Tío Conejo y Tío Caimán

Caribe · Mestizo

Tío Conejo y Tío Caimán

Conejo roba y come huevos de Caimán, luego usa palabras y movimientos calculados para evitar la represalia.

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Tío Conejo y Tío Caimán: la entrada del relato

El relato

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En la cueva de Tío Caimán no estaba Tío Caimán. Tío Conejo había llegado hasta la barranca buscando trabajo, y quien salió a atenderlo fue Tía Caimana, que lo midió de arriba abajo y no le dijo ni que sí ni que no.

Esa noche, cuando el marido volvió, ella le habló del asunto. Le dijo que el muchacho parecía servicial, que ellos dos llevaban un tiempo largo sin salir de la barranca y que ésa era buena ocasión para emplearlo y echarse un paseo. Al caimán le pareció bien. Llamaron a Conejo, hablaron el jornal y le dejaron a su cuidado lo único que había que cuidar: los huevos.

Se fueron. Y Conejo, apenas los perdió de vista, se bebió todos los huevos, uno tras otro, sin dejar ni para muestra.

La que se dio cuenta fue Tía Caimana. Volvió antes que el marido, entró a la cueva, vio los cascarones y salió detrás de Conejo con la boca abierta, barranca arriba. Un caimán en tierra es lento y Conejo tenía la ventaja. Le sacó buen trecho, llegó a la orilla del río y se puso a gritar hacia el agua:

—¡Caimán! ¡Caimán! ¡Caimán!

El otro se arrimó a la orilla y le preguntó qué pasaba. Conejo le dijo que necesitaba un cruce, nada más, que tenía apuro al otro lado. Se le montó en el lomo y el caimán empezó a bracear. Ya iban unos metros adentro cuando la Caimana llegó a la orilla y gritó con todo el pecho:

—¡Caimán! ¡Caimán! ¡Captura a Conejo, que se comió todos los huevos!

El caimán levantó la cabeza.

—¿Qué es lo que dice mi mujer?

Y Conejo, muy tranquilo, desde el lomo:

—Que se apure, que llegaron unos arpones muy buenos.

Al caimán le entró el afán de los arpones y se dio prisa. Cruzó de un tirón, dejó a Conejo en la orilla opuesta y se devolvió contento. Cuando llegó, la mujer estaba esperándolo.

—¿Y Conejo, dónde lo dejaste?

—Lo dejé allá en la otra orilla.

—¿Lo tienes amarrado?

—No. ¿Por qué?

Y ella, desconsolada:

—¿Por qué no? ¡Si te grité que se había comido todos los huevos!

Tío Conejo y Tío Caimán: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Quien traduce lo que otro grita gobierna lo que ese otro va a hacer después.”

Territorio

Caribe · Mestizo

Caribe · Mestizo

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Caribe
Comunidad
Mestizo
Referencia
9° · -75°

Ficha del relato

Contexto histórico

El título cierra la página 252 de «Tradición oral y conducta en Córdoba» y el relato entero está en la 253. Manuel Zapata Olivella lo imprime como «Conejo y Caimán», sin los tratamientos de tío que el habla costeña les pone dentro del texto, y lo coloca justo antes de la roza de Tío Conejo, en el punto donde la sección entra de lleno en el ciclo del conejo burlador.

Lo que esa página aporta, y ninguna paráfrasis conserva, es el estatuto legal del robo. Conejo no asalta el nido: llega buscando empleo, lo contratan, le entregan los huevos y se los bebe. El cuento se sostiene sobre una relación de trabajo rota, no sobre un hurto, y por eso el reproche final de la Caimana no va contra el ladrón sino contra el marido que no lo amarró.

Es también uno de los pocos relatos del repertorio costeño que quedó registrado dos veces, en dos campañas independientes. George List grabó el mismo argumento en el departamento de Bolívar el 12 de marzo de 1965, en voz de Silverio Martínez Torres, y la cinta quedó en la colección 65-291-F del Archives of Traditional Music de Indiana University. El catálogo de ese archivo declara la pieza como «chiste», no como cuento, que es un dato de género que el libro cordobés no da de ninguna de sus piezas.

La recolección de Zapata se hizo con grabadora en el Medio y Bajo Sinú entre enero de 1969 y diciembre de 1970, con centros en Montería y Lorica, y no registró el nombre de sus narradores. Por eso el cordobés de esta pieza es anónimo y el bolivarense no lo es: son dos maneras distintas de trabajar el mismo material, con cuatro años y un departamento de distancia.

Resonancias con otros mitos

El paralelo documentado más directo es el otro registro del mismo argumento: «Tío Conejo y Tío Caimán», pieza número 10 de «Animal Tales from the Caribbean» (Indiana University Press, 2017, pp. 191-192), grabada por George List en el departamento de Bolívar el 12 de marzo de 1965 a Silverio Martínez Torres y conservada en la colección 65-291-F del Archives of Traditional Music. Que el mismo cuento aparezca en dos departamentos con cuatro años de diferencia y en dos campañas independientes prueba que circulaba por la costa y no era una pieza local.

El segundo paralelo es interno y sirve para situar al personaje: «Un día estaba un caimán asoleándose» (Zapata Olivella, «Tradición oral y conducta en Córdoba», p. 257) es un chiste de cuatro líneas en el que el caimán de La Doctrina se echa al agua para no mojarse cuando empieza a relampaguear. En el repertorio cordobés el caimán es el tonto fuerte, y las dos piezas lo confirman desde ángulos distintos: una lo engaña con palabras, la otra con el sentido común.

Hay además un tercer apoyo de contexto, con su límite declarado. El expediente de salvaguardia del espacio cultural de San Basilio de Palenque, del Ministerio de Cultura, documenta el velorio como el espacio donde se cuentan cuentos y chistes en el Caribe colombiano, que es exactamente el escenario en el que Zapata dice haber grabado buena parte de su material. El expediente no menciona a Tío Conejo ni una vez y ninguna de estas piezas está documentada en Palenque: sirve para describir la práctica del velorio, no para atribuirles un origen.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Hay dos registros y sólo uno de ellos se pudo leer entero.

  2. El cordobés es el de Zapata Olivella, página 253, titulado «Conejo y Caimán». Es el que se cuenta aquí: la idea de emplear a Conejo es de Tía Caimana, quien descubre el robo y persigue es ella, y el marido queda de comparsa, primero como transporte y después como culpable. El relato termina en la cueva, con el matrimonio discutiendo.

  3. El bolivarense es la pieza número 10 de «Animal Tales from the Caribbean», de George List (Indiana University Press, 2017), titulada «Tío Conejo y Tío Caimán», en las páginas 191 a 192 de la sección en español. Lo narró Silverio Martínez Torres el 12 de marzo de 1965 y está grabado en la colección 65-291-F del Archives of Traditional Music de Indiana University, donde el catálogo lo clasifica como chiste. El catálogo abrevia el nombre del narrador como «Silverio Martínez»; aquí se sigue la grafía del libro, que es la edición crítica de un manuscrito inédito de List preparada por John Holmes McDowell y Juan Sebastián Rojas E.

  4. El contenido de esa segunda versión no se pudo cotejar: el volumen está tras muro de pago en Project MUSE y en JSTOR, y de él se verificaron el índice con narradores y paginación, el índice impreso y la descripción editorial. Ocupa dos páginas, una extensión parecida a la cordobesa, pero no consta si en ella existe la Caimana ni si el equívoco de los arpones es el mismo. Los títulos sí difieren, y el bolivarense da tratamiento de tío a los dos animales donde el cordobés lo reserva para el diálogo.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Mestizo · Córdoba · Caribe
Referencias
11
Última revisión
21 de septiembre de 2026

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Base documental · 3 referencias

  1. Tradición oral y conducta en Córdoba

    zapataolivella.univalle.edu.co

    Es el registro que fija este relato. El título cierra la página 252 de la tercera edición y el cuento entero cabe en la 253, impreso como «Conejo y Caimán», sin los tratamientos de tío que el habla del diálogo sí les da. La página sostiene lo que ninguna paráfrasis conserva: que no hay asalto sino contrato, porque Conejo llega buscando empleo, la idea de contratarlo es de Tía Caimana, le entregan los huevos y se los bebe; y que por eso el reproche final no va contra el ladrón sino contra el marido que no lo amarró. Es también la fuente del cierre en la cueva, con el matrimonio discutiendo, y de la posición de la pieza justo antes de la roza de Tío Conejo, donde la sección entra de lleno en el ciclo del burlador.

  2. Animal Tales from the Caribbean

    muse.jhu.edu

    Es el segundo registro independiente de este argumento y el único que trae narrador con nombre. La pieza número 10 del volumen se titula «Tío Conejo y Tío Caimán» y ocupa las páginas 191 y 192 de la sección en español; la narró Silverio Martínez Torres y la grabó George List en el departamento de Bolívar. Que el mismo cuento aparezca en dos campañas distintas, en dos departamentos y con cuatro años de diferencia es lo que prueba que circulaba por la costa y no era una pieza local del Sinú: es el paralelo que `similitudes` nombra en primer lugar. El título bolivarense da tratamiento de tío a los dos animales donde el cordobés lo reserva para el diálogo.

  3. Archives of Traditional Music, colección 65-291-F «Colombia, Dept. Bolívar, 1964» (catálogo en línea, copia archivada)

    web.archive.org

    Pone fecha y soporte a la única voz con nombre de este cuento. El catálogo consigna la grabación de «Tío Conejo y Tío Caimán» a Silverio Martínez el 12 de marzo de 1965 y —dato que el libro cordobés no da de ninguna de sus piezas— declara el género: chiste, no cuento. Ese mismo narrador grabó ese día una segunda pieza del ciclo del conejo, de modo que la del caimán no le llegó suelta. Es la fuente que permite escribir en `versiones` que el registro bolivarense tiene día, cinta y número de colección mientras el cordobés no tiene ninguno de los tres.

Contraste y contexto · 8 referencias
  1. Animal Tales from the Caribbean — índice del volumen

    toc.library.ethz.ch

    Es la prueba documental de la paginación y del orden en que este cuento aparece en el corpus bolivarense: el número 10 de veintiuno, entre «El hombre» y «El conejo que quería ser el hombre más grande del mundo», con Silverio Martínez Torres como narrador de los dos últimos. El índice también muestra que el volumen reparte los mismos veintiún relatos en dos bloques, inglés y español, y que el de esta pieza en español va de la 191 a la 192, que es la cifra con la que se puede afirmar que la versión bolivarense tiene una extensión parecida a la cordobesa y no la amplifica.

  2. George List Colombia Collections

    libraries.indiana.edu

    Explica por qué de este argumento hay dos registros y no uno, y por qué los dos salen del mismo círculo de trabajo. La descripción del fondo documenta que List grabó más de ciento veinte cintas en cuatro viajes al Caribe colombiano entre 1964 y 1970, enumera los números de acceso —entre ellos el 65-291-F, que es el de esta pieza— y declara que para acceder a las comunidades y escoger a los intérpretes trabajó con los folcloristas colombianos Winston Caballero y los hermanos Manuel y Delia Zapata Olivella. Winston Caballero Salguedo es el mismo sociólogo que dirigió la búsqueda de géneros del libro cordobés: la coincidencia de este cuento en los dos corpus tiene ahí su explicación documental.

  3. Espacio Cultural de San Basilio de Palenque · Plan Especial de Salvaguardia

    patrimonio.mincultura.gov.co

    Es el tercer apoyo que `similitudes` nombra y el único documento oficial consultado que describe el velorio como el lugar donde se cuentan cuentos y chistes en el Caribe colombiano. El expediente dedica uno de los tres programas de su plan decenal a «Lengua y Tradición Oral», afirma que a través de ella «se perpetúan los valores comunitarios desde los niños, mediante cuentos, mitos y leyendas» y enumera entre sus portadores los cuentos, chistes, fábulas y dichos. Importa a esta ficha porque el catálogo de Indiana declara este relato como chiste y Zapata escribe que buena parte de su material se grabó en velorios: el expediente describe el escenario en que una pieza así se dice.

  4. Algunos comentarios socioeconómicos sobre los habitantes de los humedales de los ríos San Jorge y Sinú

    publicaciones.banrepcultural.org

    Documenta el mundo anfibio que este cuento da por sabido y que la ficha necesita para no inventarlo: las ciénagas y caños del bajo Sinú donde el caimán es un animal con el que se convive y no una figura exótica, la pesca y la recolección de huevos como actividades de subsistencia estacional, y la circulación en canoa y a nado por un paisaje que se inunda y se seca. El equívoco de la pieza —un animal que atraviesa el agua cargando a otro y que recibe órdenes gritadas desde la orilla— sólo es verosímil en un terreno donde el paso del agua es una operación cotidiana y negociada.

  5. Manuel Zapata Olivella (Enciclopedia)

    enciclopedia.banrepcultural.org

    Importa a esta ficha por un detalle de biografía que explica la coincidencia de los dos registros: el recopilador del texto cordobés es loriquero, es decir, nacido en el bajo Sinú, y fue a la vez médico, antropólogo y folclorista con trabajo de campo en las dos costas. Esa doble condición —hombre de la región y profesional del registro— es la que lo pone, cuatro años antes de su propia campaña, dentro del equipo con el que George List grabó en Bolívar. El perfil permite sostener en `historia` que el cordobés anónimo y el bolivarense con nombre son dos maneras de trabajar del mismo círculo y no dos tradiciones distintas.

  6. Manuel Zapata Olivella en el folclor y la radio pública

    senalmemoria.co

    Adelanta en dieciséis años el interés del recopilador por el material del que sale esta pieza. El artículo publica los audios de un ciclo de conferencias grabado por la Radiodifusora Nacional en julio de 1956, y la del 10 de julio trató sobre la literatura tradicional en los departamentos de Córdoba y Bolívar —los dos de donde salen los dos registros de este cuento—, con Zapata lamentando en ella la falta de estudios sobre la materia. Es la prueba de que cuando en 1965 grabó para List en Bolívar y en 1969 empezó a recoger en el Sinú no estaba estrenándose en el asunto, sino cerrando un trabajo que llevaba planteando una década.

  7. Manuel Zapata Olivella Collections — tema «cuentos», Jean and Alexander Heard Library

    mzo.library.vanderbilt.edu

    Muestra por contraste lo que se perdió en el registro cordobés de este cuento. En el archivo de Zapata Olivella las grabaciones de cuentos sí llevan número, fecha, lugar y entrevistado con nombre —Bayron Antonio Zapata y Marco Aurelio Correa en Santa Fe de Antioquia el 7 de septiembre de 1974, Jacinto Mena Robledo en Quibdó el 1 de diciembre del mismo año, varias sesiones en Barrancas, La Guajira, en octubre de 1985—, de manera que el anonimato de la versión sinuana no es una costumbre del recopilador sino una decisión del libro de 1972. Es lo que permite afirmar en `historia` que son dos maneras distintas de trabajar el mismo material y no una imposibilidad técnica.

  8. Prólogo y epílogo a Tradición oral y conducta en Córdoba (3.ª ed.)

    drive.google.com

    Da la clave con la que el propio recopilador leía un cuento como éste. Garcés González resume las conclusiones de la encuesta que estructura el libro y señala entre los patrones medidos el de apreciación del trabajo, que es exactamente el eje de esta pieza: un jornalero que se emplea, cobra en especie y se come el encargo. El prólogo describe además la Córdoba de aquellos años —más de la mitad de la población analfabeta, agitación estudiantil, movimiento campesino invadiendo tierras— y confirma que la recopilación es del Medio y el Bajo Sinú y se hizo en dos etapas, la de recolección en 1969-1970 y la de comprobación a comienzos de 1971.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«Tío Conejo y Tío Caimán» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Tío Conejo y Tío Caimán» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Tío Conejo y Tío Caimán» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

TÚ

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