
Andina · Katíos
Ancastor, el ave que viajó al cielo
Un ave blanca lleva a dos mujeres a Bajía, donde ven a sus muertos y esconden semillas para traerlas a la tierra.
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El relato
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Se murió una señora y su familia lloraba mucho. En ese tiempo todavía no había maíz en este mundo.
Una de las mujeres, ya muy aburrida de llorar, salió a una montaña, miró al sol y le dijo a la compañera que también a ellas les llegaría el día de morir. Al rato se apareció Ancastor, un ave blanca, que se volvió hombre y les preguntó por qué lloraban tanto. Ellas le dijeron que por la muerte de su hermana. Ancastor les respondió que no lloraran, porque ella estaba en el Bajía, el cielo. Ellas dijeron entonces que querían ir a verla.
Yo las llevo, les dijo. Pero cómo, preguntaron ellas. Cierren los ojos, dijo Ancastor, y abrió las alas y las hizo montar, una en cada ala, y les advirtió que no los abrieran. Así las llevó por el aire hasta el Bajía.
Allí se desmontaron y siguieron a pie. Llegaron a una casa grande y encontraron unas mujeres de senos tan grandes que les llegaban a las rodillas. Ancastor les dijo que no les hablaran, y siguieron. Más adelante encontraron mucha gente conocida que ya se había muerto, y entre esa gente estaban la hermana y también un hermano al que habían matado. Lo iban a abrazar, pero Ancastor les dijo que no. Dos días estuvieron en el Bajía.
A la vuelta vieron maíz y chontaduro, y les pareció muy bueno. Ancastor les dijo que no llevaran ninguna fruta, porque era muy peligroso bajarlas. Una de ellas guardó de todos modos un grano de maíz en la boca, y la otra guardó una fruta de chontaduro. Ancastor las bajó igual.
Cuando bajaron al mundo les contaron a los demás lo que habían visto: que uno se muere, pero que en el Bajía se encuentra otra vez con los suyos. Y les mostraron las frutas de maíz y de chontaduro que traían. Las sembraron, sacaron la semilla y después comieron. A todo el mundo le pareció bueno, y todos sembraron y cosecharon.

La enseñanza
“El duelo no devuelve a nadie, pero puede volver con una semilla escondida en la boca.”
Territorio
Andina · Katíos
El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.
- Región
- Andina
- Comunidad
- Katíos
- Referencia
- 6.75611° · -76.18528°
Ficha del relato
Fuentes
Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.
- Procedencia
- Tradición oral · Katíos · Andina
- Referencias
- 8
- Última revisión
- 22 de septiembre de 2026
Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente
Base documental · 3 referencias
- Mitos y leyendas de Colombia, volumen III
flacso.edu.ec
Facilita una transcripción consultable de capítulos de Severino 1924 y distingue el relato Chamí de Surranabe del conjunto atribuido a los antiguos Catíos de Urabá.
- Mitos, tradiciones y cuentos de los indios Chamí
publicaciones.icanh.gov.co
Distingue relatos de Nicolás Henao, Chamí, y Rafael Bailarín, Katío; permite corregir la frontera de Surranabe.
- Diagnóstico unificado de los pueblos Emberá Chamí, Katío, Dóbida y Eperara Siapidara
mininterior.gov.co
Documenta diferenciación interna, territorios, memoria y riesgos contemporáneos desde espacios participativos Emberá.
Contraste y contexto · 5 referencias
- El binomio maíz-plátano: alimentación y símbolos en la cultura emberá (Boletín de Antropología, vol. 11, n.º 27)
revistas.udea.edu.co
Es la única fuente académica hallada que nombra a Ancastor y lo lee como pieza de un sistema: «en la versión de un indígena del noroccidente antioqueño recogida por Chávez (1945, citado en Patiño, 1958), las semillas de maíz y chontaduro son traídas a la tierra por dos mujeres que visitaron bajía (el cielo, donde moran los muertos) conducidas por Ancastor, el ave blanca. A su regreso a la tierra una mujer trae escondida en la boca la semilla de maíz, y la otra la semilla de chontaduro». Gálvez sitúa además el episodio en la estructura de los tres estratos —utre, egoró, annukurá— y lo contrasta con la versión de Nordenskiöld en que el maíz viene del mundo de abajo, y con la de Jerú Potó, que trae el chontaduro desde abajo. Así aparece lo que la ficha no dice: que el maíz y el chontaduro llegan del cielo en una tradición y del subsuelo en otra, y que Ancastor es la variante «de arriba».
- Mitología Embera. Principales mitos, características y funciones
bioetnia.iiap.org.co
Registra, en trabajo de campo de 2012, un nombre casi idéntico y con la misma función: al contar que antes de que llegara la muerte «nadie todavía había subido a horcajadas sobre Ankosotor, el golero blanco para viajar a Bajá, el mundo donde van los muertos». Es decir, el ave blanca que lleva a Bajía no es un personaje suelto de un cuento de 1945: es la montura con que se viaja al mundo de los muertos, sigue nombrada casi un siglo después, y «golero blanco» le da una identidad zoológica —el gallinazo rey— que ni Chaves ni la ficha precisan.
- El oro y la plata entre los embera y waunaan
publicaciones.banrepcultural.org
Explicita la alternativa entre los dos orígenes de la pareja maíz-chontaduro, que es justo lo que está en juego en Ancastor: Caragabí «está asociado con los otros mundos, bien con el de abajo, de donde provienen el jaibanismo, el maíz y el chontaduro, bien con el de arriba, de donde otras versiones hacen provenir también estos dos cultivos». Confirma que maíz y chontaduro viajan siempre juntos y siempre cruzando una frontera de mundo, y que la dirección del viaje —arriba o abajo— es precisamente el punto en que las versiones se separan.
- Cuentos de los Indios Chocós recogidos por Erland Nordenskiöld durante su expedición al istmo de Panamá en 1927 y publicados con notas y observaciones comparativas de Henry Wassén
persee.fr
Es el término de comparación obligado: contiene la versión chocó de cómo se consiguió el maíz, en la que el grano no baja del cielo sino que sube de Chiapérera, el mundo de abajo, escondido no en la boca sino en el estómago de un niño, y en la que el desenlace es una pérdida —la mujer chiapérera se vuelve a su mundo llevándose casi todo el maíz y sólo queda una mazorca de cada clase. Puesta al lado de Ancastor, deja ver que lo específico de la versión katía no es el motivo de la semilla escondida sino la dirección del viaje, la mediación del ave y el reencuentro con los muertos.
- Mitos y cuentos de los indios chimila (Boletín de Arqueología, vol. I, n.º 1)
publicaciones.icanh.gov.co
Es la fuente de primera mano del segundo paralelo que las Similitudes de Ancastor ya nombran. El cuento 8, «Cómo los Chimila consiguieron el maíz» (pp. 8-9), trae el texto que Chaves copia en su nota comparativa a Ancastor: la semilla del maíz guardada en una tusa en lo más alto de una ceiba, el árbol que se recompone cada noche y los hombres que lo tumban trabajando hasta medianoche. En el comentario (pp. 23-24) Reichel-Dolmatoff lo coloca en el ciclo del «árbol de la vida», en cuya cúspide crecían las semillas indispensables, y lo liga al cuento 9, donde la semilla se siembra en un tronco. Permite leer el paralelo en su fuente y no sólo a través de Chaves.
Voces de la comunidad
Conversación
¿Así te la contaron?
«Ancastor, el ave que viajó al cielo» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.
Versiones de este mito
0Ejemplo
No es realMi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.
Así se ve una versión publicada. De «Ancastor, el ave que viajó al cielo» todavía no hay ninguna.
Todavía nadie ha dejado la suya. «Ancastor, el ave que viajó al cielo» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.
- Qué cambió
- El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
- Dónde la oíste
- Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
- Quién la contaba
- Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.








