Dabeiba, maestra y protectora

Andina · Katíos

Dabeiba, maestra y protectora

Dabeiba enseña a cultivar, construir y tejer; luego sube desde Cerro León y continúa protegiendo a la gente.

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Dabeiba, maestra y protectora: la entrada del relato

El relato

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Los antepasados tuvieron la fortuna de vivir con una mujer providencial, llena de atributos celestiales. Se llamaba Dabeiba. Era joven, bellísima y estaba llena de sabiduría, y lo que trajo consigo no fue mando sino oficio.

Enseñó a labrar los terrenos. Enseñó a construir habitaciones y a levantar pueblos. Enseñó a fabricar tejidos. Enseñó a mantener económicamente el hogar, que es saber repartir lo que hay y hacer que alcance.

No se fue apenas terminó de enseñar. Se quedó mientras hizo falta. Cuando la obra de la civilización estuvo ya iniciada y en condición de ser continuada por quienes la habían aprendido, aquel ser tutelar subió a lo más empinado del Cerro León. Desde arriba se despidió de la tierra. Después se elevó airosamente al cielo y desapareció.

Aun así no dejó sola a la gente. Desde donde estaba siguió amparándola con su protección y su ayuda, y era ella la que con su inmenso poder presidía el cumplimiento de los grandes fenómenos naturales: la lluvia, el granizo, el trueno, el rayo, los huracanes, las borrascas y los terremotos.

De modo que quien había mostrado cómo se levanta una casa era también quien mandaba el viento capaz de tumbarla, y quien había enseñado a sembrar era quien soltaba el agua sobre lo sembrado. Los antepasados no separaban las dos cosas. Contaban juntas la enseñanza y la tormenta, porque venían de la misma mano.

Dabeiba, maestra y protectora: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que alguien enseña sigue vivo cuando quienes aprendieron pueden continuar la obra sin él.”

Territorio

Andina · Katíos

Andina · Katíos

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Katíos
Referencia
6.75611° · -76.18528°

Ficha del relato

Contexto histórico

Lo que aquí se cuenta no viene del libro de la misión. Viene, casi frase por frase, de la Geografía general y compendio histórico del Estado de Antioquia en Colombia, que Manuel Uribe Ángel publicó en 1885. Está en el Capítulo Segundo, en una sección titulada Mitología, hacia la página 515 del ejemplar digitalizado en Internet Archive. Allí se lee que los indios catíos decían que sus antecesores habían tenido la fortuna de vivir con una mujer providencial llamada Dabeiba; que les había enseñado a labrar los terrenos, a construir habitaciones y pueblos, a fabricar tejidos y a mantener económicamente el hogar; que cuando la obra estuvo iniciada subió a lo más empinado del Cerro León, se elevó al cielo y desapareció, y que desde allí presidía la lluvia, el granizo, el trueno, el rayo, los huracanes, las borrascas y los terremotos.

Hasta ahora la procedencia declarada era otra: la obra de 1924 de fray Severino de Santa Teresa, mediante una cita de Ángel Manuel Uribe. Son dos errores encadenados. El nombre está invertido, porque es Manuel Uribe Ángel. Y el relato no está en el único texto consultable de la obra de 1924, que es el Libro Primero del volumen de 1959: allí Dabeiba aparece seis veces y siempre es la parroquia, el municipio y sus tribus, mientras que Cerro León no aparece ninguna. Severino sí cita a Uribe Ángel, una sola vez y para otra cosa: le pide el retrato moral de los indígenas y reproduce sin objetar que la raza india era apocada y débil, perezosa y holgazana por naturaleza. La salvedad honesta es que lo verificado es la segunda edición, que el autor declara corregida y aumentada; que el pasaje no esté ahí no prueba que faltara en 1924, pero sí que no puede citarse desde el texto que hoy puede abrirse. En las notas de 1929 publicadas por Paul Rivet el nombre Dabeiba no aparece ni una sola vez.

Queda entonces lo que hay, y hay que decirlo con todas sus letras: no un registro de campo, sino la mitología que un geógrafo antioqueño del siglo XIX escribió sobre los catíos. Uribe Ángel resume en tercera persona lo que decían, sin narrador, sin fecha, sin lengua y sin lugar de recolección, y cierra el párrafo llamándolos incultos pueblos que mecían un poco su imaginación en los senos fantásticos de la fábula. Cinco páginas más adelante enumera dónde vivían los que quedaban: Caramanta, Murrí, Chontaduro, Juntas, Musinga, Uramá-grande, Uramita, Pital, Ríoverde y Monos, en los distritos de Urrao, Frontino y Cañasgordas. Es la misma comarca donde, cuarenta años después, empezarían a tomar notas las misioneras.

Resonancias con otros mitos

Dentro del propio corpus katío hay dos narraciones con narrador acreditado que sirven para medir lo que aquí sobra y lo que falta. La primera es Cómo consiguieron los indios el maíz y el chontaduro, que Rafael Bailarín, katío, le narró a Milcíades Chaves en 1945 y tradujo él mismo del katío. Allí lo que sostiene la vida no lo enseña nadie: dos mujeres que lloran a su hermana muerta son subidas al Bajía sobre las alas de Ancastor, ave blanca que se vuelve hombre, y al bajar traen escondidos en la boca un grano de maíz y una fruta de chontaduro, contra la advertencia expresa de no llevar fruta. El bien llega por contrabando, no por pedagogía, y quien lo consigue baja en vez de quedarse arriba. En la nota comparativa de ese mismo relato Chaves reproduce una versión chocó recogida por Nordenskiöld donde un muchacho baja a Chiapérera, el mundo de abajo, se casa allí y devuelve el maíz que ha tragado.

La segunda es La mujer de Karagabí, también narrada por Bailarín. Hay allí una escena de reparto parecida en la forma y opuesta en el fondo: Karagabí reúne a todos los indios, los hace gritar y por el grito los convierte en animales, empezando por el capitán, que queda vuelto Imaná, tigre. Es una asamblea en la que un dios decide lo que cada quien será. Dabeiba no decide nada: muestra cómo se hace algo y se va.

La diferencia que más pesa no es de motivo sino de archivo. Los dos relatos de comparación tienen narrador con nombre, tienen traductor, y son la misma persona. Este no tiene ninguno de los dos.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. De esta historia hay un solo testimonio, y conviene decirlo con esas palabras: una página impresa en 1885. No hay segundo relator, ni variante recogida más tarde, ni registro en lengua que permita cotejar. Cuanto circula hoy sobre Dabeiba como maestra de oficios desciende de ese párrafo o lo repite.

  2. Lo que sí tiene muchas versiones es el nombre, y son de otra cosa. En la documentación colonial Dabaibe es territorio y vecindario, no divinidad. Neyla Castillo, repasando lo que los cronistas mencionan sobre el Atrato, enumera Abraime, Abanumaque, Abibaibe y Dabaibe como denominaciones de gentes y parajes. Patricia Vargas sitúa a los vecinos orientales de Dabaibe en los cacicazgos de Guaca y de Nore, y muestra cómo la fama aurífera de Buriticá y de Dabaibe movió las expediciones españolas. Sofía Botero propone, en esa misma línea, que la palabra catío podría ser hispanización de carauta, el nombre con que los emberá designan a la nación dueña del oro, asentada precisamente en Buriticá y en Dabeiba. La grafía cambia según quién escriba: Dabaibe y Dobaiba en las crónicas, Dabeiba en el impreso de 1885 y en el municipio actual.

  3. Las dos cosas no deben fundirse. Una es una mujer que enseña oficios y sube a un cerro, contada en una página de geografía decimonónica. La otra es una provincia de oro perseguida por expediciones desde comienzos del siglo XVI, con documentos, con toponimia y con excavaciones. Comparten un nombre y nada más que se haya podido comprobar. Hacer de la segunda el origen de la primera, o de la primera el recuerdo de la segunda, es una operación que ninguno de los textos consultados autoriza.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Katíos · Andina
Referencias
8
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Misiones, región y clasificación indígena en Urabá

    biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar

    Explica que la categoría regional Catío fue parcialmente consolidada por el proyecto misionero en el occidente de Antioquia, Urabá y Chocó.

  2. Embera Katío

    onic.org.co

    Ofrece contexto contemporáneo sobre pueblos, territorios y diversidad Emberá sin reducirlos a una sola tradición.

  3. Emberá Katío

    gobiernomayor.org.co

    Ubica comunidades Katío en Chocó, el noroccidente antioqueño y las cuencas altas del Sinú y San Jorge.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Diagnóstico unificado de los pueblos Emberá Chamí, Katío, Dóbida y Eperara Siapidara

    mininterior.gov.co

    Documenta diferenciación interna, territorios, memoria y riesgos contemporáneos desde espacios participativos Emberá.

  2. Geografía general y compendio histórico del Estado de Antioquia en Colombia (capítulo II, sección "Mitología")

    repositorio.unal.edu.co

    Es la fuente real del relato que la ficha publica. En la sección "Mitología" del capítulo II Uribe Ángel escribe que "los indios catíos decían que sus antecesores habían tenido la fortuna de vivir con una mujer providencial... que esta mujer se llamaba Dabeiba; que era joven, bellísima y llena de sabiduría; que este genio benéfico les había enseñado a labrar los terrenos, a construir habitaciones y pueblos, a fabricar tejidos, a mantener económicamente el hogar; y que cuando la obra de la civilización estuvo ya iniciada... había subido a lo más empinado del Cerro León... se había elevado airosamente al cielo y desaparecido", y que desde allí "presidía al cumplimiento de los grandes fenómenos naturales como la lluvia, el granizo, el trueno, el rayo, los huracanes, las borrascas y los terremotos". Frase por frase, y con el mismo Cerro León, es el texto de la página. El libro también lista, cuarenta años antes de la misión carmelita, los parajes donde vivían esos indígenas: Caramanta, Murrí, Chontaduro, Juntas, Musinga, Uramá-grande, Urarruita, Pital, Ríoverde y Monos, en Urrao, Frontino y Cañasgordas.

  3. De los hevexicos a los catíos en la provincia de Antioquia

    revistas.udea.edu.co

    Es la pieza que permite separar a la Dabeiba del relato de la Dabeiba de los cronistas. Botero sostiene que "existe una inconsistencia histórica, un error si se quiere, al definir o asimilar la sociedad embera con los catíos", y propone que los catíos de las crónicas son descendientes de la nación hevexico, distinta de la embera, y que la palabra "catío" podría ser la hispanización de carauta, nombre con el que los embera designan "una nación sobresaliente por ser la dueña del oro... la misma que estuvo asentada en Buriticá y Dabeiba, sitios legendarios desde la conquista por su riqueza aurífera". Es decir: Dabeiba entra en la literatura colonial como topónimo de un lugar rico en oro y como nación ajena a los emberá, no como diosa. Botero corrige además expresamente a Uribe Ángel sobre la ubicación del jefe catío Toné.

  4. Complejos arqueológicos y grupos étnicos del siglo XVI en el occidente de Antioquia

    publicaciones.banrepcultural.org

    Documenta qué había en el suelo de Dabeiba antes de que el nombre se volviera relato. Castillo rastrea un complejo cerámico "Incisa con borde doblado" desde la ciénaga de Tumaradó por la cuenca del río Sucio hasta Chigorodó, Mutatá, Dabeiba, Uramita, Cañasgordas y Giraldo, y describe una tradición funeraria distinta, de entierros en túmulos, presente en el curso superior del río Sucio en Dabeiba y hacia el occidente en Frontino y Urrao. Y da el dato clave para la lectura colonial del nombre: entre los grupos mencionados por los cronistas sobre el Atrato figuran "Abraime, Abanumaque, Abibaibe y Dabaibe", es decir, Dabaibe aparece como parcialidad y territorio, junto a otros, no como divinidad.

  5. Regionalización de indígenas Chocó: datos etnohistóricos, lingüísticos y asentamientos actuales

    publicaciones.banrepcultural.org

    Ubica "la zona de Dabeiba" como una subárea dialectal emberá concreta —área 2, noroccidente antioqueño y Córdoba, junto al valle del alto Murrí y los altos Sinú y San Jorge—, distinta del área del alto Atrato y del alto San Juan, donde queda el Chamí y también el alto Andágueda. Y sostiene la afirmación más incómoda para toda la ficha: esos emberá del noroccidente antioqueño "han sido incorrectamente nombrados como Emberá-Catío sin que hasta ahora haya ninguna prueba de su relación o ascendencia con los extintos Catío". Es decir, el rótulo bajo el que circula el relato de Dabeiba es, para Pardo, un error de clasificación.

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«Dabeiba, maestra y protectora» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Dabeiba, maestra y protectora» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Dabeiba, maestra y protectora» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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