Bachué

Andina · Muiscas

Bachué

Una mujer y un niño salen de la laguna de Iguaque, pueblan el altiplano y regresan al agua convertidos en serpientes.

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Bachué: la entrada del relato

El relato

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Antes del primer bohío, la laguna de Iguaque guardaba un silencio de agua fría. Los frailejones empapaban la niebla, el viento bajaba por la sierra y nadie había hollado aún los caminos del altiplano.

Un amanecer, la superficie se abrió desde el centro. Salió una mujer de cabello oscuro, y de la mano traía a un niño de unos tres años, que apoyó los pies desnudos en la orilla como quien aprende a sostener el peso de la tierra. La llamaban Bachué, y también Farachogua, la mujer buena.

Bajaron juntos hasta el llano. Donde el frío aflojaba, levantaron una casa de barro y paja; encendieron fuego y el humo subió por primera vez sobre aquellos montes. El niño creció junto a ella. Cuando su voz se hizo grave, unieron sus vidas, y la casa se fue llenando.

Nacían cuatro hijos de un parto; en otro, seis. Dormían arropados en mantas, corrían tras el fuego, aprendían a escuchar el agua contra el barro. Y cuando la casa quedó chica, los padres tomaron el camino con la descendencia. Por laderas, valles y sabanas iban dejando familias y fogones. Los hijos tuvieron hijos; los senderos se encontraron; la tierra se llenó de nombres.

Bachué enseñaba a su gente que convivir cuesta más que construir. Medió disputas, sembró el consejo, recordó que nadie guarda el agua solo para sí. Pero no hay precepto que detenga la vejez. Un día el cabello de Bachué perdió el color y su compañero necesitó un bastón para subir la cuesta.

Reunieron a los hijos, a los hijos de los hijos y a todos los nacidos después. La multitud subió con ellos hasta Iguaque, y el camino de vuelta fue más lento que el primero. Junto al agua, Bachué se detuvo. Pidió paz, pidió memoria, pidió que cuidaran las leyes y el fuego de cada casa. —El agua es de todos —dijo—, como la memoria.

Entonces se despidió.

Lloraron los dos viejos y lloró la multitud. Bachué tomó la mano de su compañero y entraron al agua. El cuerpo se alargó en silencio; los brazos se recogieron; dos grandes serpientes nadaron una vuelta alrededor de la laguna y se hundieron. El agua se cerró detrás de ellas.

Nadie se movió de la orilla por un largo rato.

Desde entonces, cuando la gente muisca mira a Iguaque, a veces ve una línea que cruza el agua sin que sople el viento. Dicen que es Bachué que vuelve a mirar a los suyos. Y quien lo sabe calla, porque la laguna no devuelve las palabras: guarda el primer nombre y el último silencio.

Bachué: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Lo que nace del agua vuelve al agua, y entre un abrazo y otro queda la vida entera.”

Territorio

Andina · Muiscas

Andina · Muiscas

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Muiscas
Referencia
5.68728° · -73.43681°

Ficha del relato

Contexto histórico

Las dos crónicas que conservan el relato son las Noticias historiales de Fray Pedro Simón, escritas en 1627, y la Historia de la provincia de San Antonino del Nuevo Reino de Granada, de Alonso de Zamora, publicada en 1701. Ambas sitúan la laguna en las sierras de Iguaque, a unas cuatro leguas de Tunja, un territorio frío y neblinoso de páramo que hoy corresponde al santuario de fauna y flora administrado por Parques Nacionales Naturales. Coinciden en la secuencia esencial: la mujer sale del agua con un niño de la mano, la casa, el crecimiento, la descendencia, la exhortación final y el regreso como serpientes.

Ninguna de las dos es una transcripción neutral. Simón y Zamora escriben décadas después de la invasión y desde una mirada evangelizadora: llaman "engaño" al relato, atribuyen al demonio las ofrendas y traducen categorías muiscas a términos de idolatría. La ficha los trata como fuentes históricas necesarias, no como autoridades únicas. Eugenia Villa Posse, en su compilación crítica de 1993, ordena el material, advierte cuándo una figura no constituye propiamente un mito y registra los cuatro nombres dados a la madre en las crónicas (Bachué, Furachogua, Labaque, Bacuche), mientras el consorte queda sin nombre.

Sobre esa asimetría, Villa Posse propone una lectura de matriarcado. La investigación reciente invita a la cautela: la evidencia documental muestra grupos de parentesco con rasgos matrilineales, herencias y sucesiones que corren por línea materna, pero la matrilinealidad no equivale a un gobierno de mujeres ni a un "matriarcado" como sistema político. La centralidad de Bachué puede dialogar con el linaje materno sin explicar por sí sola toda la sociedad.

Queda una voz contemporánea. Para la Comunidad Muisca de Bosa, madre Bachué sigue vinculada a la ley de origen y al cuidado del ser, la familia, la comunidad y el territorio. Esa memoria viva impide tratar el relato como una reliquia sin descendientes.

Resonancias con otros mitos

Dentro del mismo corpus muisca, el agua trabaja en dos direcciones. En Iguaque es origen; en la laguna de Guatavita es destino de ofrendas, como registra el propio Simón al describir sacrificios y ofrendas de oro en las aguas del altiplano. La resonancia es el agua como umbral entre lo humano y lo sagrado; la diferencia es de dirección: en Guatavita la gente entrega al agua, en Iguaque el agua entrega a la gente.

En el Popol Vuh, la abuela Xmucané muele maíz para formar a los primeros seres y aconseja a los héroes k'iche'. Resuena con Bachué como figura femenina que da origen a la gente y le enseña a vivir. La diferencia: Xmucané trabaja materia, maíz y masa, dentro de una cosmogonía mesoamericana; Bachué no fabrica a los primeros hombres sino que los procrea, y emerge del agua para luego regresar a ella.

También en los Andes, Viracocha aparece ligado al agua del Titicaca, ordena la creación, enseña y desaparece caminando sobre el mar. Comparte con Bachué el ciclo de aparecer, enseñar y partir, con el agua como escenario. Se separa en que Viracocha es un creador único que piensa y manda, mientras Bachué no crea el mundo: lo puebla y lo aconseja.

En el Génesis, Eva recibe el título de "madre de todos los vivientes". La resonancia es la madre primordial como origen de un linaje entero. La diferencia es el marco: en el texto bíblico una divinidad forma a la pareja y el relato se ordena en torno al mandato y la falta; Bachué no recibe el ser de nadie y su despedida no es castigo sino regreso. Villa Posse apunta además el motivo de la mujer-serpiente madre de todos los hombres, que asoma en varias tradiciones del mundo; en Bachué la serpiente no tienta ni amenaza: es la forma del retorno, cuna y sepulcro a la vez.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Simón narra el núcleo: la mujer que él llama Bachué o Farachogua, "mujer buena", saca del agua a un niño de unos tres años, bajan al llano, edifican casa, ella se une a él al llegar a la edad adulta, de cada parto nacen cuatro o seis hijos y la pareja recorre muchas partes dejando descendencia. Al final, vieja, exhorta a la paz y a la guarda de preceptos y leyes, se despide entre lágrimas y entra como culebra a la laguna. El mismo Simón añade que luego fue contada entre sus dioses y que fue amparo de las legumbres, con ofrendas de moque y resinas.

  2. Zamora, en 1701, la llama Bacuche, con el mismo sentido de "mujer buena". Mantiene el niño de tres años, los partos de cuatro o seis hijos, la plática a los descendientes y la entrada como culebras. También en su versión el compañero queda sin nombre.

  3. Villa Posse agrupa las denominaciones de las crónicas en cuatro: Bachué o Bachúe, Furachogua, Labaque y Bacuche, todas aplicadas a la mujer. Advierte además que no consta que Bachué fuera madre del niño al sacarlo del agua. En las reelaboraciones literarias del siglo XIX y XX, la figura se amplía: Bachué enseña a tejer, a construir bohíos, a labrar la tierra, a trabajar el barro y los metales, y dicta preceptos morales y religiosos. Esas capas no aparecen en el núcleo de Simón o Zamora y se conservan como reelaboraciones identificadas, no como una versión única del mito.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Muiscas · Andina
Referencias
11
Última revisión
22 de septiembre de 2026

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Base documental · 5 referencias

  1. Fray Pedro Simón, Noticias historiales, vol. II, Cuarta noticia, cap. II (ed. 1882; original de 1627)

    archive.org

    Testimonio colonial más antiguo usado para fijar el núcleo del relato: Iguaque, la mujer llamada Bachué o Farachogua, el niño sin nombre, la descendencia, la exhortación final y el retorno como serpientes.

  2. Medicina Tradicional y Partería de la Comunidad Muisca de Bosa

    saludcapital.gov.co

    Cartilla de 2022 de la Secretaría Distrital de Salud y el Cabildo Muisca de Bosa, hecha con sabedores, parteras y médicos tradicionales. Vincula a madre Bachué con la ley de origen y con el cuidado del cuerpo, la comunidad, el territorio y los elementos.

  3. Sánchez, Martínez Celis y Vinasco Téllez, Cosmological Relations in the Muisca Myth of Bachue (2024)

    doi.org

    Estudio académico reciente que propone relaciones entre el relato, el paisaje, la Vía Láctea, el Sol, las Pléyades y vasijas muiscas con serpientes. Se presenta como hipótesis interpretativa, no como consenso cerrado.

  4. Juan F. Cobo Betancourt, The Coming of the Kingdom, cap. 1 (Cambridge, 2024)

    doi.org

    Revisión histórica de las fuentes coloniales y de sus categorías. Sustenta una lectura cauta de la supuesta religión muisca homogénea y describe grupos de parentesco matrilineal con liderazgos generalmente masculinos.

  5. Fray Alonso de Zamora, Historia de la provincia de San Antonino del Nuevo Reino de Granada (1701)

    cervantesvirtual.com

    Segunda crónica colonial, dominicana, citada por la historiografía como la que llama Bacuche a la mujer de Iguaque y repite el núcleo de Simón.

Contraste y contexto · 6 referencias

  1. Santuario de Fauna y Flora Iguaque — Parques Nacionales Naturales

    parquesnacionales.gov.co

    Contexto territorial actual de la laguna sagrada: ubicación, extensión, ecosistemas de páramo y bosque altoandino, función hídrica y memoria cultural asociada a Bachué.

  2. Sandra Turbay Ceballos, Las familias indígenas de Santafé según los testamentos de los siglos XVI y XVII (2012)

    revistas.unal.edu.co

    Evidencia histórica de rasgos matrilineales en herencias y sucesión de cacicazgos. Ayuda a no confundir matrilinealidad con matriarcado.

  3. Pueblo Muisca — Instituto Colombiano de Antropología e Historia

    colecciones.icanh.gov.co

    Síntesis institucional sobre territorio, actividades históricas y presencia contemporánea del pueblo muisca a través de sus cabildos y procesos de recuperación cultural y lingüística.

  4. Lago Titicaca — pie de imagen del portal del Inca Garcilaso, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

    cervantesvirtual.com

    Pie de foto de la estatua de Manco Cápac; sirve para comparar, sin afirmar parentesco directo, el surgimiento lacustre de Manco Cápac y Mama Ocllo y su papel como pareja fundadora.

  5. Ovidio, Metamorfosis I: Deucalión y Pirra — University of Virginia

    ovid.lib.virginia.edu

    Fuente clásica para contrastar otra pareja que repuebla el mundo. La comparación destaca diferencias de contexto: un nuevo comienzo después del diluvio, no una aparición primordial desde una laguna.

  6. Stories of the Creation of Japan — Library of Congress

    loc.gov

    Referencia institucional sobre Izanagi e Izanami como pareja creadora de las islas y deidades de Japón; sirve para comparar la función de las parejas primordiales sin borrar las diferencias culturales.

Voces de la comunidad

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«Bachué» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «Bachué» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «Bachué» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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