Tío Conejo y los siete hijos de Tía Tigra

Caribe · Mestizo

Tío Conejo y los siete hijos de Tía Tigra

Conejo acepta cuidar a siete cachorros de Tigra, los engaña uno a uno y desata una persecución de venganza.

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El relato

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Buscaba trabajo Conejo, y supo dónde había. En la casa de Tía Tigra hacían falta manos: ella se metía a la montaña de madrugada y volvía tarde, y los cachorros quedaban solos. Esperó a que la vio entrar al monte y se llegó hasta la puerta con el sombrero en la mano.

—Tía Tigra, yo sé que usted anda buscando quién le cuide sus cinco hijos, y como ando sin trabajo, me quiero encargar de cuidárselos.

A ella le cayó bien la oferta, porque en efecto quería a alguien que se los cuidara. Quedaron en el arreglo ese mismo día.

Conejo cumplió el primer día. Al segundo se comió un cachorro.

Desde entonces la cuenta le quedó corta, y tuvo que trabajar más en el disimulo que en el cuidado. Cuando Tía Tigra volvía del monte y pedía verlos, él no se los sacaba todos juntos: se los llevaba de uno en uno, por la puerta, con tiempo de por medio, para que ella no pudiera contarlos.

—Aquí se los traigo para que los vea. Están engordando con el sancocho que les doy.

Todo era embuste. Lo que engordaba era el mismo cachorro, el que le tocaba pasar dos y tres veces en lugar de los que ya no estaban. La madre lo miraba lustroso y se le alegraba la cara.

—¡Ay, Conejo, qué contenta estoy!

Y al otro día se iba a la montaña y él se comía otro.

Así fue bajando la casa. Uno el segundo día, otro el tercero, otro el cuarto, otro el quinto, y el desfile cada tarde con el que iba quedando, cada vez más gordo y cada vez más solo.

Al sexto día Tía Tigra volvió del monte y no salió nadie a recibirla. Entró a la casa y no encontró a Conejo. Lo que encontró, en el rincón, fueron los cueros de sus hijos.

Desde entonces anda Tío Tigre persiguiendo a Tío Conejo para cobrarle la muerte de sus hijos. Y ése es el motivo de que todavía no se hayan encontrado de frente, porque el uno no olvida y el otro no se deja ver.

Tío Conejo y los siete hijos de Tía Tigra: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Contar de uno en uno lo que debería verse junto es la forma más vieja de ocultar una pérdida.”

Territorio

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El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Mestizo
Referencia
9° · -75°

Ficha del relato

Contexto histórico

La pieza cabe entera en la página 263 de «Tradición oral y conducta en Córdoba», de Manuel Zapata Olivella, con el título «Conejo y los hijos de Tía Tigra» y sin ninguna cifra en el encabezado. Está colocada justo después de la fotografía de un niño de Lorica y antes de «El burro y el puerco», que abre la hoja siguiente.

Aquí es donde los dos corpus de la costa se tocan en una sola persona. Cuatro años antes de recoger este cuento en Córdoba, el propio Manuel Zapata Olivella lo había narrado él mismo, el 9 de marzo de 1965, para la grabadora de George List en el departamento de Bolívar. Es decir: el mismo hombre figura una vez como narrador de un archivo ajeno y otra como recopilador del suyo, con el mismo argumento y con una cifra distinta de cachorros en cada ocasión. El puente entre las dos campañas no es una casualidad editorial: el sociólogo Winston Caballero Salguedo, que dirigió la búsqueda de géneros para el libro cordobés, aparece también como colaborador de List según la descripción de fondo de las bibliotecas de Indiana University.

Lo que la página cordobesa aporta al relato es el mecanismo del disimulo, que es más fino de lo que parece. Conejo no engaña a los cachorros: engaña a la madre, enseñándole a los supervivientes de uno en uno para que no pueda llevar la cuenta, y el que pasa dos o tres veces en lugar de los comidos «iba engordando», lo que refuerza la coartada. El texto pone además una línea de agradecimiento de la madre justo antes del descubrimiento.

El cierre traslada la deuda a otro personaje: quien queda persiguiendo a Conejo no es la madre engañada sino Tío Tigre, que hasta esa última línea no había aparecido.

Resonancias con otros mitos

El paralelo documentado principal es el otro registro del mismo argumento: «Tío Conejo y los siete hijos de Tía Tigra», pieza número 9 de «Animal Tales from the Caribbean» (Indiana University Press, 2017, pp. 186-190), grabada por George List en Bolívar el 9 de marzo de 1965 y narrada por Manuel Zapata Olivella. No hay otro caso igual en los dos corpus: la misma persona aparece como narrador de un cuento y, cuatro años después, como recopilador de otra versión del mismo cuento en otro departamento.

El segundo paralelo es interno al libro cordobés y muestra la otra cara del pacto laboral: en «Conejo y Caimán» (misma obra, p. 253) el personaje también se emplea para cuidar la cría ajena —allí los huevos— y también se la come. Las dos piezas comparten estructura completa: contratación, confianza, consumo, persecución. Puestas juntas, dibujan un oficio de Conejo en el repertorio del Sinú, el del cuidador que devora lo que cuida.

Un tercer apoyo, con su límite declarado, es el contexto de velorio. El expediente de salvaguardia del espacio cultural de San Basilio de Palenque, del Ministerio de Cultura, documenta el velorio y el lumbalú como escenarios donde se transmiten cuentos y fábulas en el Caribe colombiano, y la editorial de Indiana University Press describe los relatos recogidos por List como contados «during all-night funerary wakes». Zapata declara haber grabado buena parte de su material en velorios del Sinú. El expediente palenquero no menciona a Tío Conejo en ninguna página y ninguna de estas piezas está documentada en Palenque: sirve para describir el escenario, no para asignarles procedencia.

Hasan M. El-Shamy tipificó los veintiún cuentos de List en las páginas 103 a 132 de ese volumen; el capítulo está tras muro de pago y no se consultó.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Los dos registros existen, los dos son correctos y difieren en la cifra.

  2. Zapata Olivella, en la página 263 de su libro, escribe cinco hijos, y la cifra la dice Conejo en voz alta al ofrecerse: «yo sé que usted anda buscando quién le cuide sus cinco hijos». El descubrimiento llega al sexto día, que es la cuenta que corresponde: uno por día desde el segundo.

  3. George List, en «Animal Tales from the Caribbean» (Indiana University Press, 2017), publica la pieza número 9 con el título «Tío Conejo y los siete hijos de Tía Tigra», páginas 186 a 190 de la sección en español. La cifra va en el propio título. El narrador es Manuel Zapata Olivella, la grabación es del 9 de marzo de 1965 en el departamento de Bolívar, y la cinta se conserva en la colección 65-291-F del Archives of Traditional Music de Indiana University, que la declara cuento. Ese mismo día Zapata grabó para List otra pieza, «El hombre».

  4. Las dos cifras son correctas, cada una en su fuente, y no se funden. Ninguna de las dos cifras enmienda a la otra. Cinco es lo exacto en el libro cordobés y siete es lo exacto en el bolivarense, y tomar una por corrección de la otra supone un error donde sólo hay dos maneras de contar el mismo cuento, separadas por cuatro años y un departamento.

  5. Del texto de List sólo se pudo verificar el índice con narradores y paginación: el volumen está tras muro de pago, de modo que no consta si allí el desenlace también traslada la persecución a Tío Tigre ni en qué día se descubren los cueros.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Córdoba · Caribe
Referencias
11
Última revisión
21 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Tradición oral y conducta en Córdoba

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Es el registro que sostiene el relato y el que fija la cifra de cinco. La pieza cabe entera en la página 263 de la tercera edición, titulada «Conejo y los hijos de Tía Tigra» y sin ninguna cifra en el encabezado, colocada después de la fotografía de un niño de Lorica y antes de «El burro y el puerco». La cifra la dice Conejo en voz alta al ofrecerse —«yo sé que usted anda buscando quién le cuide sus cinco hijos»— y el descubrimiento llega al sexto día, que es la cuenta que corresponde a uno por día desde el segundo. De esta página salen también el mecanismo del disimulo, que engaña a la madre y no a los cachorros enseñándole a los supervivientes de uno en uno, la observación de que el que pasa dos o tres veces «iba engordando», la línea de agradecimiento de la madre justo antes del descubrimiento y el cierre, que traslada la persecución a Tío Tigre, un personaje que hasta la última línea no había aparecido.

  2. Animal Tales from the Caribbean

    muse.jhu.edu

    Es el segundo registro y el que da la otra cifra, la de siete, en el propio título. La pieza número 9 del volumen se llama «Tío Conejo y los siete hijos de Tía Tigra» y ocupa las páginas 186 a 190 de la sección en español. Su narrador es Manuel Zapata Olivella, el mismo que cuatro años después publicaría su propia recolección cordobesa del mismo argumento con cinco hijos: no hay otro caso igual en los dos corpus, y es el hecho documental sobre el que se construye la `historia` de esta ficha. El mismo día grabó para List una segunda pieza, «El hombre», que el volumen imprime inmediatamente antes. El libro contiene además el capítulo de tipología de Hasan M. El-Shamy, páginas 103 a 132, que `similitudes` nombra.

  3. Archives of Traditional Music, colección 65-291-F «Colombia, Dept. Bolívar, 1964» (catálogo en línea, copia archivada)

    web.archive.org

    Es lo que permite fechar con día exacto la vez que el recopilador de este cuento fue su narrador. El catálogo consigna la grabación de «Tío Conejo y los siete hijos de Tía Tigra» a Manuel Zapata Olivella el 9 de marzo de 1965, declarada como cuento, y registra en la misma fecha y con el mismo narrador la pieza «El hombre»: dos cuentos en una sesión, cuatro años antes de que empezara su propia campaña en el Sinú. Sin este catálogo la coincidencia entre los dos corpus sería una nota de índice; con él es una grabación con fecha, número de colección y cinta conservada.

Contraste y contexto · 8 referencias
  1. George List Colombia Collections

    libraries.indiana.edu

    Es la bisagra documental entre los dos corpus y la fuente directa de una afirmación de la `historia`: que List trabajó con los folcloristas colombianos Winston Caballero y los hermanos Manuel y Delia Zapata Olivella para acceder a las comunidades y escoger a los intérpretes. Winston Caballero Salguedo es el mismo sociólogo que dirigió la búsqueda de géneros del libro cordobés, de modo que el puente entre el registro bolivarense de 1965 y el sinuano de 1969-1970 no es una casualidad editorial sino el mismo círculo de trabajo. La página declara además los cinco números de acceso del fondo, entre ellos el 65-291-F, y las más de ciento veinte cintas de cuatro viajes entre 1964 y 1970.

  2. Animal Tales from the Caribbean — índice del volumen

    toc.library.ethz.ch

    Es el documento que imprime, en una sola línea, la anomalía de esta ficha: la pieza número 9, «Tío Conejo y los siete hijos de Tía Tigra», páginas 186-190, narrador Manuel Zapata Olivella. La cifra va en el título y el nombre del narrador al lado, de manera que el contraste con el libro cordobés se puede sostener sin acceder al texto. El índice sitúa además el capítulo «Typology and Cultural Analysis» de Hasan M. El-Shamy en las páginas 103 a 132, que es la referencia que `similitudes` da.

  3. Espacio Cultural de San Basilio de Palenque · Plan Especial de Salvaguardia

    patrimonio.mincultura.gov.co

    Es el tercer apoyo que `similitudes` nombra, con su límite escrito en la propia ficha. El expediente documenta el velorio y el lumbalú como escenarios donde se transmiten cuentos y fábulas en el Caribe colombiano, dedica uno de los tres programas de su plan decenal a «Lengua y Tradición Oral» y trae veintitrés menciones del velorio. Sirve para describir el escenario que comparten los dos registros de este cuento: la editorial de Indiana describe los relatos de List como contados «during all-night funerary wakes» y Zapata declara haber grabado buena parte de su material en velorios del Sinú.

  4. Prólogo y epílogo a Tradición oral y conducta en Córdoba (3.ª ed.)

    drive.google.com

    Explica por qué la doble cifra no es un descuido sino un rasgo del método. Garcés González describe las dos etapas del trabajo —recolección entre enero de 1969 y diciembre de 1970, evaluación y comprobación en los primeros meses de 1971— y confirma que la zona fue el Medio y el Bajo Sinú con centros en Montería y Lorica. Un libro construido así registra lo que dijo cada informante en su sesión, no una versión depurada; que su propio autor hubiera contado el cuento con siete cachorros cuatro años antes en otro departamento no obligaba a corregir los cinco que oyó en el Sinú.

  5. Manuel Zapata Olivella Collections — tema «cuentos», Jean and Alexander Heard Library

    mzo.library.vanderbilt.edu

    Es donde se buscó, sin encontrarla, la sesión sinuana de la que salió la versión de cinco cachorros. El archivo publica las grabaciones de cuentos de Zapata Olivella con número de registro, fecha, lugar y entrevistado nombrado —Santa Fe de Antioquia el 7 de septiembre de 1974, Quibdó el 1 de diciembre del mismo año, Barrancas en octubre de 1985—, lo que demuestra que sí fechaba y nombraba cuando el soporte era el archivo y no el libro. La ausencia de cualquier registro cordobés de 1969-1970 en ese fondo es lo que deja al narrador de esta pieza sin nombre y convierte a su propio recopilador, en la cinta de Indiana, en el único narrador identificado del argumento.

  6. Manuel Zapata Olivella (Enciclopedia)

    enciclopedia.banrepcultural.org

    Importa a esta ficha porque su protagonista documental es el propio Zapata Olivella, que aquí aparece con las dos caras que el cuento necesita: nacido en Lorica en 1920, criado en el Caribe donde estos relatos se cuentan, y a la vez médico, antropólogo y folclorista con giras de divulgación por la costa desde finales de los cuarenta. La ficha permite sostener que el hombre que grabó el cuento para una grabadora ajena en 1965 y el que lo recogió de un informante en 1969 son, además del mismo, alguien que había oído estas piezas antes de estudiarlas.

  7. Manuel Zapata Olivella en el folclor y la radio pública

    senalmemoria.co

    Documenta que el mismo hombre llevaba desde 1956 poniendo la voz a la literatura tradicional de estos dos departamentos. La Radiodifusora Nacional grabó ese julio un ciclo de conferencias suyas y la del segundo día trató sobre la literatura tradicional en Córdoba y Bolívar, con Zapata lamentando la falta de estudios sobre el asunto. Que nueve años más tarde apareciera él mismo como narrador en la cinta de un etnomusicólogo extranjero y trece después como recopilador de su propio libro es la continuación de esa misma línea: siempre el mismo territorio doble y siempre él delante del micrófono.

  8. Algunos comentarios socioeconómicos sobre los habitantes de los humedales de los ríos San Jorge y Sinú

    publicaciones.banrepcultural.org

    Documenta el oficio que el cuento convierte en trampa. El artículo describe la economía campesina de las planicies del Sinú y el San Jorge, donde el cuidado de animales ajenos a cambio de comida o de una parte de la cría es una forma corriente de emplearse sin tierra ni salario, y donde el que cuida vive con lo cuidado. Sobre ese fondo, el pacto de Conejo con Tía Tigra no es una ocurrencia de fábula: es la versión animal de un contrato real, y eso es lo que emparenta esta pieza con «Conejo y Caimán», el otro cuento del libro en que el personaje se emplea para cuidar la cría ajena y se la come.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«Tío Conejo y los siete hijos de Tía Tigra» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Tío Conejo y los siete hijos de Tía Tigra» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Tío Conejo y los siete hijos de Tía Tigra» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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