El mar

Pacífico · Nasa - Paeces

El mar

Tomás libera un río y Pedro corre a detenerlo; cuando se encuentran, las aguas reunidas ya forman el mar.

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El mar: la entrada del relato

El relato

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Cierta ocasión Tomás Dimales le propuso a Pedro, su hermano, una prueba: él sacaría un río y Pedro se encargaría de atajarlo.

Pedro aceptó la propuesta. Antes de arrancar le advirtió que le avisaría cuando el río estuviera atajado, y echó a correr.

Por aquel tiempo todavía no se sabía dónde paraban las aguas. Salían de los pantanos y del pie de las peñas, bajaban por las quebradas, se juntaban en el cañón y se iban, y nadie había ido detrás de una hasta el final para ver en qué terminaba.

Tomás sacó el río.

El agua salió parda y gruesa, se metió por el cañón y empezó a bajar arrastrando piedras, palos y terrones de la orilla. Se oía mucho antes de verse.

Pedro corría adelante. Ganaba terreno en las rectas y lo perdía en las vueltas, donde el agua cortaba derecho y él tenía que trepar la ladera y volver a bajar. Pasó por debajo de las rozas de maíz. Pasó por los caminos de herradura, donde la gente se paraba a mirar el ruido que venía. Pasó los últimos filos conocidos, y atrás quedaron los techos de paja y el humo de los fogones.

La neblina se acabó. El aire cambió de sabor. Y él seguía corriendo, con el río pisándole los talones.

Adelante, muy adelante, el terreno se abrió. Allí Pedro se plantó y atajó las aguas. El río llegó, empujó, y no pasó. Se fue extendiendo a lo ancho, quieto, hasta donde alcanzaba la vista y más allá de donde alcanzaba la vista.

Entonces le mandó el aviso a su hermano.

Santo Tomás bajó a ver. Donde esperaba encontrar un tranque de piedras, un cauce seco, algo del tamaño de un hombre, encontró el mar. Pedro estaba parado en la orilla, esperándolo.

—Fíjese bien si el río corre —le dijo.

Tomás se fijó. En ese punto las aguas estaban detenidas.

El mar: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que parece quieto puede seguir corriendo por dentro, y sólo lo sabe quien se fija.”

Territorio

Pacífico · Nasa - Paeces

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Pacífico
Comunidad
Nasa - Paeces
Referencia
2.63901° · -76.019°

Ficha del relato

Contexto histórico

Esta entrada se publicó en 1953, en “Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro”, de Segundo Bernal Villa, en el primer número de la Revista Colombiana de Antropología, dentro del trabajo del Instituto Etnológico Nacional. A diferencia de otros cuentos del mismo artículo, aquí Bernal sí consigna quién habla: Vicente Puchi, de 56 años, que hablaba castellano. Y aun así anota al pie un intermediario, Marco Antonio Penkue, el mestizo de San Andrés de unos treinta y cinco años con dominio del páez y del castellano a quien Bernal describe como atinado en sus interrogaciones. El detalle importa: ese hombre no era sólo un traductor, era quien conducía la conversación, de modo que el paso entre el nasa yuwe y el castellano condiciona el texto incluso cuando quien contaba manejaba las dos lenguas.

La entrada ocupa ocho o nueve líneas y no da ninguna localización costera. El nombre del hermano oscila dentro de esas mismas líneas: empieza como Tomás Dimales y, en el momento en que va a mirar, se vuelve Santo Tomás. Esa oscilación no se corrige aquí.

Elías Sevilla Casas, en 2007, es la única lectura académica localizada que nombra a los hermanos Dimales: al revisar la colección de Calderas señala que en ella aparecen figuras de origen cristiano o mestizo —María Santísima, Santo Tomás su hermano, Pedro y Tomás Dimales— y concluye que se trata de cuentos sueltos y no de una mitología cerrada. Esa advertencia gobierna esta página: no se arma con ella un panteón ni un ciclo canónico. La mezcla que Bernal registra, con los lazaristas trabajando en Tierradentro desde 1905, se conserva sin depurarla.

El motivo de las aguas detenidas reaparece en otro trabajo del mismo autor. En “Medicina y magia entre los paeces”, de 1954, un médico de Calderas le cuenta que el mar venía cubriendo la tierra y que la Virgen sacó la tama e hizo los movimientos que hoy hace el médico, y las aguas se retiraron; de ahí procede la vara del médico. Es otro agente y otro propósito, y sirve para mostrar que el motivo circulaba en la misma parcialidad, no para completar este cuento.

El punto del mapa señala Calderas, que pertenece al municipio de Inzá y que el Consejo Regional Indígena del Cauca sitúa dentro del territorio ancestral nasa de Tierradentro; no señala una costa, porque el texto no la nombra.

Resonancias con otros mitos

“Formación del río Páez”, del mismo corpus de Calderas, es el paralelo más cercano y también el más instructivo por su diferencia. Allí Chautéh clava un carrizo en un pantano del páramo, absorbe y hace salir agua abundante; el agua no corre para ningún lado, pero lo sigue a donde vaya. Chautéh corre, el agua corre; se sube a un palo y el agua se estanca a sus pies; al final corre en zig-zag —por eso el río da tantas vueltas en La Plata— hasta dejar la corriente en el río grande. Un hombre y un agua que corren juntos, igual que aquí. La diferencia es la dirección de la voluntad: Chautéh huye del agua que no logra soltar, mientras Pedro corre delante de un río que le encargaron detener.

“Piedra Alta” viene del mismo hombre que contó esta prueba y arma la misma figura con otro material: los dos hermanos caminando juntos, una afirmación imposible sobre un terreno plano, y el paisaje obedeciendo a la palabra. Allí la tierra se levanta en peña; aquí el agua se para y se vuelve mar.

“El Trueno”, en una de sus modalidades, cuenta una labranza en forma de embudo que se va lagunando bajo la tempestad hasta quedar convertida en laguna. También ahí el agua se queda donde no estaba, pero como despojo y no como prueba: de la laguna no sale nadie.

Ninguna de estas vecindades implica copia ni origen común; son maneras distintas de responder una misma pregunta sobre dónde paran las aguas.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Bernal no imprime otra modalidad de esta prueba. Es una sola entrada, atribuida a Vicente Puchi, de 56 años, castellanohablante, con Marco Antonio Penkue al pie como intermediario.

  2. Dentro de esas pocas líneas los nombres oscilan: el que propone la prueba es “Tomás Dimales” y el que va a mirar es “Santo Tomás”. Esta reescritura conserva las dos formas donde aparecen, sin decidir que todo Tomás del corpus sea exactamente la figura católica ni que sean dos personajes distintos.

  3. El Relato sigue únicamente esta entrada. La ficha anterior lo alargaba trayendo episodios de otras: los linderos de la Muralla y la aparición de la Piedra Alta, que Bernal publica aparte y también atribuye a Vicente Puchi; y el maíz sembrado en un solo hueco y el desyerbe que cortó las matas, que van en “Pedro y Tomás Dimales” y provienen de otra persona, Guillermo Guagás, de 35 años, que no hablaba castellano, con el mismo intermediario. Fundirlos borra a los dos hombres que contaron cosas distintas, así que aquí quedan separados y atribuidos.

  4. Tampoco es una variante de este cuento lo que Bernal recogió en 1954 de un médico de Calderas: allí el mar venía cubriendo la tierra y fue la Virgen quien lo hizo retirarse, con los movimientos de los que salió la vara del médico. Cambian el agente, la dirección del agua y el propósito del episodio.

  5. La cadena documental es única. Eugenia Villa Posse reprodujo el corpus en 1993 acreditando su procedencia, y en 2023 el artículo se reeditó junto a Nachtigall y Otero con un prólogo crítico que reseña Juan Carlos Orrego Arismendi: reediciones, no testimonios nuevos.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Nasa - Paeces · Cauca · Pacífico
Referencias
9
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitología y cuentos de la parcialidad de Calderas, Tierradentro

    revistas.icanh.gov.co

    Publica veintiséis relatos recogidos en Calderas con nombres de informantes, intérpretes y variantes diferenciadas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    flacso.edu.ec

    Reproduce el corpus de Bernal, acredita su procedencia y advierte que contiene varias versiones y modalidades de una misma narración.

  3. Lenguas nasa yuwe y namtrik

    mng.mincultura.gov.co

    Describe lengua, territorio, organización, héroes, trabajo de la tierra y cosmogonía desde bibliografía y procesos educativos contemporáneos.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Somos el pueblo nasa de la Çxhab Wala Kiwe

    nasaacin.org

    Perfil del pueblo nasa escrito por su propia organización: ley de origen, territorio, lengua nasa yuwe, cabildos y los tejidos de educación, salud, justicia y comunicación, con los hitos del proceso organizativo.

  2. Plan de Vida de la Asociación de Autoridades Ancestrales Indígenas Nasa Çxhãçxha

    tierradentro.co

    Voz organizativa de los diecisiete resguardos nasa del municipio de Páez, en Tierradentro, que define su plan de vida como un proceso colectivo de reflexión y acción fundado en el pensamiento propio.

  3. Territorio ancestral del pueblo Nasa entre el riesgo y la resistencia

    cric-colombia.org

    Sitúa Tierradentro como territorio ancestral Nasa y vincula memoria, autonomía, Juan Tama y defensa comunitaria.

  4. Nidos de lengua y revitalización del nasa yuwe

    scielo.org.co

    Explica la relación entre lengua, territorio, señales, sueños, naturaleza y los tres espacios del mundo Nasa en procesos educativos actuales.

  5. Medicina y magia entre los paeces

    revistas.icanh.gov.co

    Recoge de un médico de Calderas otra versión del motivo de las aguas detenidas: el mar venía cubriendo la tierra y la Virgen sacó la tama e hizo los movimientos que hoy hace el médico, y las aguas se retiraron; de allí procede la vara del médico.

  6. «Los animales mágicos de Tierradentro», ¿magia de quién?

    repository.icesi.edu.co

    Al revisar la colección de Calderas señala que en ella aparecen figuras de origen cristiano o mestizo como María Santísima, Santo Tomás su hermano, y Pedro y Tomás Dimales, y concluye que se trata de relatos sueltos y no de una mitología cerrada: la única lectura académica localizada que nombra a los hermanos Dimales.

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¿Así te la contaron?

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«El mar» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El mar» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El mar» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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