El indio Jaichuasay

Caribe · Wayúu

El indio Jaichuasay

Jaichuasay sigue a un venado, se transforma en la presa y vuelve a su cuerpo cuando otros cazadores lo alcanzan con una flecha.

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El relato

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Jaichuasay salió a cazar con su arco. En la sabana vio un venado, tensó la cuerda y disparó. La flecha le pegó. El venado no cayó: dio un salto y siguió corriendo, y Jaichuasay corrió detrás.

Lo siguió por la arena, entre los cardones y los trupillos, cuesta arriba. Cada vez que creía alcanzarlo, el venado aparecía un poco más lejos. Sin darse cuenta, Jaichuasay dejó atrás los caminos que conocía. El venado lo hizo desorientar y lo condujo a una lejana serranía.

Aquel venado era un indio. Y al llegar a la serranía convertía también en venado a quien lo persiguiera.

Jaichuasay se quedó allá. Tenía un gran rancho en la sierra y vivía como un indio: dormía en su chinchorro, comía, miraba la niebla bajar por la tarde. Pero cuando salía a la sabana, se convertía otra vez en venado. Varios indios llegaron a saberlo: en la serranía era indio; en la sabana, venado.

De cuando en vez visitaba los ranchos de la gente con figura de indio. Llegaba con manojos de maguey como regalo, y ellos le daban de comer. Pero se veía que no tenía tranquilidad. Miraba para todas partes. Meneaba la cabeza en todas direcciones, como quien escucha algo que los demás no oyen. Y apenas se encontraba de nuevo en el bosque se convertía en venado, y sólo volvía a ser indio cuando alcanzaba su rancho en la serranía.

En una ocasión se juntaron muchos indios para ir de cacería. Montaron buenos caballos y llevaban buenos arcos y buenas flechas. Cuando atravesaban la sabana, salió corriendo un venado. Era el mismo Jaichuasay.

Varios caballos lo siguieron. Ni el mejor caballo de carrera pudo alcanzarlo: el venado abría distancia sobre la arena como si el viento lo empujara. Pero algunos indios iban a pie y estaban emboscados en una trocha por donde el venado tenía que pasar. Uno de ellos tensó el arco y disparó. La flecha le dio y le abrió una herida.

En ese mismo momento, al recibir el flechazo, el venado se volvió un indio.

Los cazadores lo reconocieron. Todos salieron a contar que el indio Jaichuasay era un venado. Tuvieron mucho miedo, y no volvieron a cazar en aquella serranía.

El indio Jaichuasay: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien persigue demasiado lejos a lo que caza puede terminar viviendo dentro de ello, sin camino de vuelta.”

Territorio

Caribe · Wayúu

Caribe · Wayúu

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Wayúu
Referencia
11.775° · -72.225°

Ficha del relato

Contexto histórico

Chaves publicó El indio Jaichuasay en 1946 en el Boletín de Arqueología, en el mismo conjunto de quince narraciones guajiras; en la transcripción disponible no figura informante ni intérprete, y el texto está sólo en español. Su introducción lee estos cuentos como material para «describir los conflictos psicológicos creados por la cultura» y como cantera literaria americana: la mirada de la antropología nacional de los años cuarenta, que hoy pide distancia. Villa Posse reeditó el texto en 1993 sin nueva transmisión. Alfonso Forero, en Nosotros los Wayuu (1995), cita el relato, pero el libro no está digitalizado y no podemos saber si trae una versión propia o repite la de 1946.

Nada en el texto ubica la serranía. La Macuira, sierra húmeda en medio de la Alta Guajira con bosque nublado y fuentes de agua, es el lugar donde una historia de serranía y sabana resulta verosímil, según la descripción de Parques Nacionales; el Régimen Especial de Manejo firmado con las autoridades wayuu describe allí territorios claniles, descendencia materna y lugares de valor cultural. Usamos esa geografía como escenario posible, no como localización probada.

El venado tiene un lugar propio en el pensamiento wayuu. Michel Perrin, en su estudio de 1987 sobre el ganado en el pensamiento simbólico guajiro, analiza a los venados como emisarios de Pulowi, la dueña de los lugares y de los animales de caza, y a los señores de los venados; en El camino de los indios muertos había estudiado a Pülowi, Juyá y el viaje de los muertos a partir de textos en wayuunaiki. Pineda documentó en 1947 relatos de transformación y el peso de los sueños y de los piaches. Laura Lema Silva, citando a Weildler Guerra, expone que en la ontología wayuu los animales tienen estatuto de persona y que la humanidad originaria se transformó en plantas, animales y montañas; trabaja el venado, irama, como figura de quien corre libre fuera del encierro. Andrés Sabogal analiza un relato en wayuunaiki de Miguel Ángel Jusayú en cuyo mundo de los muertos aparece una mujer-venado junto a Ma'leiwa y Pülowi: la alternancia persona-venado existe en texto wayuu original, que Chaves sólo transmitió en español. Ángel Carrasquero y José Enrique Finol sostienen que en los mitos wayuu quienes atentaron contra el orden de Maleiwa expiaron sus culpas mutando corporalmente; Rafael Segundo Mercado Epieyu narra que generaciones anteriores fueron transformadas en animales y que wanülü es enviado por las püloi cuando se perturban lugares como la serranía. Ninguna de estas fuentes nombra a Jaichuasay, y el cuento de 1946 no nombra a Pülowi: el Relato no la añade.

Lectura editorial: la ficha anterior hacía volver a Jaichuasay a su casa, curarse y enseñar a cazar con responsabilidad. El texto no dice nada de eso; termina en la flecha, el miedo y una serranía que nadie vuelve a pisar. Si hay una advertencia sobre la caza, está en ese final abierto, y se piensa aquí, no cambiándolo.

Resonancias con otros mitos

Las Metamorfosis de Ovidio contienen el paralelo que más se cita, y el expediente pide nombrarlo: Acteón, el cazador que sorprende a Diana en el baño, es convertido en ciervo y muere despedazado por sus propios perros, que no lo reconocen. La resonancia es evidente: un cazador de venados que termina con cuerpo de venado y es perseguido por cazadores como él. Las diferencias son tan importantes como el parecido. A Acteón lo castiga una diosa ofendida; a Jaichuasay lo transforma un lugar, o un indio-venado que contagia su condición a quien lo sigue, sin falta ni sentencia. Acteón muere; Jaichuasay recibe la flecha y vuelve a ser indio, y son los cazadores los que se retiran. No hay evidencia de contacto ni de derivación entre el poeta latino y un cuento guajiro de 1946; la comparación es de motivo, no de origen.

Dentro del corpus, “La majayura que pierde a los hombres” abre con la misma acción: una figura hace desorientar a un hombre y se lo lleva a un lugar, la cueva de Puró, del que casi nunca vuelve. En Jaichuasay quien desorienta es un venado y el lugar es una serranía, pero el resultado es el mismo: un hombre que ya no pertenece del todo a su gente. “El indio Pushaina” cruza también el límite entre persona y animal, con gallinazo y ciempiés, pero su asunto es el regreso de la muerte y la voz que adivina; ponerlos juntos muestra que la palabra transformación no basta para unir dos historias. “El hijo del Cóndor” trabaja la relación con el animal por parentesco: allí se hereda la fuerza del cóndor, aquí se contagia el cuerpo del venado. Y “Serranías de La Guajira” cuenta a hombres que se vuelven cerros por quedarse en el camino: en la Guajira de estos cuentos, el lugar donde uno se detiene puede decidir qué cuerpo tendrá.

Perrin describe a los venados como emisarios de Pulowi y a esta como dueña de los lugares y de los animales de caza. Jaichuasay no es presentado como víctima ni como esposo de Pulowi, y el texto no la nombra; pero la advertencia de fondo se parece: hay lugares que se cobran a quien entra persiguiendo.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La única secuencia narrativa procede de Chaves 1946, y la reedición de Villa Posse depende de ella. La cita de Forero (1995) no puede verificarse. Las demás fuentes del expediente documentan transformaciones y venados, pero no otra versión de Jaichuasay.

  2. El texto de 1946 tiene una ambigüedad que el Relato conserva sin resolver: dice que el venado era un indio que convertía en venado a quien lo persiguiera, y a renglón seguido describe a alguien que tiene un rancho en la sierra, vive como indio y se vuelve venado en la sabana. Ese alguien es Jaichuasay, porque más adelante el venado que sale ante los cazadores «era el mismo Jaichuasay». Queda abierto qué fue del primer indio-venado y si Jaichuasay conservaba conciencia humana cuando corría.

  3. La ficha anterior de esta página añadía una noche en la serranía, un sueño en que corría sobre cuatro patas, el despertar con pezuñas, la vuelta a casa con los cazadores, la herida que cierra, la decisión de no internarse más y su papel como maestro de caza. Nada de eso está en el texto; se retira. También decía que recuperaba forma humana al acercarse a una ranchería: el primario dice que visitaba los ranchos con figura de indio, llevando manojos de maguey, y que se volvía venado apenas se encontraba en el bosque. El Relato sigue esa formulación.

  4. El flechazo final no «rompe un hechizo» en el texto: al recibirlo, el venado se vuelve indio, y eso es todo. No se dice quién inició el cambio ni quién lo deshace, ni si Jaichuasay sobrevivió a la herida. El cierre es colectivo: los cazadores lo cuentan, tienen miedo y abandonan la serranía.

  5. Esta página no se funde con “El indio Pushaina”, que también adopta formas animales pero en torno a la muerte, la voz y la adivinación, ni con “La majayura que pierde a los hombres”, aunque comparta con ella el verbo con que ambas empiezan: hacer desorientar a un hombre y llevárselo a un lugar del que no vuelve.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Wayúu · Guajira · Caribe
Referencias
13
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitos, leyendas y cuentos de la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Fuente primaria que contiene el relato completo El indio Jaichuasay (el cazador que se transforma en venado en la serranía).

  2. Mitos y leyendas de Colombia, tomo I

    repositorio.flacsoandes.edu.ec

    Reedita el corpus de Chaves, conserva su procedencia bibliográfica y lo sitúa dentro de una selección nacional de literatura oral.

  3. El camino de los indios muertos: mitos y símbolos guajiros

    si.edu

    Registra relatos en wayuunaiki con traducción asistida por hablantes bilingües y estudia Jepira, Juyá, Pülowi, yoluja y el viaje de los muertos.

Contraste y contexto · 10 referencias
  1. Aspectos de la magia en la Guajira

    publicaciones.icanh.gov.co

    Documenta prácticas de piaches, sueños, enfermedad, Mareiwa, Wanurü, Jirairay, Guanurú y relatos de transformación recogidos en la expedición de 1947.

  2. Parque Nacional Natural Macuira

    parquesnacionales.gov.co

    Documenta la serranía de la Macuira, sus fuentes de agua, bosque nublado, traslape con el resguardo y valor cultural para el pueblo Wayúu.

  3. Régimen Especial de Manejo del PNN Macuira y Resguardo Wayuu

    parquesnacionales.gov.co

    Describe territorios claniles, descendencia materna, gobernanza, lugares de valor cultural y manejo concertado de la Macuira.

  4. Ovid, Metamorphoses

    ovid.lib.virginia.edu

    Ofrece relatos antiguos de transformación corporal, pérdida, castigo y paso entre estados humanos y no humanos.

  5. Creaciones míticas y representación del mundo: el ganado en el pensamiento simbólico guajiro

    biblat.unam.mx

    Análisis del venado en la mitología guajira (emisarios de Pulowi, señores de los venados), tema directo del mito de Jaichuasay.

  6. Nosotros los Wayuu

    openlibrary.org

    Obra sobre literatura y tradición oral wayuu que cita el relato de Jaichuasay.

  7. « Mi tótem tiene que ver con ese animal duro de cazar que corre con su propia gracia ». Simanca Pushaina ou la poétique de la négociation

    journals.openedition.org

    Expone, citando a Weildler Guerra, que en la ontología wayuu los animales tienen estatuto de persona y que la humanidad originaria se transformó en plantas, animales y montañas; trabaja el venado (irama) como figura de quien corre libre fuera del encierro, contexto del cuerpo de venado que Jaichuasay habita.

  8. Construcciones estativas en un relato wayuu

    redalyc.org

    Analiza en wayuunaiki un relato de Miguel Ángel Jusayú en cuyo mundo de los muertos aparecen seres transformantes como una mujer-venado, mujeres-maíz y un caballo-cují junto a Ma'leiwa y Pülowi: la alternancia persona-venado en texto wayuu original, que Chaves sólo transmitió en español.

  9. Mito, concepciones del cuerpo y yonna wayuu

    redalyc.org

    Sostiene que en los mitos wayuu los personajes que atentaron contra el orden establecido por Maleiwa expiaron sus culpas mutando corporalmente y que los animales perdieron sus características humanas por su proceder errático: la lógica wayuu del cambio de cuerpo que sufre el cazador.

  10. Ale'eya conformación de todo lo que existe: la ley de origen de la cultura wayuu

    revistas.unal.edu.co

    Narra, desde una voz wayuu, que generaciones anteriores fueron castigadas y transformadas en animales de todo género, que los wayuu fueron hechos con corazón y sesos de animales, y que wanülü es enviado por las püloi cuando se perturban lugares sagrados como la serranía.

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«El indio Jaichuasay» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El indio Jaichuasay» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El indio Jaichuasay» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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