
Andina · Cuycuyes
El ser de los ojos resplandecientes
Una crónica de Arma habla de humo, flores y una presencia de ojos luminosos; el archivo demuestra que Calgari no significaba diablo.
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En la provincia que los españoles llamaron Arma había grandes casas redondas, levantadas con varas, vigas y techos de paja. Algunas estaban divididas por esteras en varios espacios. Según la crónica de Pedro Cieza de León, uno de esos recintos se mantenía apartado. No era una plaza abierta ni una estatua exhibida ante toda la población: era un lugar interior al que entraban quienes conducían la ceremonia.
Cuando llegaba el momento de preguntar por lo que afectaba a la gente, los especialistas preparaban vasijas de barro. En ellas ponían resinas y pequeñas flores blancas y negras. El humo llenaba el cuarto en capas lentas, ocultaba los bordes de las esteras y cambiaba la luz. Después formulaban sus preguntas. Querían saber por las cosechas, por el bienestar de la provincia y por asuntos cuyo resultado aún no podían conocer.
Cieza escribió que dentro de ese ambiente aparecía una figura con forma humana y ojos que resplandecían. La presencia respondía a los ministros del rito. La crónica no conserva sus palabras, no transcribe las preguntas y, sobre todo, no registra un nombre propio para el ser. Tampoco permite saber si sus informantes hablaban de una aparición, una imagen ritual, una visión producida en el humo o una manera europea de describir una experiencia que no comprendían.
El cronista llamó “demonio” a la presencia porque interpretó la ceremonia desde el cristianismo de la conquista. Esta revisión no repite esa traducción como si fuera el nombre indígena. Un vocabulario publicado siglos después distingue con claridad dos campos: Untré, Calgari o Calgavi aparecen como equivalentes de Dios, mientras Antomiá aparece como equivalente de Diablo. Por eso no hay base para afirmar que Calgari fuera el demonio de los Cuy-Cuy.
Lo que queda del episodio es más sobrio y más preciso: un recinto reservado, flores de dos colores, resinas, vasijas, humo, preguntas y una presencia de ojos luminosos. La escena recuerda que el archivo colonial conserva fragmentos, no una explicación completa del mundo Cuy-Cuy. Leerla hoy exige atender tanto a lo que cuenta como a las palabras con que intentó dominar aquello que no entendía.

La enseñanza
“Leer un archivo colonial exige separar la experiencia registrada de las categorías impuestas por quien la narró.”
Territorio
Andina · Cuycuyes
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Cuycuyes
- Referencia
- 5.600028° · -75.451194°
Contexto histórico
La página heredada se titulaba “El diablo” y presentaba a Calgari o Calgavi como un demonio adorado por los Cuycuyes. También enlazaba esa figura con el Carnaval del Diablo de Riosucio. Ninguna de esas dos afirmaciones resiste la revisión documental. La URL se conserva para no romper enlaces, pero el título y el contenido corrigen la atribución.
Pedro Cieza de León dedica los capítulos XVIII y XIX de la primera parte de su Crónica del Perú a la provincia de Arma. Allí describe un recinto oculto por esteras, vasijas de barro con sahumerios, flores blancas y negras y una figura de aspecto humano con ojos luminosos que respondía preguntas. Cieza emplea “demonio” como categoría cristiana, pero no llama Calgari a esa presencia.
Manuel Uribe Ángel publicó en 1885 un vocabulario regional que separa precisamente las voces confundidas por la página antigua: “Dios” corresponde a Untré, Calgari o Calgavi y “Diablo” a Antomiá. La Academia Antioqueña de Historia reprodujo esa tabla en 2023. El vocabulario es tardío y no demuestra que el ser descrito por Cieza fuera Calgari; sí demuestra que traducir Calgari como diablo era incorrecto.
Albeiro Valencia Llano recuerda que Cuy-Cuy o Coy-Coy fue un nombre anterior al rótulo Arma o Armados, impuesto por los españoles a partir de los adornos de oro. Luis Gonzalo Jaramillo y José Vicente Rodríguez ayudan a leer con cautela las acusaciones coloniales de idolatría, sacrificio y canibalismo. La coordenada ubica el entorno histórico de Aguadas y no un oratorio arqueológicamente identificado.
Otras versiones y matices
Variaciones, precisiones y límites documentales para quien quiera profundizar.
- 01
La versión más temprana disponible es el episodio de Cieza. Contiene una arquitectura ritual concreta —recinto con esteras, vasijas, flores y humo— y una figura de ojos resplandecientes, pero no ofrece nombre, discurso ni interpretación indígena. La narración de esta página reorganiza esos elementos sin completar los silencios con escenas inventadas.
- 02
En historias municipales posteriores, la figura del oratorio se funde con Untré, Calgaria o Calgavi y vuelve a recibir el nombre de demonio. Esa combinación procede de leer el vocabulario indígena a través de la teología colonial. La tabla de Uribe Ángel conserva una separación distinta: Calgari o Calgavi se asocian a Dios y Antomiá a Diablo. Como la recopilación es del siglo XIX, tampoco debe proyectarse sin reservas hasta el siglo XVI.
- 03
José Vicente Rodríguez resume que las fuentes españolas llamaban “diablos” a deidades y mediadores de distintas sociedades del Cauca medio. Esa observación explica un patrón de traducción, pero no convierte a todos esos seres en una sola entidad regional. La figura de Arma permanece sin identificación segura.
- 04
La página antigua sugería una continuidad con el Carnaval de Riosucio. Se elimina esa asociación: el carnaval es una tradición mestiza con su propia historia, en otro municipio y dentro de procesos coloniales y republicanos posteriores. Compartir la palabra española “diablo” no prueba continuidad religiosa ni identidad de personaje.
- 05
Por estas razones, el título editorial describe solo el rasgo que todas las lecturas pueden localizar en la crónica: los ojos resplandecientes. La incertidumbre no es una falla que deba rellenarse, sino parte central de la historia del registro.
Procedencia
Recopilado de la tradición oral de Cuycuyes, Andina · Andina > Caldas > Cuycuyes.
Cómo documentamos cada relatoFuentes y revisión editorial
Esta ficha cuenta con referencias de contraste publicadas. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Parte primera de la Chrónica del Perú, capítulos XVIII–XIX: provincia de Arma
Describe la provincia de Arma, sus casas redondas y un recinto ritual donde se usaban sahumerios, flores y resinas antes de que una figura de ojos luminosos respondiera preguntas.
- Geografía general y compendio histórico del Estado de Antioquia en Colombia
Conserva un vocabulario atribuido a poblaciones de la región en el que «Dios» aparece como Untré, Calgari o Calgavi y «Diablo» como Antomiá.
- Homenaje a Manuel Uribe Ángel
Reproduce en la página 94 el contraste léxico «Diablo: Antomiá» y «Dios: Untré, Calgari o Calgavi», decisivo para revisar la página heredada.
- Raíces en el tiempo: La región caldense
Distingue el nombre Cuy-Cuy o Coy-Coy del rótulo colonial Armas o Armados y sitúa a estas poblaciones entre Sonsón, Aguadas y el Cauca medio.
- Guerra y canibalismo en el valle del río Cauca en la época de la conquista española
Examina las contradicciones de los relatos coloniales sobre Arma y otros grupos del Cauca medio y advierte que la conquista alteró las relaciones políticas y militares que describían los europeos.
- Cosmovisión, chamanismo y ritualidad en el mundo prehispánico de Colombia. Esplendor, ocaso y renacimiento
Revisa fuentes tempranas sobre religiosidad del Cauca medio y señala que los españoles llamaron «diablos» a deidades y mediadores indígenas que no pertenecían a esa categoría cristiana.
- Información básica del municipio de Aguadas
Resume la historia local de los Cocuyes o Armados, reproduce los nombres Untré, Calgaria y Calgavi y vincula el episodio del oratorio con el territorio de Aguadas.
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