
Andina · Muiscas
El castigo de Chaquén
Tintoba y Súnuba huyen de compromisos impuestos y Chaquén, el dios de los linderos, los convierte en hierba seca y planta de orilla: dos vegetales que se oyen sin tocarse.
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El relato
Tintoba y Súnuba se conocieron sin querer en la orilla del lago de Tota, y desde entonces supieron que toda su vida anterior había sido una espera.
Los dos llevaban promesas hechas por otros: unos matrimonios acordados en las casas, una palabra de tierra y linaje que sus familias habían sembrado antes de que ellos nacieran. Lo sabían. Durante meses convirtieron ese saber en distancia: él atendía su parcela, ella su tejido, y ninguno se acercaba al otro. Pero la distancia, en vez de apagar la falta, la hacía más visible, como el frío que delata una grieta en la pared.
Una tarde, en lugar de volver a sus casas, tomaron los caminos que salen del pueblo en direcciones opuestas y se encontraron en la junta de los juncos, donde la tierra se parte en dos. Ella llevaba una manta pequeña. Él, un puñado de maíz tostado. No huían hacia ninguna parte: caminaban hacia el punto donde pudieran decir en voz alta lo que callaban.
Caminaron hacia las tierras altas que rodean el lago. A un lado del sendero, la hierba seca del lindero crujía bajo los pies y marcaba hasta dónde llegaba cada sementera. Al otro lado, la quebrada bajaba entre piedras oscuras, buscando el agua grande.
Antes de la noche oyeron pasos que no eran de animal ni de hombre cansado. Era Chaquén, el que cuida los linderos y los puestos de las fiestas. Iba con los pies polvorientos y una vara al hombro, sin prisa. No levantó la voz.
—Rompieron una palabra —dijo, mirando las dos huellas que venían de rumbos distintos y se unían en una sola.
—También nos la impusieron —dijo Súnuba.
Chaquén no respondió. El viento, que venía moviendo los pastos, se detuvo como quien deja de escuchar.
Tintoba quiso decir que volver no reparaba nada, que el miedo no vuelve cierta una promesa. Pero las palabras se le rompieron en la boca: sintió los pies hundirse en la tierra, la espalda doblarse, los dedos adelgazarse en tallos ásperos. En el tiempo de una respiración fue hierba seca, de la que crece en los linderos y sabe cuándo termina un terreno.
Súnuba corrió hacia el agua. Chaquén tocó el suelo con la vara y las piernas de ella echaron raíces en la orilla. El cabello se le hizo largo y verde, y quedó convertida en fijiza, la planta que busca la humedad y se inclina sobre la corriente.
Chaquén siguió su camino sin volverse.
Cayó la noche sobre el lago. La hierba del lindero oyó correr el agua sin poder acercarse; la planta de la orilla sintió el olor del campo seco sin poder cruzarlo. Y así se quedaron: a la distancia que una vara mide, oyéndose, viéndose, sin tocarse.
Desde entonces, cuando el viento del páramo dobla la hierba hacia la quebrada y la fijiza responde desde el agua, quien camina por el sendero ve a dos plantas hablar. No se alcanzan. Pero tampoco han dejado de decirse lo que no se dijeron.


La enseñanza
“Todo límite cruzado deja en el paisaje la memoria de un orden que ya no vuelve a juntarse.”
Territorio
Andina · Muiscas
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Muiscas
- Referencia
- 5.6126° · -72.9793°
Contexto histórico
El episodio de Tintoba y Súnuba pertenece al ciclo que la folcloróloga Lilia Montaña de Silva Célis recogió y reelaboró sobre el lago de Tota, publicado en 1970 como Mitos, leyendas y tradiciones del folclor del Lago de Tota (Tunja, Ediciones La Rana y El Águila). El trabajo se apoya en tradiciones campesinas de Aquitania, Tota, Iza, Firavitoba y Sogamoso, y las integra en una prosa de autor intensamente elaborada: esta ficha trata ese texto como memoria regional viva, no como transcripción literal del periodo colonial.
La compilación de Eugenia Villa Posse (Mitos y leyendas de Colombia, vol. III: región Andina, 1993) contextualiza al personaje: Chaquén velaba los linderos de las sementeras, recibía los adornos de la borrachera y la plumería, y presidía las fiestas agrícolas que se celebraban en los límites de los sembrados, con carreras, corros y cantos. Esa base coincide con la noticia de fray Pedro Simón (1627), para quien Chaquén era el dios de los 'términos y puestos' de las fiestas; pero ni Simón ni Villa Posse narran por sí solos la escena de los fugitivos: el desenlace vegetal pertenece a la capa regional de Montaña.
El escenario es verosímil. El lago de Tota, en la provincia de Sugamuxi (Boyacá), es el mayor cuerpo de agua dulce del país, rodeado de páramo y de tierra de papa y cebolla. La arqueología reciente lee ese paisaje como profundamente humano: la caracterización del ICANH (2025) en la bahía de Aquitania propone estudiar agua, orillas y ocupaciones como una sola red, y un estudio paleoambiental publicado en The Holocene (2024) documenta milenios de presencia humana y ritualización del entorno lacustre. Nada de eso prueba la trama, pero explica por qué una historia de límites y agua pudo echar raíces donde los linderos separan las parcelas y el lago delimita el horizonte.
Otras versiones y matices
Variaciones, precisiones y límites documentales para quien quiera profundizar.
- 01
En la versión extensa de Lilia Montaña (1970), Tintoba y Súnuba abandonan a sus respectivas parejas y el castigo de Chaquén forma parte de una secuencia más larga de desorden social y calamidad alrededor del lago. La metamorfosis materializa una separación definitiva en dos ecologías: la hierba seca del lindero y la planta verde de la orilla.
- 02
Los resúmenes de divulgación posteriores condensan la historia en 'amor prohibido' y 'castigo divino', deforman el nombre masculino como Tintoa y omiten los compromisos previos: la pareja queda convertida en ejemplo de adulterio. Esa lectura recorta la pregunta que la versión regional conserva: quién impuso las uniones que se rompieron y qué autoridad puede fijar el límite.
- 03
La figura de Chaquén aporta la capa documental más antigua. Fray Pedro Simón (1627) lo describe como dios de los 'términos y puestos' que señalaban los linderos en las fiestas y carreras, con la plumería y los adornos de la borrachera; Villa Posse (1993) reproduce esa noticia y lo define como protector de los lindes de las sementeras. Ninguna crónica colonial narra la escena de los fugitivos: el episodio es una extensión regional de la figura, probablemente tardía, no un pasaje registrado en el siglo XVII.
- 04
El ciclo del lago aporta otras capas que no deben fundirse con esta. Villa Posse recoge la tradición del gran pez negro que habitaría Tota como espíritu del mal, y el propio libro de Montaña conserva los relatos de origen del lago, con Toquechá y Toquilla. El castigo de Chaquén convive con ellos en el mismo paisaje, pero su núcleo —la pareja y las dos plantas— se mantiene independiente de la explicación de por qué existe el lago.
Procedencia
Recopilado de la tradición oral de Muiscas, Andina · Andina > Varios > Muiscas.
Cómo documentamos cada relatoFuentes y revisión editorial
Esta ficha cuenta con referencias de contraste publicadas. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Mitos, leyendas y tradiciones del folclor del Lago de Tota
Conserva los ciclos narrativos del origen de Tota, Toquechá y Toquilla, y el castigo de Chaquén.
- Mitos y leyendas de Colombia, vol. III: región Andina
Ordena relatos muiscas, transcribe fuentes y advierte cuándo una figura o episodio no constituye propiamente un mito.
- Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, tomo II
Conserva algunas de las noticias coloniales más extensas sobre autoridades, divinidades, ceremonias y relatos muiscas.
- Propuesta metodológica para la caracterización arqueológica de entornos lacustres aplicada en la bahía de Aquitania
Estudia el lago de Tota como paisaje arqueológico y propone leer conjuntamente agua, orillas y ocupaciones humanas.
- Humans and climate in ritualized landscapes, Lake Tota
Relaciona larga duración ambiental, presencia humana y ritualización del paisaje de Tota.
- Plan de vida de la comunidad indígena Muisca de Bosa
Expresa desde una comunidad muisca contemporánea la relación entre territorio, memoria, familia, educación y continuidad colectiva.
- Municipio de Tota
Ubica el lago y su entorno municipal dentro de la provincia de Sugamuxi, en Boyacá.
- Metamorphoses, Book X
Conserva relatos de pérdida, transformación vegetal, competencia y descenso por amor en la tradición grecorromana.
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