
Caribe · Mestizo
El Mocho y el Tigre
Un hombre conocido como el Mocho enfrenta a un tigre mediante velocidad, cálculo y engaño, no por superioridad física.
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Dos hombres salieron a cazar un tigre a la orilla del monte. El que iba arriba era mocho, quiere decir cojo, y no podía caminar; el otro lo llevaba montado en los hombros con la escopeta terciada, y así fueron andando toda la mañana, el de abajo poniendo las piernas y el de arriba poniendo los ojos.
Llegaron al sitio donde el animal solía bajar a beber. Escogieron un tronco, se acomodaron detrás y apuntaron la escopeta hacia el claro. Se quedaron quietos, oyendo el monte, con el cañón fijo en el lado por donde tenía que aparecer.
El tigre no apareció por ahí. Le dio la vuelta larga al claro, sin ruido, y se les vino por la espalda.
El mocho, que iba encima y alcanzaba a ver por encima de la maleza, fue el primero en descubrirlo. Bajó la voz todo lo que pudo y avisó:
—Tienes al tigre al lado.
Lo que hizo el compañero no fue apuntar ni volverse. Dobló el espinazo, se lo sacudió de los hombros como quien se quita un bulto y echó a correr monte adentro sin mirar atrás. El mocho quedó en el suelo, con la escopeta lejos y el tigre a un lado.
El otro corrió hasta que el aire no le dio para más. Llegó a su casa entrada la tarde, empapado, con las manos temblando, y desde la puerta pidió lo único que quería en el mundo:
—Mija, prepárame la hamaca, que vengo cansado de tanto correr.
La mujer lo miró desde el fogón sin moverse.
—Y qué hamaca te voy a preparar, si el mocho está acostado en ella.
Y así era. El mocho había llegado antes, había pedido agua, se había acomodado y estaba descansando desde hacía rato, con la cojera y todo. Había corrido más rápido que su compañero.

La enseñanza
“Quien abandona a otro para salvarse descubre que el miedo corre más rápido que las piernas sanas.”
Territorio
Caribe · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Caribe
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 8.7482° · -75.8813°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Córdoba · Caribe
- Referencias
- 11
- Última revisión
- 21 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Tradición oral y conducta en Córdoba
zapataolivella.univalle.edu.co
Es el registro del relato y el de sus tres apoyos, porque los tres están en el mismo volumen. Son doce líneas en la página 252 de la tercera edición, entre el cuento del bus sin gasolina y la apuesta de los compadres sobre quién manda en casa, y en un tramo poblado de animales que hablan aquí no habla ninguno: el tigre es una amenaza del monte y no dice una palabra. Lo decisivo que la página aporta es una glosa incrustada por la propia edición, «un mocho (cojo)», sin la cual el remate no se entiende, porque todo el chiste depende de que el lector sepa qué es lo que ese hombre no puede hacer. La obra aporta además los dos paralelos internos que `similitudes` nombra —«Los ladrones», p. 265, con el cojo que propone correr, y «¿Quién manda más en casa, el hombre o la mujer?», p. 252, que va inmediatamente después y también remata en boca de la esposa— y, en la página 237, la lectura del sadismo de estos cuentos como proyección de impulsos agresivos derivados de una situación social dada.
- Prólogo y epílogo a Tradición oral y conducta en Córdoba (3.ª ed.)
drive.google.com
Sostiene el tercer apoyo de `similitudes`, que es la clave con la que el libro leía las piezas donde alguien es abandonado y el relato no lo repara. Garcés González resume las conclusiones de la encuesta sobre los patrones de conducta que el estudio quería medir —entre ellos el moralizante y el individualista, que son los dos que este cuento pone en tensión— y describe la Córdoba de la recolección: más de la mitad de la población analfabeta, agitación estudiantil y campesinos invadiendo tierras. Es el marco en el que un cuento puede castigar con el ridículo, y sólo con el ridículo, al que huye dejando atrás a su compañero.
- Algunos comentarios socioeconómicos sobre los habitantes de los humedales de los ríos San Jorge y Sinú
publicaciones.banrepcultural.org
Documenta el mobiliario exacto que este cuento usa como utilería y que la ficha necesita para no inventarlo: la escopeta como herramienta de monte y no como arma de guerra, la hamaca como cama y como mueble de recibir, el fogón como centro de la casa campesina de las planicies del Sinú y el San Jorge. El artículo describe una economía de monte y patio donde salir de cacería de a dos es una faena corriente, que es la situación de partida de la pieza, y donde la mujer que responde desde dentro de la casa es la que administra ese interior.
Contraste y contexto · 8 referencias
- Conjurar el olvido: campesinos y política en las llanuras del Caribe colombiano en los años 70
redalyc.org
Pone fecha y comarca a la «situación social dada» que el propio Zapata invoca en la página 237 para explicar los impulsos agresivos que este cuento exhibe sin reparar. El ensayo reconstruye desde el archivo de la Fundación del Sinú, en Montería, la organización campesina en las llanuras del Caribe durante los mismos meses de la recolección. Sobre ese fondo, la moral de la pieza deja de ser abstracta: en un mundo donde la supervivencia se juega en común y el que se queda atrás se queda solo, abandonar al compañero para salvarse es la falta concreta que el relato castiga, aunque sólo lo haga con la risa.
- Cuentos de hadas campesinos de Colombia: topologías literarias de Cupido y Psique
revistas.udea.edu.co
Da el marco para describir el parentesco entre esta pieza y «Los ladrones» sin convertirlas en dos versiones de lo mismo, que es lo que `similitudes` afirma: comparten la operación cómica —el impedimento cancelado por el miedo— y no el argumento, y el reparto de la burla es opuesto, porque allí el absurdo recae sobre los cuatro por igual y aquí el impedido gana. El artículo propone tratar las formas de la oralidad campesina colombiana como topologías de un mismo esquema y no como copias de un modelo, que es exactamente el vocabulario que esta relación necesita.
- Respirando el Caribe. Memorias de la Cátedra del Caribe Colombiano, vol. I
biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar
Sirve para sostener que la ausencia de tipología para este cuento no es un descuido de búsqueda. Las memorias de la Cátedra del Caribe Colombiano reúnen el estado del estudio de la cultura de la región hacia 2001, con la ponencia de Consuelo Posada Giraldo sobre los animales y los versos de la tradición oral en la Depresión Momposina como el trabajo más cercano localizado sobre narrativa popular caribeña. Ni ahí ni en el resto del volumen aparece clasificado el esquema del impedido que hace lo que su condición prohíbe, que es el molde de esta pieza y de su pareja de la página 265.
- Animal Tales from the Caribbean — índice del volumen
toc.library.ethz.ch
Es lo que sostiene la afirmación de que no hay segundo registro, y aquí por una razón de género y no sólo de título. El índice enumera con narrador y paginación los veintiún relatos que List grabó en Bolívar entre noviembre de 1964 y marzo de 1965, y los veintiuno son cuentos de animales: esta pieza no lo es, porque los dos protagonistas son hombres y el tigre no habla ni actúa como personaje. La ausencia no es casual, es estructural, y el índice permite decirlo con el corpus delante.
- Manuel Zapata Olivella (Enciclopedia)
enciclopedia.banrepcultural.org
Importa a esta ficha por la formación de quien puso el paréntesis. La glosa «un mocho (cojo)» es una aclaración de médico y de etnógrafo —alguien que sabe que la misma palabra designa en otras regiones a quien perdió una mano y que sin precisarla el cuento se rompe—, y la ficha documenta esa doble condición: médico de formación, antropólogo de oficio, loriquero de nacimiento. El perfil sostiene que la aclaración incrustada es una decisión de transcripción para lectores de fuera de la región y no una intervención en el relato.
- Manuel Zapata Olivella en el folclor y la radio pública
senalmemoria.co
Explica por qué un cuento que no es de animales entró igual en un bloque de animales y por qué sigue sin clasificar. El artículo publica los audios de las conferencias de julio de 1956 en la Radiodifusora Nacional, y en la del segundo día, sobre la literatura tradicional de Córdoba y Bolívar, Zapata lamenta la falta de estudios sobre esa materia. Su sección de «cuento y leyenda» mete en la misma fila piezas de bestiario, chistes regionales y anécdotas de monte sin separarlas por género, que es lo coherente con quien describe un campo sin cartografiar: se recoge todo y se ordena después, y el después no llegó.
- Manuel Zapata Olivella Collections — tema «cuentos», Jean and Alexander Heard Library
mzo.library.vanderbilt.edu
Aquí se buscó el lugar que esta pieza no tiene, y no apareció. De todos los cuentos del bloque, éste es de los que menos anclaje dan: ni monte, ni vereda, ni población, ni nombres. El archivo de Zapata Olivella publica sus grabaciones de cuentos con número de registro, fecha, lugar y entrevistado nombrado —Santa Fe de Antioquia en septiembre de 1974, Quibdó en diciembre del mismo año, Barrancas en octubre de 1985—, lo que demuestra que localizar y nombrar estaba dentro de su práctica; que no lo hiciera en el Sinú de 1969-1970 es lo que deja este cuento sin sitio.
- Manuel Zapata Olivella — Obras completas y archivo digital
zapataolivella.univalle.edu.co
Es lo que permite comprobar la glosa del paréntesis contra el resto del volumen y contra el resto de la obra. El portal reúne en edición digital abierta los libros de Zapata Olivella con respaldo del Ministerio de Cultura y de cuatro universidades, entre ellas la de Córdoba, de modo que el «mocho (cojo)» de la página 252 se puede cotejar con el apartado de regionalismos de la página 291 y con el glosario de la 297 sin depender de una cita de segunda mano. Para una ficha cuyo remate entero descansa en el sentido local de una palabra, esa comprobación es la diferencia entre afirmar y suponer.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«El Mocho y el Tigre» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El Mocho y el Tigre» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El Mocho y el Tigre» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








