
Andina · Mestizo
Duende del Salto
Una composición moderna sitúa a Muki y al cazador Pedro N. en una caverna bajo el Salto del Duende, paisaje real de la vereda.
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El relato
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Muki vivía detrás de una cascada. Las aguas bajaban por las estribaciones occidentales de la mesa de Géridas, donde la quebrada El Roble abre un cañón, y caían sobre las tierras de los guanes. Tras la caída de agua, que tapaba la entrada como un velo, se abría una caverna llena de filones de oro, de esmeraldas y de tesoros juntados durante siglos. Muki era el duende que los cuidaba.
No siempre había sido duende. Antes fue un ángel, arpista del cielo. Lo expulsaron por su envidia, por su codicia y porque en la guerra entre Dios y el Diablo no se puso de parte de ninguno. Su castigo fue bajar a la tierra y vivir en aquella caverna, y él se acomodó al destierro con un extraño gusto.
La entrada sólo quedaba a la vista en tiempo de sequía, cuando el agua menguaba. Entonces entraban aves ciegas y reptiles en busca de humedad. Y entonces también tocaba el duende su tiple, y las doncellas solteras que lo oían lo seguían hacia adentro.
Los guanes lo llamaban Muki, que para ellos era una divinidad menor. Le llevaban ofrendas de oro y piedras preciosas para que cuidara a sus muertos y protegiera sus casas, y el cacique visitaba la piedra de sacrificios para arrojar joyas y objetos de ceremonia.
Todo cambió con la llegada de los hombres come oro. Tenían el pelo dorado y la piel pálida, disparaban armas de fuego y venían guiados por indígenas. Con picos y espadas se acercaban cada vez más a la caverna. Muki tuvo que defenderla: rompió el dique que regulaba el salto y la avalancha arrastró a los invasores. Pero las tumbas sagradas cayeron en manos de los extranjeros, y en la comarca empezaron a nacer niños mestizos.
Con los años, la tala de los árboles le bajó el caudal a la cascada. Sobre la piedra de sacrificios se reunían brujas y seres oscuros, y desde lo alto del salto seguían los suicidios.
Las mujeres de los alrededores pedían que las libraran del acoso del duende, y la gente decidió enfrentarlo con música. Llevaron violines y guitarras, y la música andina que sonaba al atardecer en el Salto del Duende calmaba al enano ensombrerado. Para encerrarlo del todo se resolvió levantar un monasterio en lo alto del salto, pero Muki saboteaba las obras con manos invisibles. Cuando por fin se terminó, no fue convento ni hospicio: fue una ruina con huertas, y allí funcionó una escuela rural, la Escuela de El Duende, donde los niños cantaban canciones que nunca lo nombraban.
Una vez, un cazador dio con la entrada de la caverna, y el duende lo atrapó. Desde entonces Muki se encerró por completo y selló la entrada de su tesoro.

La enseñanza
“Lo que se guarda por codicia termina encerrando también a quien lo guarda.”
Territorio
Andina · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 6.5° · -73°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Santander · Andina
- Referencias
- 7
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Tres leyendas ganadoras y algo más… (fragmento publicado por el autor: portada, prólogo «Los senderos de Germán» y p. 7)
drive.google.com
Es la procedencia más probable del Salto del Duende. En la primera página de «La locura de Milandro Tejas» el autor cuenta que salió de Piedecuesta «con la intención de conocer personalmente El Duende» y que una anciana, en una tienda del camino, sabía historias de la Mesa de los Santos y de El Duende. El prólogo fija el método: cinco meses recorriendo las veredas de Piedecuesta y hablando con sus habitantes.
- Piedecuesta: historia, datos generales, economía (página municipal del Área Metropolitana de Bucaramanga)
amb.gov.co
Documenta el escenario del relato: el camino real que salía de Piedecuesta hacia el Socorro subía por la Mesa de Géridas, «hoy de Los Santos». Es la mesa en cuyas estribaciones occidentales el relato sitúa la cascada y la caverna de Muki.
- Mitos y leyendas de Colombia, tomo II, sección 19: Juan de Dios Arias, «Folclor santandereano» (1954), «Lo que enseñan las cuevas», folios 138-142
flacso.edu.ec
Da el antecedente santandereano de la caverna con tesoro indígena. Arias afirma que todas las cuevas de Santander tienen su leyenda y que casi todas fueron refugio, habitación o cementerio de los indios; recoge la del Cenicero (Bolívar), donde el cazador Miguel Seco es enchapado en oro por querer robar el tesoro, la de Cachalú (Oiba) y la cueva del Indio, cuyo ladrón muere flechado.
Contraste y contexto · 4 referencias
- Mitos y leyendas de Colombia, tomo II, sección 20: Misael Devia, «Folclor tolimense» (1962), «Brujas y duendes», folios 165-166
flacso.edu.ec
Es la descripción más completa del duende campesino andino: pequeños diablos que persiguen a las muchachas casaderas, las llaman y las tocan de noche y espantan a los novios; los campesinos los ahuyentaban con un tiplecito de ocho cuerdas de temple especial que tocaba el «son de las vacas». Sirve para leer el tiple de Muki y la música con que lo calman.
- Mitos y leyendas de Colombia, tomo II, sección 21: Cesáreo Rocha Castilla, leyendas del Tolima (1968), «El duende», folio 182
flacso.edu.ec
Define al duende como personaje casi universal, tan maligno como la Patasola, que persigue a las muchachas casaderas tirándoles terrones a través del techo y las paredes hasta dejarlas como poseídas. Confirma el rasgo de acoso a las muchachas que el relato del Salto conserva.
- El pueblo boyacense y su folclor, cap. 8 «Mitos, leyendas y creencias populares en Boyacá», pp. 121-123 («Los duendes»)
babel.banrepcultural.org
Registra el duende en la cordillera Oriental: en las minas aparece entre los trabajadores como enano de trajes vistosos, arroja piedras sobre los techos, persigue a las mozas casaderas, roba provisiones y abre los corrales. El enano ensombrerado de minas y tesoros es el mismo tipo que el Salto convierte en guardián de oro.
- Duende
es.wikipedia.org
Resume la explicación medieval, tomada de C. S. Lewis, de duendes y hadas como espíritus que no se pusieron de parte de Lucifer ni de Dios en la rebelión, y que, caídos a la tierra, habitan cuevas y subterráneos. Es exactamente el origen que el relato da a Muki: ángel expulsado por no tomar partido, condenado a vivir en una caverna.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«Duende del Salto» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Duende del Salto» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Duende del Salto» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








