto / Murui-Muina

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Amazonas
Comunidad
Huitoto / Murui-Muina
Referencia
-1.24° · -72.82°

Ficha del relato

Contexto histórico

El relato lo narró el Abuelo Jitoma Zafiama en La Samaritana, Puerto Leguízamo, Putumayo, en 1971, y es el capítulo octavo de Las palabras del origen, el compendio que Fernando Urbina Rangel publicó en 2010 en la Biblioteca Básica de los Pueblos Indígenas de Colombia del Ministerio de Cultura. Urbina lo había publicado antes, en 1992, en Las hojas del poder, entre las páginas 57 y 62. Jitoma Zafiama es el nombre en lengua materna de José Octavio García, hijo del Abuelo muinane don José García y de doña Miguelina, uitota; siendo niño fue deportado desde La Sabana del Cahuinarí a territorio peruano, creció junto a su madre en el Putumayo —de ahí que aprendiera uitoto y no muinane— y hoy es abuelo y cacique cerca de Leticia. Saberlo importa: los trabajos que citan este mismo relato lo atribuyen a «Octavio García», y sin ese dato parecen dos narradores distintos, o el padre en lugar del hijo.

El introito y las notas al pie del capítulo son de Urbina, no del narrador. En una de esas notas advierte él mismo que el nombre de Juzíñamui fue adoptado por los misioneros católicos y protestantes para nombrar al dios cristiano, y que en la tradición más estricta designa a la fuerza en su papel justiciero, simbolizada por el sol sanguinolento del crepúsculo. En otra explica que la hoja de yarumo se asimila a una pata de gavilán, lo que vuelve legible el episodio en que el padre sólo encuentra un gavilán grande donde debía estar el árbol.

El artículo que Juan Álvaro Echeverri y Edmundo Pereira publicaron en 2024 en la revista Anthropológicas es la única fuente que resume y analiza esta misma narración: recoge la frase sobre quién es la verdadera dueña de la coca, el consejo que Buruziema incumple, el cambio de nombre a Juma, la garza y el afrecho que se bota «para el abuelo», y lee el conjunto como una relación de afinidad rota entre suegro y yerno. El capítulo que Echeverri publicó con el Museo Nacional de Colombia en 2014 verifica el episodio del yarumo por fuera del relato: en el interfluvio Caquetá-Putumayo la ceniza se obtiene de las hojas secas de Cecropia sciadophylla, cuyo dueño es el gavilán, hasta el punto de que se dice «voy a matar gavilán» para decir que se va a recoger yarumo.

Lo que ninguna de esas fuentes ofrece es una versión en lengua. Lo disponible es la traducción al castellano. Y la recopilación que Konrad Theodor Preuss hizo en 1914 no ayuda aquí: entre sus veintiséis mitos no hay ninguno sobre el origen de la coca.

Resonancias con otros mitos

Al norte del Caquetá se cuentan orígenes de la coca que se parecen a éste y se separan de él en el punto decisivo. Entre los barasana del río Pira-Paraná, según recogió Christine Hugh-Jones, la coca nace del cuerpo de Nyake, hermano de Yeba y cuñado de Yawira: ella lo lleva a la chagra con el pretexto de que la ayude, lo seduce allí, él muere y su cuerpo tendido queda dibujado en el suelo como las filas de coca. Entre los yucuna de los ríos Caquetá y Mirití, según recogió Van der Hammen, Kanumá no va donde Jeechú a recibir las semillas y manda en su lugar a su hermano; a mitad de la chagra el hermano revienta, y de su pecho, sus piernas y sus brazos empiezan a nacer las matas. Los miraña narran algo comparable en el relato de las dos garzas de coca y la boa de los cocales.

La diferencia es exacta y no es de detalle. En esos relatos la coca es el cuerpo de un hermano, y por eso cada linaje debe tener su variedad y la planta se hereda por la línea de los padres. Aquí la coca es una hija: no se hereda, se pide, y quien la pide queda convertido en yerno. Por eso el desenlace puede fallar, cosa que en los relatos del norte no ocurre, y falla en una advertencia de trato y no en una prueba de fuerza. Lo que le queda al que incumplió no es la planta sino su desecho, y de ahí viene la fórmula con que todavía se botan los afrechos afuera de la maloca al terminar la noche.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. De esta narración hay un solo testimonio, el que el Abuelo Jitoma Zafiama dio en 1971, publicado dos veces por el mismo compilador, en 1992 y en 2010, sin transcripción bilingüe enfrentada. No hay manera de cotejar la traducción con lo que se dijo en lengua, y eso pesa más aquí que en otras fichas, porque Paulina Alcocer, en su balance de un siglo de estudios uitotos publicado en 2015, recoge de Selnich Vivas Hurtado el reparo de que Urbina «entrega algunas versiones libres y a veces bastante creativas» y de que se apoya más en las traducciones que en las transcripciones de las grabaciones. No descalifica la fuente, que es la única que trae este relato, pero obliga a citarla como traducción publicada y no como transcripción.

  2. Del origen de la coca sí hay otras versiones murui, y las conocidas invierten los papeles. En la que Hermes Ortiz, un joven de San Rafael, en el río Caraparaná, narró en 2001, la mujer-mata de coca es hija de Juma la garza, y es Nuiomare quien llega a preguntar: Juma le enseña a sacudir la mata con las palabras justas, a hallar el yarumo donde sólo hay gavilanes y águilas, a soplar mientras cierne, y al final le entrega a su hija; de esa unión nace el perro cazador, y Juma se convierte en garza blanca llevándose sólo su recipiente de ambil. En la que Roberto Pineda Camacho recogió en los años setenta a Javier Comuyaro, murui de Araracuara, el dueño de la coca es Nuiyomaroi, dueño de la boa de los antiguos, cuyo pilón es su propia pierna y cuya ceniza son plumas de gavilán, y Juma es el que va a buscar; esa historia termina en guerra. Y el Abuelo Óscar Román Enokakuiodo narró en mɨnɨka, el 28 de octubre de 2003, cerca de Araracuara, una «Historia de la coca: el manejo y sus consecuencias» que Juan Álvaro Echeverri publicó bilingüe en 2010 y depositó como grabación, transcripción y traducción en el Archivo Digital de Lenguas Indígenas de la Amazonia.

  3. En la grafía, la hija aparece siempre como Buinaiño. El pretendiente varía: Buruziema en el texto que aquí se sigue, y Juma, su segundo nombre, es el que sobrevive en las otras versiones, donde ya no designa al yerno fracasado sino al suegro que enseña o al aprendiz que pregunta.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Huitoto / Murui-Muina · Caquetá y Putumayo · Amazonas
Referencias
10
Última revisión
17 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Las palabras del origen: breve compendio de la mitología de los uitotos

    babel.banrepcultural.org

    Publica dieciséis relatos con introitos, créditos de narración o traducción y notas comparativas. Es la fuente directa de Nofïdeño, Uuikï, los ciclos de Jitoma, Dïïjoma, Nofïzazima, Buinaima, Yiida Buinama, Yarokamena, Juma, Kanifaido, Kugï y Nokuerai, Guyataiba y Konago.

  2. Religión y mitología de los uitotos, primera parte

    repositorio.unal.edu.co

    Aporta contexto histórico sobre religión, fiestas, palabra, territorio y organización narrativa uitoto.

  3. Religión y mitología de los uitotos, segunda parte

    repositorio.unal.edu.co

    Ofrece textos en lengua uitoto con traducción y un repertorio léxico para comparar nombres sin tratar grafías distintas como personajes nuevos.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. Muina Murui

    onic.org.co

    Sitúa las variedades mika, minika, búe y nipode, la dispersión causada por la Casa Arana y la recuperación territorial y cultural.

  2. Mito y ética: una lectura del pensamiento mítico de los Uitoto y Muinane

    dialnet.unirioja.es

    Explica cómo relatos amazónicos relacionan perspectiva, dueños de animales, cuidado y consecuencias sin reducirlos a moralejas universales.

  3. 'Mambear Coca no Es Pintarse de Verde la Boca'. Notas sobre el uso ritual de la coca amazónica

    periodicos.ufpe.br

    Es la única fuente nueva que resume y analiza EXACTAMENTE este relato: en las pp. 43-46 recuenta la versión que Fernando Urbina recogió en 1971 —'Las hojas de coca nacieron de Buinaiño, hija de Buinaima'—, cita los intentos fallidos de Buinaima de mambear cocas silvestres, el nacimiento de las hojas verdaderas de las liendres del cabello de la hija, la frase de Buinaima 'Yo no soy el dueño de la coca; la verdadera dueña es mi hija […]. Si vienen a llevar [coca] entonces tendrán que llevar[se] a ella', y el desenlace que la ficha hoy no publica: el pretendiente Buruziema se lleva a la hija-coca, rompe el consejo de no mirarla ni jugar con ella en el camino, ella regresa donde el padre, él cambia de nombre a Juma, se convierte en garza y queda sólo con el afrecho —de ahí la costumbre de botar el afrecho 'para el abuelo'. Además sitúa el relato dentro de una serie comparada (Nuiomaraɨ/Nuiyomaroi entre los murui; Nyake barasana; Kanumá yucuna) y formula la clave interpretativa: en los relatos murui la relación de los hombres con la coca es de AFINIDAD (suegro-yerno), no de consanguinidad, y aquí se trata de una afinidad rota. Es el argumento exacto que la ficha intuye cuando dice que la coca 'llega unida a la hija, a la escucha y a la responsabilidad'.

  4. Historia de la coca: el manejo y sus consecuencias (Mito de la coca, uitoto mɨnɨka - español)

    revistas.unal.edu.co

    Da la variante murui del mismo motivo —la coca como muchacha, hija de un personaje antiguo— pero con signo invertido: aquí la hija-coca es hija de Nuiomaraɨ, que recibió bien la coca del Creador pero cuyo pensamiento se cambió, y usa a su hija-coca como trampa para atraer a jóvenes incautos a su mambeadero de perdición; el joven Jumayuema debe transformar y enfriar esas trampas para volver la 'coca de perdición' en 'coca de vida'. Sirve para mostrar que en la tradición murui la coca-hija puede ser don o cebo según cómo se la reciba, que es lo que la ficha de Buinaiño plantea desde el lado positivo. La presentación de Echeverri además trae, con nombre y fecha (grabado el 28 de octubre de 2003), la lectura que los ancianos uitoto hacen hoy del relato frente al narcotráfico —'la coca tiene un espíritu dócil, que se vuelve así como uno la enseñe'—, que es el argumento que la ficha necesita para su advertencia de no equiparar la planta del relato con la cocaína.

  5. La coca en el Amazonas: una perspectiva botánica, cultural e histórica. 'Mambear coca no es pintarse la boca de verde'

    zenodo.org

    Verifica y explica dos cosas concretas del texto publicado. Primera, el detalle del yarumo: documenta que los grupos uitoto, bora y andoque del interfluvio Caquetá-Putumayo consumen la coca como polvo de hojas tostadas mezclado con cenizas de Cecropia sciadophylla (yarumo), y que el dueño de esa planta silvestre es el gavilán —de modo que la indicación de Buinaiño sobre el yarumo no es un adorno narrativo sino el gesto que instituye la técnica real. Segunda, delimita el universo del que habla el mito: la variedad ipadu de Erythroxylum coca sólo la usan grupos del Gran Vaupés y del interfluvio Caquetá-Putumayo, con un uso radicalmente distinto del andino y del de la cocaína. Es la fuente más útil para sostener la advertencia de la ficha sin recurrir a la ONIC.

  6. Jiibina rafue (Palabra de la coca) — colección 'Murui: Discurso de la sal (Enokakuiodo)', Archivo Digital de Lenguas Indígenas de la Amazonia (ARDILIA)

    repositorio.unal.edu.co

    Es la grabación misma detrás del mito de la coca murui: audio de la narración en lengua, transcripción, traducción y archivos anotados, todo descargable, con narrador, clan y fecha declarados. Para esta ficha vale como prueba de que el origen de la coca no es sólo un texto publicado sino palabra que se dice en ocasión precisa —se cuenta cuando un joven empieza a mambear por primera vez—, lo que respalda la insistencia de la página en que la planta llega junto con la escucha y el consejo, no como mercancía.

  7. Tabaco frío, coca dulce: palabras del anciano Kɨneraɨ de la Tribu Cananguchal para sanar y alegrar el corazón de sus huérfanos = Jírue diona riérue jííbina

    repositorio.unal.edu.co

    Muestra que Buinaiño y moo Buinaima no son sólo personajes de un relato de origen recogido por Urbina sino figuras vivas de la palabra ritual de la coca y el tabaco: en los discursos de Kɨneraɨ aparecen recurrentemente ('keiño zúuiya buinaiño', 'moo buinaima diona jiibina jagɨyɨ' — el aliento de tabaco y coca del padre Buinaima). Permite que la ficha diga que Buinaiño es 'aspecto de una fuerza materna más amplia' apoyándose en un texto indígena de primera mano y no sólo en la glosa del compilador.

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«Buinaiño y el origen de la coca» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Buinaiño y el origen de la coca» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Buinaiño y el origen de la coca» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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