
Andina · Mixto
El chenche
Un hombre camina sobre el Magdalena, promete oro y esmeraldas y conduce a un joven ambicioso hacia el fondo del agua.
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El relato
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Un viejo que había amado el cine más que a la vida misma escribió, al final de sus días, la única página de su vida. Estaba cansado, pero feliz con una vida sencilla, humilde y buena. No había derrochado dinero ni había terminado el bachillerato, y sin embargo decía que lo vivido en su juventud lo había preparado para soportar los golpes del destino. De todas las historias que le habían llenado la vida eligió una que parecía película, y la contó porque era asombrosa y porque enseñaba mucho.
Era joven y estaba en su pueblo. Varios muchachos iban a nadar al Magdalena. Aquel día pasaron unas horas jugando y compitiendo en el agua, y después se tiraron sobre la orilla a hablar del futuro. Él no tenía planes. Quería seguir en su pueblo y no soñaba con nada en especial. Sus amigos, en cambio, deseaban fortunas, automóviles y mujeres elegantes y enigmáticas.
De repente el agua se agitó. Un hombre muy alto, de cabellos largos y barba, salió a la superficie, caminó sobre el río y se detuvo a pocos metros de ellos. Dos de los muchachos huyeron como alma que lleva el diablo. El más joven se quedó congelado como una estatua. Gerardo, el más bravucón y hablador del grupo, le preguntó quién era.
El extraño le respondió que podía darle oro y esmeraldas, pero que el regalo había que pedirlo con muchos deseos: tenía que ver las joyas en su cabeza y anhelarlas con el corazón. A Gerardo el deseo se le dio fácil, porque era un muchacho muy ambicioso. Empezó a dar gritos, a pedirle que le regalara todas sus joyas.
El hombre del agua se rió con maldad y le dijo que lo siguiera hasta donde guardaba sus tesoros. Gerardo se hundió en el río. No volvió a salir hasta que su cuerpo apareció flotando, hinchado, con los pulmones llenos de agua y los ojos vidriosos.
Sólo después supo el muchacho que se había quedado en la orilla el nombre de aquel espanto: el Chenche. Ese día comprendió que la vida estaba llena de cosas asombrosas, y que no se podía vivir con miedo eternamente, como el amigo que quedó paralizado de terror y nunca se recobró, ni con una ambición desmedida, que puede ser la propia perdición.

La enseñanza
“Ni el miedo que paraliza ni la ambición sin medida dejan vivir una vida entera.”
Territorio
Andina · Mixto
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Mixto
- Referencia
- 4.8° · -74.1°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mixto · Tolima · Andina
- Referencias
- 5
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano
archive.org
Única fuente narrativa del Chenche como personaje: el ser del río que ofrece un trato a quien lo desea (pp. 85-86).
- Folclor tolimense
repositorio.unibague.edu.co
Registra el Mohán de Chenche y el tunjo contado por un anciano de Chenche; en Devia, Chenche es un río del sur del Tolima, no un personaje.
- Mitos y leyendas de Colombia, tomo II
flacso.edu.ec
Segundo registro de Devia: el Mohán de Chenche (sección 20, p. 146) y el narrador del tunjo (p. 157).
Contraste y contexto · 2 referencias
- Colombia país de regiones, tomo 3: Región del Alto Magdalena
babel.banrepcultural.org
Describe al Mohán del Tolima Grande que sale del río, seduce y guarda riquezas bajo el agua, el paralelo que Similitudes pone junto al ser del Chenche (pp. 96-101).
- Coyaimas y Natagaimas
babel.banrepcultural.org
Sitúa a los mohanes, «dueños de los peces y espíritus protectores de las aguas», y al Poira dueño del oro en la cosmología pijao del sur del Tolima (pp. 134-137), donde corre el Chenche.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«El chenche» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «El chenche» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «El chenche» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








