Chaquén

Andina · Muiscas

Chaquén

Chaquén, dios muisca de los términos y de los puestos de las carreras: el límite del sembrado se respeta, se corre y se festeja.

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El relato

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El año comenzaba en los linderos.

Cuando las lluvias ablandaban la tierra y la Sabana esperaba la semilla, los caciques hacían señalar los términos. Se levantaban postes donde un sembrado terminaba y comenzaba el vecino, donde una parcialidad entregaba su campo a otra. Aquella raya tenía un dueño que no se veía: Chaquén.

Chaquén no vivía en templo ni en cerro. Era la línea misma: el borde que separaba una sementera de otra, el puesto que decía hasta dónde llegaba el trabajo de cada quien. Quien respetaba el límite sembraba en paz. Quien lo cruzaba a escondidas, sembraba un pleito.

Cuando llegaba la fiesta, el cacique ordenaba correr la tierra. Los más valientes salían con plumas y diademas y recorrían el campo siguiendo los puestos: subir al alto, dar la vuelta, volver por la misma carrera. No era solo una prueba de piernas. Correr la tierra era conocerla con el cuerpo —sus linderos, sus quebradas, el punto donde un surco entregaba la cosecha a otro— y demostrar que el territorio podía cruzarse entero, sin romperse.

En el límite, sin boca que lo dijera, se oía:

—Hasta aquí la tuya. De aquí en adelante, la del vecino.

A la llegada, el cacique alababa las danzas y entregaba mantas a los mejores. Repartía chicha para el camino. Las flautas y los fotutos contestaban a los tambores; hombres y mujeres se tomaban de las manos en corro y cantaban las grandezas de los mayores, con las vasijas en medio, de donde la chicha iba pasando de mano en mano. La plumería de la fiesta y de la guerra, los adornos, todo se ofrecía a Chaquén junto al límite.

Así se cerraba el pacto: la celebración podía encenderse porque el orden de la tierra ya estaba puesto. Las danzas recorrían los mismos términos que las carreras; la borrachera acababa la jornada en las casas, cuando el sol se iba de los campos.

Al amanecer, con las vasijas vacías y la plumería dormida, la raya seguía allí, quieta entre los surcos: una línea de postes y piedras que ninguna fiesta había logrado borrar.

Chaquén: lo que quedó del relato

La enseñanza

“El límite no separa: nombra lo que la tierra guarda para todos.”

Territorio

Andina · Muiscas

Andina · Muiscas

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Muiscas
Referencia
4.710989° · -74.072092°

Ficha del relato

Contexto histórico

Fray Pedro Simón, en sus Noticias historiales de 1627, anota a Chaquén —que escribe Chaqnen— entre las divinidades del altiplano: tenía a su cargo los términos y los puestos que señalaban los caciques cuando en las fiestas ordenaban correr la tierra a los más valientes, con premios puestos de antemano, y se le dedicaban los adornos de la borrachera y de las fiestas con toda la plumería usada en ellas y en la guerra. El mismo cronista describe las carreras festivas: los vasallos de cada parcialidad salían en danza con plumería, flautas, fotutos y tambores, llegaban al alto donde las carreras iban a parar a los puestos señalados, y el cacique premiaba con mantas y con chicha para el camino, para acabar la fiesta en borracheras en las casas.

La atribución de los linderos de las sementeras es posterior y distinta. Acosta y Zerda presentan a Chaquén como protector de los linderos de los sembrados y de los puestos en procesiones y fiestas; Restrepo, siguiendo a Simón, lo reduce a los términos y puestos de las carreras. Villa Posse une ambas noticias y añade las fiestas agrícolas de comienzos de año, celebradas en los límites de las labranzas como ritos propiciatorios de la cosecha, con corros de hombres y mujeres, flautas, fotutos y chicha.

El vínculo entre territorio, siembra y carrera ritual es el corazón de la figura: el límite no es una raya muerta sino una institución que se recorre, se corre y se celebra. La carrera atraviesa la tierra señalada, la conoce con el cuerpo y la reafirma como espacio común dividido en responsabilidades. Siembra y fiesta dependen del mismo orden: sin términos respetados no hay parcela segura; sin fiesta, el territorio no se habita de nuevo cada año.

La cautela evangelizadora es obligatoria: Simón traduce el culto como idolatría y embriaguez, y sus descripciones arrastran una mirada moral. No hay aquí una liberación ni un desenfreno que recuperar, sino un ritual agrícola que la crónica conserva de manera parcial y sesgada. Leído así, Chaquén permite pensar el límite como cosa sagrada: un acuerdo material sobre el que descansa el alimento común y que la comunidad entera festeja sin borrarlo.

Resonancias con otros mitos

En el mismo corpus muisca, El castigo de Chaquén muestra la otra cara de esta figura: allí el protector del lindero castiga a dos fugitivos convirtiéndolos en plantas que nunca pueden tocarse. El paralelo ilumina una ambivalencia real: el mismo dios que aquí permite festejar el límite, allí lo impone como prohibición. Son dos facetas de un solo problema —qué sostiene el orden del territorio—, no dos dioses.

En Colombia, las cuadrillas de San Isidro de Iza conservan procesiones, música y competencias comunitarias ligadas a la memoria agrícola del altiplano, en la misma región donde se sitúa el ciclo de Chaquén. La resonancia es festiva y territorial; la diferencia es que no reeditan los límites de los sembrados ni una carrera sobre los términos.

En los Andes, los marcadores de territorio tienen raíz ritual: Viracocha ordena el mundo y el bastón de Manco Cápac se hunde en la tierra para señalar dónde fundar el Cuzco. Ahí el límite marca un centro y un comienzo de linaje; el de Chaquén divide campos y se recorre. En Mesoamérica, deidades de los caminos y las rutas, como Yacatecuhtli entre los mexicas, protegían el tránsito de los viajeros: el territorio se cruza bajo un patrono; pero el tránsito es comercial, no agrícola, y no define parcelas.

En el mundo romano, Jano preside los umbrales —puertas, comienzos, pasajes— y Término (Terminus) protege los hitos de piedra que marcaban propiedades, con una fiesta propia, las Terminalias, en que el lindero se adornaba. Chaquén comparte con Terminus la sacralidad del hito, pero el romano es jurídico, quieto y privado, mientras el muisca es festivo, móvil y colectivo: no se consulta un registro, se corre la raya y se canta sobre ella. Jano mira a dos lados; Chaquén se conoce a lo largo de toda la línea.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. La grafía del nombre no es estable. Simón escribe Chaqnen; Acosta, Restrepo y Zerda escriben Chaquén; Villa Posse titula su sección El mito de Chaquón. Esta página conserva la dirección publicada (slug chaquon) pero adopta la forma más extendida, Chaquén.

  2. El énfasis cambia según la fuente. Simón y Restrepo subrayan el papel en las carreras: Chaquén guarda los términos y los puestos donde van a parar las carreras ordenadas por el cacique. Acosta y Zerda lo convierten en protector de los linderos de las sementeras y de los puestos de las procesiones y fiestas. Villa Posse fusiona ambas lecturas y agrega las fiestas agrícolas de los primeros meses del año, celebradas en los límites de las labranzas para lograr buenas cosechas, con corros, flautas, fotutos, chicha y ofrendas de plumería.

  3. Hay quien reduce a Chaquén a un dios de las fronteras inmóvil. La documentación sugiere lo contrario: su límite se corre, se baila y se festeja; la fiesta es parte de su dominio, no un añadido.

  4. No se debe confundir esta página con El castigo de Chaquén, que existe como ficha aparte en este mismo corpus. Allí, en el ciclo regional de Tota e Iza recogido por Lilia Montaña, Chaquén aparece como el protector del límite que castiga la fuga de Tintoba y Súnuba convirtiéndolos en plantas. Esa versión pertenece a una tradición literaria regional del siglo XX y trata el límite como prohibición punitiva. Aquí no se narra ese episodio: se documenta la función festiva y agrícola de la figura, sin fusionar los dos rostros de Chaquén en un solo relato.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Muiscas · Andina
Referencias
8
Última revisión
19 de agosto de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Noticias historiales de las conquistas de Tierra Firme en las Indias occidentales, tomo II

    archive.org

    Conserva algunas de las noticias coloniales más extensas sobre autoridades, divinidades, ceremonias y relatos muiscas.

  2. Mitos y leyendas de Colombia, vol. III: región Andina

    flacso.edu.ec

    Ordena relatos muiscas, transcribe fuentes y advierte cuándo una figura o episodio no constituye propiamente un mito.

  3. El sol del poder: simbología y política entre los muiscas del norte de los Andes

    books.google.com

    Analiza relaciones entre cosmología, parentesco, territorio y autoridad en materiales muiscas.

Contraste y contexto · 5 referencias

  1. Los muiscas en los siglos XVI y XVII: miradas desde la arqueología y la historia

    ediciones.uniandes.edu.co

    Reúne investigación arqueológica e histórica que corrige modelos simplificadores sobre sociedad, poder y territorio muiscas.

  2. Mitos, leyendas y tradiciones del folclor del Lago de Tota

    flacso.edu.ec

    Conserva los ciclos narrativos del origen de Tota, Toquechá y Toquilla, y el castigo de Chaquén.

  3. Resolución 1811 de 2015: declaratoria de las Cuadrillas de San Isidro de Iza

    normograma.mincultura.gov.co

    Documenta una tradición viva de Iza y su memoria local, donde Bochica y el maíz aparecen en el relato patrimonial.

  4. Huiracocha (dios): el diluvio y la nueva humanidad

    es.wikipedia.org

    Registra cómo Viracocha destruye con un diluvio a los gigantes que no lo reconocieron, enseña a la nueva humanidad y desaparece caminando sobre el mar; Manco Cápac y Mama Ocllo portan un bastón de oro.

  5. Hippomenes and Atalanta

    museodelprado.es

    Explica la carrera en la que Atalanta condiciona su matrimonio a ser vencida por un pretendiente.

Voces de la comunidad

Conversación

¿Así te la contaron?

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«Chaquén» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Chaquén» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Chaquén» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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