
Andina · Muiscas
Chibchacum
Chibchacum, protector de la sabana, inundó la tierra que cuidaba y fue condenado a cargarla: cuando cambia de hombro, la tierra tiembla.
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Chibchacum conocía los caminos de la sabana de Bacatá. Lo encontraban en los mercados, entre quienes truecan mantas y sal; los plateros lo sentían cerca del fuego donde fundían el oro; los labradores lo llamaban al abrir los surcos, antes de sembrar. Se decía que jamás se ausentaba de la provincia: si alguien lo invocaba desde un sendero, ahí estaba, como el báculo en el que uno se apoya sin pensarlo.
Pero llegó un tiempo en que los suyos murmuraron de él. La murmuración anduvo de bohío en bohío, y llegó hasta sus oídos.
Entonces Chibchacum crió o trajo dos ríos, el Sopó y el Tivitó, y los hizo entrar en la sabana. El agua cubrió los surcos, apagó los fuegos de los plateros, subió alrededor de las casas y alcanzó el pie de los cerros. La gente que vivía de la tierra y del trueque se refugió en las alturas a mirar cómo su sustento se hundía.
Pidieron ayuda a Bochica. Bochica los escuchó: desde un arco que reverberaba en el aire les habló, y arrojó su vara de oro contra las peñas del Tequendama. Las peñas se abrieron y el agua encontró salida con estruendo. La sabana quedó libre, con el légamo fértil sobre los campos, y los dos ríos continuaron corriendo, porque en tiempos de sequía serían necesarios.
Entonces Bochica llamó a Chibchacum a cuentas.
—Tú protegías a estas gentes —le dijo—. Ahora las sostendrás.
Antes de la inundación, la tierra reposaba sobre unos grandes guayacanes, y los guayacanes no se cansaban. Bochica los retiró y puso a Chibchacum en su lugar, con la orden de cargar todo lo que sobre ellos descansaba: montañas, lagunas, caminos de mercaderes, surcos de labradores.
Chibchacum se quedó inmóvil bajo la carga. Un dios acostumbrado a caminar entre la gente tuvo que aprender a no moverse. Durante mucho tiempo lo logró.
Pero ningún hombro sostiene para siempre. Cuando la tierra pesa demasiado sobre un lado, él busca el equilibrio, afirma los pies en la profundidad y pasa la carga al otro hombro. Es un gesto lento, pero la tierra entera lo siente: el agua de las lagunas se agita, las vasijas suenan en las casas, las piedras se desprenden de las lomas.
Quienes están arriba saben lo que ocurre. El que causó la inundación sigue abajo, sosteniendo todo lo que da sustento, y cuando el suelo se mueve es porque también él se cansa.
Bajo la tierra que carga sigue enterrado el oro que alguna vez le ofrecieron, esperando que algún día pueda soltar la carga y volver a los mercados.

La enseñanza
“Todo poder termina cargando el peso de sus actos, y hasta los hombros divinos se cansan de sostener lo que provocaron.”
Territorio
Andina · Muiscas
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Muiscas
- Referencia
- 4.65° · -74.1°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Muiscas · Andina
- Referencias
- 10
- Última revisión
- 19 de agosto de 2026
Base documental · 3 referencias
- Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, tomo II
archive.org
Conserva algunas de las noticias coloniales más extensas sobre autoridades, divinidades, ceremonias y relatos muiscas.
- Mitos y leyendas de Colombia, vol. III: región Andina
flacso.edu.ec
Ordena relatos muiscas, transcribe fuentes y advierte cuándo una figura o episodio no constituye propiamente un mito.
- Historia general de las conquistas del Nuevo Reino de Granada
cervantesvirtual.com
Ofrece una versión colonial amplia de gobernantes, guerras, genealogías y leyendas del altiplano.
Contraste y contexto · 7 referencias
- El sol del poder: simbología y política entre los muiscas del norte de los Andes
books.google.com
Analiza relaciones entre cosmología, parentesco, territorio y autoridad en materiales muiscas.
- Mitos, leyendas y tradiciones del folclor del Lago de Tota
flacso.edu.ec
Conserva los ciclos narrativos del origen de Tota, Toquechá y Toquilla, y el castigo de Chaquén.
- Atlas: el titán que sostiene los cielos
es.wikipedia.org
Documenta al titán condenado a sostener la bóveda celeste tras la guerra de los Titanes; Villa Posse llama a Chibchacum 'el Atlas de los muiscas'.
- Huiracocha (dios): el diluvio y la nueva humanidad
es.wikipedia.org
Registra cómo Viracocha destruye con un diluvio a los gigantes que no lo reconocieron, enseña a la nueva humanidad y desaparece caminando sobre el mar; Manco Cápac y Mama Ocllo portan un bastón de oro.
- Chalchiuhtlicue y la edad del sol de agua (Atonatiuh)
es.wikipedia.org
Conserva el relato del desborde de las aguas que cierra una edad del mundo, entendido en Mesoamérica como crecida de ríos y no solo como lluvia del cielo.
- Trentren Vilu y Caicai Vilu
es.wikipedia.org
Cuenta el diluvio en que la serpiente Caicai hace subir el mar y Trentren eleva el cerro donde se refugian; los alcanzados por el agua se vuelven peces.
- Atrahasis: el poema acadio del diluvio
es.wikipedia.org
Narra cómo un dios decide el diluvio para castigar a una humanidad que lo molesta y una familia advertida logra sobrevivir en una barca.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«Chibchacum» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Chibchacum» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Chibchacum» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








