
Caribe · Ette Ennaka (Chimila)
La semilla de algodón compartida
Papá Grande entrega algodón a la primera persona Ette; después, un hombre comparte semillas con un Aruaco pese a la enemistad entre los pueblos.
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Cuando los primeros Ette bajaron a la tierra ya tenían el algodón. No lo buscaron después ni lo encontraron por ahí: bajó con ellos. Papá Grande le había dado al primer Ette una mochilita con semilla, y esa mochilita hizo el viaje con él. Así que el algodón no llegó a esta tierra después de la gente, sino al mismo tiempo que la gente y en manos suyas.
Los Aruacos no tenían algodón. No tenían la mata sembrada ni tenían el grano con que sembrarla. Tampoco tenían cómo conseguirlo, porque los Ette eran sus enemigos, y del otro lado de una enemistad no se consigue semilla.
Entonces, un día, un Aruaco vino a la casa de un Ette. Llegó hasta la casa misma, que era la casa de un enemigo suyo, y pidió lo que había venido a pedir: «Regálame un poco de semilla para sembrar algodón».
El Ette le dijo que no. No le dijo que la semilla fuera poca ni que fuera suya. Le dijo lo que iba a pasar después: «No puedo regalártela porque somos enemigos y si tú siembras algodón, los otros Aruacos sabrán que tú viniste aquí y van a matarte». Lo que delataba al visitante no era la visita sino la mata: un algodonal creciendo donde antes no crecía ninguno, en tierra de gente que no tenía la semilla.
El Aruaco no retiró la petición y no discutió la advertencia. Volvió a decir lo mismo, ahora sin explicación y sin trato: «Regálamela!».
Así el Ette le regaló un poco de semilla. Un poco fue lo que pidió y un poco fue lo que le dieron.
El Aruaco se llevó el poco de semilla, se fue con ella de vuelta y la sembró. Sembró algodón en tierra de Aruacos, donde antes no había algodón. Y no lo mataron.
Así fue como los Ette les regalaron el algodón a los Aruacos.

La enseñanza
“Una enemistad puede seguir en pie y aun así dejar pasar un puñado de semillas.”
Territorio
Caribe · Ette Ennaka (Chimila)
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Caribe
- Comunidad
- Ette Ennaka (Chimila)
- Referencia
- 10.0356° · -74.2147°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Ette Ennaka (Chimila) · Magdalena · Caribe
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente
Base documental · 3 referencias
- Mitos y cuentos de los indios Chimila
publicaciones.icanh.gov.co
Publica los veintiún relatos del corpus histórico y atribuye su narración al cacique Tangrutaya Mutsu, registrada en castellano durante trabajo etnográfico.
- El sol babea jugo de piña: antología de las literaturas indígenas del Atlántico, el Pacífico y la Serranía del Perijá
babel.banrepcultural.org
Reedita y contextualiza literatura Ette dentro de una antología nacional, identifica las traducciones y remite a las fuentes etnográficas usadas.
- Los Ette Ennaka, un pueblo que resiste y conserva sus tradiciones a pesar de siglos de violencia
mincultura.gov.co
Recoge voces de Luis Eduardo Granados y César Rozo, emplea el nombre Ette Ennaka y documenta el relato de Yaau, Numirinta y las dos mazorcas de maíz cariaco.
Contraste y contexto · 5 referencias
- Etnografía chimila
publicaciones.icanh.gov.co
Describe el intenso cultivo del algodón y todo su proceso: las mujeres lo recogen y lo apalean con un bastón tallado, hilan torciendo sobre el muslo y tejen telas y hamacas, y señala que las hamacas de algodón son un elemento más antiguo que las telas.
- Los últimos indígenas chimilas
publicaciones.banrepcultural.org
Contrapunto exacto del relato: en 1915 sólo vio entre los chimila hamacas de algodón teñidas, mientras anota que los vecinos de la Sierra sólo tienen hamacas de fibra de corteza y los guajiros, más lejos, de ambas clases.
- El tejido del cosmos: tiempo, espacio y arte de la hamaca entre los ette (chimila)
journals.openedition.org
Muestra qué significa hoy el algodón entre los ette: las hamacas se hacen con una especie concreta, con dos hilos de patrón contrario, y su confección es de principio a fin asunto femenino, al punto de que el tejido materializa el modelo del cosmos.
- Memorias de oficio: tejeduría ette ennaka
repositorio.artesaniasdecolombia.com.co
Registro oficial del oficio ette que afirma que el algodón y la fibra de majagua fueron esenciales en su desarrollo artesanal y que con ellos se hicieron históricamente mochilas, chinchorros y prendas de vestir.
- Among the Indians of Guiana: being sketches chiefly anthropologic from the interior of British Guiana
archive.org
Es la fuente original del relato karib que el campo de similitudes ya contrapone a este cuento: en el capítulo de folclore (pp. 379-380) cuenta que al llegar del cielo la yuca, el plátano y todas las plantas útiles crecían en un solo árbol que descubrió una danta, que los karib lo derribaron tras muchos meses con hachas de piedra y que cada hombre se llevó pedazos para sembrarlos en su propio campo, «so from that day each Indian has had his own cassava-field». Añade que los akawoio cuentan lo mismo con el acure como descubridor.
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Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«La semilla de algodón compartida» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «La semilla de algodón compartida» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «La semilla de algodón compartida» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.


