
Andina · Mestizo
Cuento fantástico
Un caminante perseguido entra al río de Oro y descubre que una pequeña navaja puede abrir la corriente a su voluntad.
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El relato
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Un parroquiano de Piedecuesta cruzaba una tarde, con paso lento, la Calle Diez. Al rato notó que tres muchachos lo seguían a distancia y que imitaban cada uno de sus pasos. Contra la luz del sol que se escondía detrás de las montañas, las sombras de los tres se alargaban sobre los adoquines.
Para quitárselos de encima cambió de rumbo. Al pasar frente al monasterio de las Clarisas torció a la derecha. Miró de nuevo: seguían detrás.
La inquietud le subió por la garganta y apuró el paso. Se desvió por el viejo chasis y siguió hacia el Río de Oro, que ni es río ni es de oro. Volteó otra vez. Los tres venían más cerca y más resueltos.
Entonces tuvo una idea. Sin detenerse, se metió al agua. Llevaba unos tenis marca Tiburón que parecían hechos para pisar aquel lecho de piedras resbaladizas. Los perseguidores entraron detrás, chapoteando.
Pasó más de un cuarto de hora. Ya casi le tocaban la espalda cuando recordó lo que llevaba en el bolsillo derecho: una navaja marca Campana. La sacó, se hizo a un lado hacia la orilla y, de un tajo, cortó las aguas.
El río se encrespó hacia atrás y arrastró a los tres corriente abajo, golpeándolos contra las piedras. El parroquiano salió del agua con la ropa empapada y siguió su camino, libre.

La enseñanza
“Quien conoce su río y su camino puede convertir el terreno en su mejor defensa.”
Territorio
Andina · Mestizo
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Mestizo
- Referencia
- 7.0625° · -73.015°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Mestizo · Santander · Andina
- Referencias
- 3
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Base documental · 3 referencias
- Piedecuesta: historia, datos generales, economía (página municipal del Área Metropolitana de Bucaramanga)
amb.gov.co
Sitúa el río del cuento. La reseña cuenta que el camino hacia Pamplona y los Andes colombo-venezolanos subía siguiendo la ribera norte de la cuenca alta del río de Oro, nombra la falla del río de Oro entre los accidentes del relieve municipal y ubica en las vegas del valle del Río de Oro el cultivo de tabaco. Es el Río de Oro por el que huye el parroquiano.
- Mitos y leyendas de Colombia, tomo II, sección 19: Juan de Dios Arias, «Folclor santandereano» (1954), «Lagunas encantadas» (laguna de Ortices), folio 137
flacso.edu.ec
Da el registro santandereano del agua que actúa contra quien entra en ella. Sobre la laguna de Ortices, en San Andrés, Arias recoge «las innumerables consejas» de personas tragadas por un remolino súbito, de viandantes perseguidos por las aguas irritadas y de cóleras calmadas por un objeto bendito. En el cuento de Piedecuesta el río también se encrespa y arrastra, y también un objeto que se lleva encima decide la escena.
- The Water Nixie (Die Wassernixe), Kinder- und Hausmärchen n.º 79, en la traducción de D. L. Ashliman
sites.pitt.edu
Da el esquema de la huida con objetos: dos niños escapan de la ondina que los tenía cautivos, y al verla venir arrojan un cepillo, un peine y un espejo, que se convierten en montañas; la de vidrio es tan resbaladiza que la perseguidora no puede cruzarla. Como la navaja del parroquiano, un objeto cotidiano que el fugitivo lleva encima se vuelve, en el momento justo, el obstáculo que lo salva.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«Cuento fantástico» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Cuento fantástico» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Cuento fantástico» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








