
Andina · Mestizo
El coco
El Coco sin forma definida convivió en Riosucio con calabazos iluminados que algunas personas usaban para asustar caminantes nocturnos.
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El relato
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Al niño que no obedecía le bastaba oír que se lo iba a llevar el Coco para cumplir enseguida lo que le mandaban. Nadie sabía cómo era. No tenía cuerpo ni forma fija: era un espíritu maligno que cada cual se imaginaba a su manera.
En Caldas también lo llamaban el Chucho. El Chucho no vivía en el monte. Vivía en la pieza del rebujo, en el rincón más oscuro del subterráneo, detrás de las puertas, debajo de las camas, en el zarzo y en las casas deshabitadas, y en los desvanes y entre los cielos rasos. Era diminuto e invisible, y podía tomar la figura de cualquier alimaña repugnante. Nadie lo veía, pero ahí estaba. El niño empezaba a andar pegado de las enaguas de la mamá en cuanto alguien le decía: «Hoy sí te va a llevar el Chucho».
En Riosucio el Coco llegó a tener cuerpo. Por los extramuros del pueblo, a altas horas de la noche, se aparecía un calabazo gigante con ojos y boca y una vela encendida por dentro, que alguien llevaba sobre la cabeza para asustar a los trasnochadores ingenuos. Nadie supo con qué fin, hasta que lo descubrieron.
No fue el único. Otro espanto de Riosucio era un calabazo pequeño en forma de calavera, pintado de blanco, clavado en la punta de un palo forrado en tela blanca. La persona que iba adentro lo empujaba hacia arriba y parecía que el fantasma se alargaba. Asustó a más de uno, hasta que lo descubrieron también: su autor era don Rubén Bayer, zapatero y concejal del pueblo.

La enseñanza
“El miedo que se usa para hacer obedecer a los niños también lo puede fabricar cualquiera con un calabazo.”
Territorio
Andina · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 5.4216° · -75.7032°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Caldas · Andina
- Referencias
- 3
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Mitos, espantos y leyendas de Caldas
ellibrototal.com
Capítulo «El Coco» («Mito de la Desobediencia»), con la cita de Julián Bueno (p. 91) sobre su origen africano y minero y la «Versión de Tatínez» del calabazo con vela de Riosucio; en otros capítulos, el Chucho de Octavio Hernández Jiménez (p. 48), el fantasma de Rubén Bayer y la Mano Peluda.
- Que viene el coco (Los Caprichos, n.º 3)
fundaciongoyaenaragon.es
Ficha del tercer Capricho de Goya, «Que viene el coco» (1799): la madre y los niños aterrados ante una figura envuelta, leída como crítica de la crianza por el miedo, el paralelo de Similitudes.
- Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano
archive.org
Trae un Coco Pelao llanero (pp. 91-92), distinto del caldense, que Similitudes cita como otro espanto con el mismo nombre.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«El coco» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El coco» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El coco» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








