El ánima sola

Andina · Mestizo

El ánima sola

Una devoción a las almas olvidadas y una nota literaria de 2004 confluyen sin demostrar que pertenezcan a una sola mujer histórica.

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El relato

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Dicen que a quien ha burlado la justicia de los hombres algún día se le presentará el Ánima Sola a cobrarle su conducta. Hay quienes cuentan que fue una mujer tan malvada en vida que Dios no le permitió descansar en paz y dejó su alma varada en este mundo, persiguiendo a los que andan por mal camino. Unos rezan por su alma, otros le piden ayuda, y otros aseguran haberla visto: una mujer vestida de blanco que aparece por los caminos en las noches de luna llena o de tempestad. Algunos dicen que es una difunta que no puede entrar al cielo porque dejó algo guardado, como hacían los viejos, que metían la plata debajo del piso.

Pero hay quien dice que a las ánimas no se las debe llamar. Había una abuelita que, por la edad, ya no podía con sus oficios, y todos los días se le oía suplicar:

—Ánimas benditas, ayúdenme, ayúdenme.

Una mañana llegó a su casa una señora y le preguntó si necesitaba ayuda.

—Sí, cómo le parece, que no hago sino invocar a las ánimas benditas para que me ayuden, porque estoy sola para todo.

—¿Y en qué le ayudo?

—Una remendadita de la ropita de los niños.

La señora aceptó y se puso a remendar. Al rato, la abuelita le ofreció el desayuno, y mientras lo preparaba vio que la señora se había puesto pálida. Se acercó a socorrerla, y la señora le dijo:

—Yo soy un ánima, soy un ánima. Hágame el favor y no nos vuelva a invocar, porque Dios nos tiene donde nos tiene y no nos ha dado permiso de volver a la Tierra.

Y sin decir más, desapareció ante sus ojos, y la abuelita se quedó perpleja.

Por eso hay quien sostiene que los que piden auxilio a las ánimas faltan a la ley de Dios: a los muertos hay que dejarlos descansar, y el único que resucitó fue Dios, que murió y resucitó al tercer día.

El ánima sola: lo que quedó del relato

La enseñanza

“A veces la ayuda que se pide con insistencia llega de donde no debería volver nadie.”

Territorio

Andina · Mestizo

Andina · Mestizo

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Mestizo
Referencia
5.2966° · -75.0546°

Ficha del relato

Contexto histórico

El relato viene de Remembranzas de mis abuelos: memoria oral y ambiental del alto oriente caldense, un libro de 2022 del Centro Pecuario y Agroempresarial del SENA en La Dorada, hecho por Santiago Useche Toledo, Allison González González, Carlos Alberto Guzmán Ruiz y Eliana Marcela Tunarrosa Echeverría con testimonios de campesinos de Manzanares y Marquetalia. El capítulo «El Ánima Sola» ocupa las pp. 21-25 y va precedido por un epígrafe de Anadelia Galvis.

Allí hablan dos narradores de Manzanares. Anadelia Galvis cuenta el caso de la abuelita que invocaba a las ánimas y sostiene que pedirles auxilio va contra la ley de Dios. Hernán Aristizábal describe al Ánima Sola como una mujer vestida de blanco que sale por los caminos en noches de luna llena o de tempestad, y explica que es una difunta que no puede entrar al cielo por haber dejado plata escondida bajo el piso. Los compiladores presentan estos relatos como herencia de la colonización antioqueña y de creencias europeas fundidas con las campesinas.

La devoción del Ánima Sola, la figura de la mujer entre llamas y cadenas que se reza para pedir favores, es antigua en el catolicismo popular colombiano. La antropóloga Anne-Marie Losonczy estudió en 2001, en la Revista Colombiana de Antropología, cómo esa devoción se trasladó a la ciudad y a los muertos anónimos de la violencia.

Resonancias con otros mitos

En el «Cuento de ánimas» de Enrique Otero D'Costa (1936), las ánimas benditas de Santander también visitan a los vivos para corregirlos: pelotean al borracho Laurián y le dan un canillazo a la costurera que trabaja en domingo. Otero abre el cuento con el Ánima Sola de Caldas como ejemplo de ánima terrible. En los dos casos el alma del purgatorio vuelve a este mundo, pero en Manzanares lo hace para ayudar, y pide que no la vuelvan a llamar.

Anne-Marie Losonczy estudió cómo la devoción al Ánima Sola, con su imagen de la mujer entre llamas y cadenas, pasó en las ciudades colombianas a los muertos sin nombre de la violencia, a quienes la gente reza y pide favores. Es la misma relación de intercambio —el vivo reza, el muerto ayuda— que la abuelita de Manzanares practica y que la ánima que la visita le pide abandonar.

Y la ficha del libro de 2004, con su animero de Marquetalia que ve a la mujer encadenada pidiendo agua, conserva la iconografía de las estampas del Ánima Sola que circulan en las iglesias y los hogares campesinos.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Los narradores del SENA no están de acuerdo sobre qué es el Ánima Sola. Para unos es una mujer malvada condenada a vagar; para Hernán Aristizábal, una difunta atada a su dinero escondido; para Anadelia Galvis, un alma del purgatorio que no tiene permiso de volver, y a la que no conviene invocar. Todos coinciden en que es una mujer y en que anda sola.

  2. El libro de 2004 Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano, que se declara «recopilación de documentos imaginarios», le dedica sus pp. 53-54. Su ficha técnica la hace guía de guaqueros con una luz azul, ayudante para hallar objetos perdidos y protectora contra el mal de ojo, y su pieza narrativa es la nota inventada de un animero de Marquetalia que la excluía de sus rezos y la ve de noche entre llamas, encadenada, pidiéndole agua sin palabras.

  3. Javier Ocampo López cuenta al ánima sola entre los mitos que se estudian en Boyacá, y Enrique Otero D'Costa, en un cuento de 1936, la pone entre las «tenebrosas historias» de las tierras de Caldas.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Andina
Referencias
5
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Remembranzas de mis abuelos: memoria oral y ambiental del alto oriente caldense

    repositorio.sena.edu.co

    Capítulo «El Ánima Sola» (pp. 21-25): los testimonios de Anadelia Galvis (la abuelita que invocaba a las ánimas) y Hernán Aristizábal (la mujer de blanco de los caminos), de Manzanares.

  2. Del anonimato de la violencia al Ánima Sola de la ciudad

    revistas.icanh.gov.co

    Estudia la devoción al Ánima Sola y su traslado a los muertos anónimos de la violencia en la ciudad colombiana.

  3. Cuentos de espantos y otros seres fantásticos del folclor colombiano

    archive.org

    Le dedica las pp. 53-54: ficha técnica (luz azul de los guaqueros, mal de ojo) y la nota inventada de un animero de Marquetalia.

Contraste y contexto · 2 referencias

  1. Mitos y leyendas de Colombia, tomo II (sección 20, Mitos del Tolima: Misael Devia, «Folclor tolimense», 1962)

    flacso.edu.ec

    En el «Cuento de ánimas» de Otero D'Costa (1936), sección 17, p. 56, el Ánima Sola figura entre las «tenebrosas historias» de Caldas, y las ánimas santandereanas visitan a los vivos para corregirlos.

  2. El pueblo boyacense y su folclor

    babel.banrepcultural.org

    Nombra al ánima sola entre los mitos estudiados en Boyacá (cap. 8).

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«El ánima sola» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

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EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «El ánima sola» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «El ánima sola» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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