La Gran Cacica y el origen del agua

Caribe · Ette Ennaka (Chimila)

La Gran Cacica y el origen del agua

La Gran Cacica manda cavar pozos y, durante la noche, llama al agua con su palabra y su saliva hasta llenarlos de agua dulce.

Leer el relato
La Gran Cacica y el origen del agua: la entrada del relato

El relato

Escuchar el relato · 2 min

Cuando los Chimila llegaron a esta tierra montañosa, no encontraron agua para tomar. Buscaron y buscaron. Buscaron río y no había río. Buscaron cañada y no había cañada. En toda esa tierra montañosa no hallaron de dónde beber, y sufrieron mucho.

Entonces la Gran Cacica mandó cavar un pozo hondo, y más allá otro pozo, y más allá otro. Los hombres cavaron en un lugar, y más allá cavaron el otro, y más allá el otro. Cavaron hondo y siguieron cavando. Cuando los pozos ya estaban bien hondos, la Gran Cacica se puso a dormir.

Cuando se despertó, preguntó: “¿Ya hay agua?”. Los hombres dijeron: “No, todavía no hay agua”. Los pozos estaban bien hondos y estaban secos. En el fondo no había ni una gota.

Entonces la Gran Cacica durmió otra vez. Cuando se despertó, volvió a preguntar: “¿Ya hay agua?”. “No —dijeron los hombres—, todavía no hay”. Los pozos seguían lo mismo, hondos y secos.

Entonces, por la noche, la Gran Cacica se fue sola a un pozo. Se fue de noche y se fue sola, y nadie fue con ella. Allá estaba ella y miraba hacia el fondo. Entonces dijo: “¡Venga, agua!”, y dejó caer un poco de saliva en el pozo.

De ese pozo se fue al otro, y del otro al otro. En cada uno miró hacia el fondo, llamó al agua y dejó caer un poco de saliva. Así lo hizo con todos los pozos, y entonces regresó y se puso a dormir.

Por la mañana los hombres fueron a los pozos y los encontraron llenos de agua buena y dulce. Estaban llenos todos los pozos que ellos habían cavado, hasta el que quedaba más allá. “¡Aquí está el agua!”, dijo la Gran Cacica.

Así es que los Chimila tienen buen agua. Buen agua y agua dulce, la de los pozos que la Gran Cacica mandó cavar.

La Gran Cacica y el origen del agua: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El pozo más hondo sigue seco hasta que alguien sabe qué decirle al agua.”

Territorio

Caribe · Ette Ennaka (Chimila)

Caribe · Ette Ennaka (Chimila)

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Ette Ennaka (Chimila)
Referencia
10.0356° · -74.2147°

Ficha del relato

Contexto histórico

Es el séptimo relato de Mitos y cuentos de los indios Chimila, publicado por Gerardo Reichel-Dolmatoff en el Boletín de Arqueología en 1945. Como el resto del corpus, viene del cacique Tangrutaya Mutsu, anciano septuagenario, que narraba de noche, recostado en su hamaca, en voz baja, despacio y en un castellano a veces confuso, sólo ante hombres y cortando el relato cuando entraba una mujer. Vale detenerse en la ironía de la procedencia: el único relato del grupo cuya protagonista es una mujer con mando nos llega desde una situación en la que las mujeres no podían estar.

El comentario que el recopilador añadió es suyo. Encontró el mito muy interesante porque habla de la Gran Cacica, figura legendaria que, escribió, hace pensar en un matriarcado antiguo entre los Chimila, evidentemente de origen arawak. Leyó la fórmula se puso a dormir como indicación probable de una actitud mágica, y anotó que la creación mítica de elementos por el acto de escupir es muy común. Son hipótesis de la antropología difusionista de su momento, no palabra del narrador.

El respaldo más sólido está en su propio trabajo de campo, publicado un año después en Etnografía chimila. Allí escribe que el cacicazgo se hereda siempre por línea materna, que puede desempeñarlo un hombre o una mujer, y que entre los Chimila encontró varias mujeres cacicas que ejercieron esa posición, tal vez con más energía que los hombres; que donde los habitantes vivían relativamente en paz eran las mujeres las que ejercían el mando; y remite expresamente a una leyenda chimila en la cual se habla de la Gran Cacica, figura que en esa tradición aparece como héroe cultural, enviando al lector a la página 9 del Boletín, es decir a este mismo relato. La figura, entonces, no es sólo literaria.

El mismo libro describe el problema que el relato resuelve. El territorio es de superficie plana, inundable en la época lluviosa, con grandes lagunas y pozos de agua salada; los pozos y cañadas que no se secan en el corto verano son criaderos de plagas, y el autor escribe que la falta de agua potable es tremenda. El párrafo termina, eso sí, con un juicio evolucionista sobre la región y sus habitantes que hoy no se sostiene y que conviene leer como lo que es: la voz de su disciplina en 1946.

Las fuentes contemporáneas no comentan el episodio de los pozos, pero enmarcan el agua. El Documento madre de la ONIC recoge que la tierra de abajo es oscura, poblada por criaturas monstruosas que habitan en lo más profundo del agua, y que a ese lugar sólo se puede acceder por algunos pozos de agua, en su mayoría desconocidos; consigna también que el cacicazgo puede ser ejercido por un hombre o por una mujer. Juan Camilo Niño Vargas describe los manantiales como morada de espíritus dedicados a la cosecha de peces y reparte las lluvias entre Yaau, en la primera mitad del año, y Numirinta, en la segunda: los humanos cavan, pero hacer aparecer el agua es trabajo de otro orden de seres.

Resonancias con otros mitos

Un paralelo cercano y documentado está entre los misak, en el relato de Teresita de la Estrella que Andrea Paola Buitrago Rojas reproduce de la compilación de Miguel Rocha Vivas. Allí caen luces sobre una laguna hasta que sale una niña, y esa niña será la primera cacica, la primera autoridad, venida de la laguna de Ñimpi. Agua y cacica aparecen atados en los dos casos, y en direcciones opuestas: entre los misak la autoridad sale del agua, entre los ette el agua acude a la autoridad y llena huecos que otros cavaron.

El segundo paralelo lo trajo el propio recopilador al comentar otro cuento del corpus. Entre los katío, según el texto que transcribe de Rochereau, tampoco había agua; mandaron mensajeros a buscarla por todas partes y no la encontraron, hasta que un colibrí descubrió que una mujer llamada Gentsera entraba por una puerta invisible a un árbol colosal, el jenené, dentro del cual había una inmensidad de agua. Caragabí mandó fabricar hachas y derribar el árbol; al caer, el tronco se volvió el mar y los brazos los ríos, y Gentsera quedó convertida en hormiga. El punto de partida es igual, un pueblo sin agua que la busca; el desenlace es el contrario. Allá el agua estaba escondida y se libera destruyendo; acá no hay nada escondido ni nada que derribar, y el agua sube desde abajo cuando la llaman.

Dentro del mismo corpus chimila hay una tercera pieza que conviene leer al lado. En El palo de agua, un hombre clava un palo en la tierra y reta a sus tres hijos a sacarlo; el tercero lo arranca y con el palo sale al mismo tiempo un chorro de agua. La tradición ette guarda entonces las dos imágenes: el agua que brota cuando se saca algo de la tierra y el agua que sube cuando se abre un hueco y se la llama.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. De este relato existe un solo testimonio documentado, y hay que decirlo con esas palabras: una sola versión, de un solo narrador, en una sola noche de la que no sabemos la fecha. La antología de Miguel Rocha Vivas reedita literatura ette y la contextualiza, pero pertenece a la misma cadena. Tener un testimonio único tiene consecuencias concretas aquí: no sabemos cuántos pozos eran, no sabemos si la Gran Cacica tenía nombre, y no sabemos si otras versiones explicaban por qué duerme antes de actuar.

  2. El texto es avaro y esta revisión respeta esa avaricia. Dice mandó cavar, dice se puso a dormir, dice se fue sola, dice “¡Venga, agua!”, dice dejó caer un poco de saliva. No hay ceremonia, no hay canto, no hay ayudantes ni objetos. La versión anterior de esta página añadía montañas rebeldes, sabiduría abstracta y un recorrido heroico; nada de eso está en la fuente y se retiró, junto con las frases que comentaban el texto desde dentro del relato.

  3. Las fuentes contemporáneas no traen otra versión de este episodio, pero sí nombran figuras con las que es tentador confundir a la Gran Cacica. Está Yunari Kraari, la Tierra Madre de cuyo canto se dice que los arroyos son sus venas y las aguas su sangre, en el texto que Andrea Paola Buitrago Rojas reproduce de la antología de Rocha Vivas. Y están Yaau y Numirinta, responsables de las lluvias. Ninguna fuente identifica a la Gran Cacica con Yunari ni con ninguna diosa, y esta revisión tampoco lo hace. En 1945 la Gran Cacica ordena, duerme, pregunta, sale sola de noche y escupe: es una autoridad humana, y el relato no la llama diosa en ningún momento.

  4. Conviene además distinguir lo que el propio recopilador propuso de lo que documentó. El matriarcado antiguo de origen arawak es una hipótesis suya de 1945. Lo que sí queda verificado en su etnografía de 1946 es más modesto y más útil: cacicazgo heredado por línea materna y mujeres cacicas efectivamente observadas en el terreno.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Ette Ennaka (Chimila) · Magdalena · Caribe
Referencias
9
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Mitos y cuentos de los indios Chimila

    publicaciones.icanh.gov.co

    Publica los veintiún relatos del corpus histórico y atribuye su narración al cacique Tangrutaya Mutsu, registrada en castellano durante trabajo etnográfico.

  2. El sol babea jugo de piña: antología de las literaturas indígenas del Atlántico, el Pacífico y la Serranía del Perijá

    babel.banrepcultural.org

    Reedita y contextualiza literatura Ette dentro de una antología nacional, identifica las traducciones y remite a las fuentes etnográficas usadas.

  3. Teogonías de los pueblos indígenas en Colombia: ¿una erótica sin dominación?

    redalyc.org

    Reproduce y analiza el relato de Yunari Kraari como Tierra Madre, las cinco tierras y los ciclos de destrucción y renovación Ette.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Documento madre: Leyes de origen de los pueblos indígenas

    smt-onic.com

    Incluye la ley de origen Ette Ennaka, la creación atribuida a Papá Grande y una síntesis de las regiones superpuestas del universo.

  2. Ciclos de destrucción y regeneración: experiencia histórica entre los ette del norte de Colombia

    journals.openedition.org

    Estudia cómo sueños, memoria histórica, Yunari y la quinta tierra articulan ciclos de destrucción, regeneración y acción ceremonial entre los Ette.

  3. Etnografía chimila

    publicaciones.icanh.gov.co

    Ancla etnográficamente a la protagonista: informa que el cacicazgo chimila es matrilineal y puede ejercerlo una mujer, dice haber encontrado varias mujeres cacicas y remite expresamente a una leyenda donde la Gran Cacica aparece como héroe cultural; describe además que la falta de agua potable es tremenda y que la vida depende de pozos y cañadas.

  4. La división cósmica de las labores terrenales: interacción entre humanos y no humanos en los campos de cultivo ette

    revistatabularasa.org

    Muestra que entre los ette el agua es trabajo de otro orden de seres: un dios se encarga de las lluvias suaves del primer semestre y la diosa de las fuertes del segundo, y los manantiales son morada de espíritus, de modo que los humanos cavan pero sólo otra autoridad hace aparecer el agua.

  5. El tejido del cosmos: tiempo, espacio y arte de la hamaca entre los ette (chimila)

    journals.openedition.org

    Describe el mundo de abajo como una región oscura, llena de agua y poblada por criaturas monstruosas, y transcribe un canto territorial donde las tierras propias se delimitan por las aguas explayadas: el agua que sube al fondo de un pozo viene de una región marcada.

  6. La casa ette: humanidad y arquitectura en el norte de Colombia

    journals.iai.spk-berlin.de

    Documenta que la autarquía de cada casa se organiza alrededor de una red propia de caminos hacia los lugares de trabajo y las fuentes de agua, y que las viviendas se levantan sobre colinas flanqueadas por arroyos: el acceso al agua ordena el poblamiento.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

0 publicadas0 en revisión

«La Gran Cacica y el origen del agua» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La Gran Cacica y el origen del agua» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La Gran Cacica y el origen del agua» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

Deja tu versión

Desde 10 caracteres. Sin enlaces: los descartamos.

No se publica. Sólo lo usamos si necesitamos preguntarte algo.

Cada versión la lee una persona antes de publicarse. Verás la tuya aquí mismo mientras esperas.