La Jepá de Jeguada y el origen del agua

Andina · Chamí

La Jepá de Jeguada y el origen del agua

En Jeguada, pequeños seres del agua crecen hasta volverse jepás; los jaibanás deben conducirlos por los ríos y juzgar a la culpable.

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El relato

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El jaibaná o cacique que vivía antes en la vereda de Jeguada fue un día a traer leña. Mientras recogían la leña comenzó a llover muy fuerte y de pronto aparecieron unos gusanitos muy bonitos, como pintaditos. El cacique se preguntó qué animales serían y dijo: vamos a sembrar los gusanitos en una totuma con un poco de agua.

Al otro día los gusanitos amanecieron en la totuma y la totuma estaba llena de agua. Entonces los pasaron a unos cantaritos más grandes, también con un poquito de agua, y al otro día el cantarito estaba lleno. Entonces los pusieron en un hoyo que abrieron cerca de La Batea.

A los pocos meses los gusanos crecieron mucho, mucho, y se volvieron unas jepás muy tragonas, y toda La Batea quedó como una laguna grande.

La esposa del cacique trabajaba moliendo maíz para darles de comer. En un día se molía una carga de maíz. El cacique tocaba un tambor para llamarlas; a la primera tocada no salían, pero a la tercera se asomaban, y entonces les hacían bolas de maíz y se las colocaban en la boca. Después el cacique les decía que ya no había más comida y ellas metían la cabeza en el lago, porque estiraban la cabeza cuando iban a comer y la cabeza llegaba hasta la casa.

A los años las culebras crecieron bastante y el agua creció con ellas, y metieron pescado, sabaletas, y el cacique y su familia estaban muy contentos porque ya no tenían que bajar hasta el río San Juan a pescar ni ir a una quebrada lejana a traer agua.

Un día el cacique y la señora se fueron a barequear al San Juan y él les dijo a los hijos que no le fueran a molestar el tambor. Los hijos, cuando estuvieron solos, comenzaron a darle golpes, y a la tercera las jepás acercaron las cabezas hasta la casa pidiendo comida. Como no les dieron, se llenaron de rabia. Los muchachos volvieron a tocar y ellas volvieron furiosas, con las bocas abiertas, y tampoco les dieron. Una jepá cogió mucha rabia, comenzó a revolcarse, llenó toda la casa de agua y se comió todo lo que había, y a los niños también se los comió.

Un loro educado se fue a avisarle al cacique diciéndole: ehhh mii, ehh mii. Cuando llegaron no encontraron nada. El cacique, con rabia, se fue al lago con machete para que la culebra también se lo comiera y matarla desde adentro, y la molestaba desde una balsa como toriándola, pero la jepá quedó resabiada y no quiso tragárselo.

Entonces llamó a los otros jaibanás y caciques que había por allí y les dijo que había que arriar a todas las jepás del lago, porque si no se comerían a todas las familias. Se reunieron y, cantando jais, las llevaron arriando desde Jeguada hasta Jebanía y Geté, y salieron por el río Agüita hasta el San Juan. Las jepás no querían bajar por las quebradas y hubo que cantar mucho.

En el punto donde el río Tatamá se encuentra con el San Juan colocaron unas tijeras para mochar jepá, que son una especie de cangrejos gigantes. Las que no tenían delitos ni deudas pendientes pasaron sin problema. La que tenía delito, la que se había devorado a los hijos del cacique, se quedó de última porque estaba resabiada; los caciques la empujaron, pasó por las tijeras y quedó mochada en tres partes. Pero los hijos ya estaban muertos.

La Jepá de Jeguada y el origen del agua: lo que quedó del relato

La enseñanza

“Criar en casa un poder que sólo obedece al tambor termina costando lo que más se quiere.”

Territorio

Andina · Chamí

Andina · Chamí

El territorio sitúa la memoria del relato y permite leerla en relación con su comunidad de origen.

Región
Andina
Comunidad
Chamí
Referencia
5.222° · -76.031°

Ficha del relato

Contexto histórico

La procedencia de esta narración estaba mal puesta en la ficha y hay que corregirla con lo que dice el propio recopilador. Víctor Zuluaga Gómez escribe, al presentarla en Mitos y leyendas de los Embera-chamí, Pereira, agosto de 1997, que la versión más conocida en el Chamí sobre el origen del agua, en donde el personaje principal es un jaibaná, la obtuvo del indígena Jaime Wasorna en el año de 1991, indígena que vivía en la vereda de Similitó. Es decir: 1991 es el año en que la recogió, Similitó es donde vivía el narrador, y 1997 es el año de publicación. La ficha decía Santa Cecilia y daba 1991 como fecha de la publicación. Santa Cecilia es, en el mismo libro, la pequeña población donde se localiza un grupo negro procedente del Chocó, no la vereda de Wasorna.

El error viene por la cadena de transmisión. Óscar Fernández Sánchez reproduce el relato completo y lo cita como Zuluaga 1991, páginas 40 a 42, refiriéndose a Dioses, demonios y brujos de la comunidad indígena Chamí, de Gráficas Olímpica, y es él quien sitúa la narración en la vereda Santa Cecilia. El texto que aquí se sigue es el de 1997, páginas 56 a 59.

Zuluaga añade dos datos de lugar. La Batea, donde el cacique abrió el hoyo, es una hondonada hoy cubierta de maleza en la que antiguamente se formó una laguna, en la parte alta del trazado que va de la vereda de Jeguada al caserío de Puerto de Oro. Y cerca de Jeguadas existe una quebrada que desemboca en el San Juan y se llama Sikuepa, que significa sitio de cangrejos.

Que hoy tres veredas lleven nombres derivados de jepá, Jebanía, Jete y Jeguada, como recuerdo de los tres hijos del cacique, es comentario de Fernández Sánchez sobre el mito, no parte de lo narrado.

La otra voz viva es la de Jhon Jairo Siágama, docente de la vereda Río Mistrató, en el resguardo unificado emberá chamí, que narró y tradujo para la Oraliteca de Risaralda una versión publicada el 3 de noviembre de 2025, grabada por Daliana Chavarro y situada en Jeguada y Alto Jebanía. En ella Jepá no es pez ni serpiente sino un ser mítico de esos ríos.

Resonancias con otros mitos

Entre los emberá del Chocó, en la historia de la Jepá de la laguna de Boroboro que recogieron Cardona y Guerra, la serpiente gigante también se vuelve una amenaza que hay que resolver, pero allí una poderosa chamán salva al protagonista y encierra a la serpiente. La diferencia está en el final y en quién decide: allí hay encierro y rescate; en Jeguada hay juicio, un cangrejo puesto como tijera en una confluencia y una condena que llega tarde, porque los niños ya están muertos.

En el mismo corpus chamí, el origen del agua se cuenta de otra manera en el relato de la hormiga: Gentzerá guarda el agua encerrada en la concavidad de una peña, o del árbol jenené, y Karaví tiene que derribar la puerta para que el agua se derrame y forme mares, ríos y arroyos. Allí el agua ya existe y está retenida por alguien que la mezquina. En la Jepá el agua no está escondida: crece con el animal, llena la totuma, el cantarito y después toda La Batea, y sube hasta tapar la casa cuando la culebra se enfurece.

La diferencia con Héntserá y el agua, que es la página vecina, es de la misma clase. Allí un árbol contiene el agua del mundo entero y al caer reparte mar y ríos para todos. Aquí el agua no se reparte: se queda en un lugar con nombre, La Batea, y su exceso es el problema, no la solución.

Lo propio de esta narración, y lo que no se repite en ninguna de las otras, es la cadena doméstica: un sueño o un aguacero, una totuma, un cantarito, un tambor, una carga de maíz molida cada día y una prohibición dicha a unos hijos antes de salir.

Otras versiones y matices

Variaciones, precisiones y límites documentales.

  1. Hay tres registros chamí de esta historia y difieren en cosas que importan.

  2. El de Jaime Wasorna, de 1991, empieza con un aguacero: los gusanitos aparecen mientras el cacique recoge leña bajo la lluvia, sin aviso previo. El de Clemente Nengarabe Siágama, que Vasco escuchó en Purembará y atribuye a lo que le contó de joven un viejo llamado Paulino Viejo, empieza con un sueño: el jaibaná Aba Bibisamá sueña un animalito que chilla entre la rastrojera, su mujer se burla, y al día siguiente lo encuentra rajando leña. En esa versión el animalito es de una cuarta, pintado de azules y rojos, y el hombre lo prueba en un cantarito para saber si se ahoga o si es jepá.

  3. Los dos tienen tambor, pero de distinto modo. En la de Wasorna el tambor llama a varias jepás y el cacique tiene hijos que lo tocan a escondidas mientras los padres barequean oro. En la de Nengarabe el tambor es de cuero de guatín, los hijos son cuatro, el aviso lo da una lorita y el animal se traga la casa entera con ropa, cántaros, marranos y gallinas.

  4. El desenlace se separa más. Wasorna: los jaibanás cantan jais y arrean las jepás desde Jeguada por Jebanía y Geté y el río Agüita hasta el San Juan, y las tijeras están donde el Tatamá se encuentra con el San Juan; la culpable queda mochada en tres partes. Nengarabe: el viejo compra una olla de aguardiente, canta toda la noche y llama a Antumiá, llegan unos diez hombres silbando que no tenían cuerpo de gente, arrastran al animal por encima de la cordillera y lo echan al río Anquima, de donde baja al San Juan hasta el punto Conondó, ya en el Chocó, donde llega otro río; allí se ponen tres tijeras y la culpable se corta en la mitad. Y el viejo va nombrando en voz alta los lugares: Jeguada, Jeguada, Chata, Chata, Jebanía, Jebanía, Umaca, Umaca.

  5. Zuluaga, al comparar las dos, escribe que en la versión de Nengarabe el sitio del cangrejo se llama Burité; en la republicación que Vasco hizo del mismo relato el punto que se nombra es Conondó. La divergencia queda anotada y no se resuelve aquí.

  6. La tercera es la de Jhon Jairo Siágama, de 2025, localizada en Jeguada, con una familia de nombres propios, Florentino y Ritalina y tres hijos, y con una definición explícita: Jepá no es pez ni es serpiente.

Fuentes

Esta ficha se apoya en referencias publicadas y verificables. La adaptación narrativa del sitio no sustituye la consulta de las fuentes originales.

Procedencia
Tradición oral · Chamí · Risaralda · Andina
Referencias
10
Última revisión
17 de septiembre de 2026

Cómo documentamos cada relatoAportar o corregir una fuente

Base documental · 3 referencias

  1. Matemáticas en la cosmovisión de los indígenas Emberá-Chamí

    repositorio.utp.edu.co

    Reproduce la versión de la culebra Jepá narrada por Jaime Wasorna en Santa Cecilia y publicada por Víctor Zuluaga, además de contextualizar universo y territorio Chamí.

  2. Jepá, historia tradicional Emberá de Mistrató

    ivoox.com

    Conserva una narración y traducción del docente Jhon Jairo Siágama, de la vereda Jeguadas de Mistrató, y sitúa a Jepá en los ríos y parajes de Alto Jebanía y Jeguadas.

  3. Algunos relatos de los embera chamí de Risaralda, contados por Clemente Nengarabe Siágama

    luguiva.net

    Relatos que Vasco recogió de Clemente Nengarabe en el Chamí y que se publicaron en 1978 sin su nombre. Al republicarlos, Vasco explica que su papel fue el de simple recolector y devuelve la autoría al narrador, porque en aquel momento fue impensable que un indígena figurara como autor.

Contraste y contexto · 7 referencias
  1. Tejidos de transformación: oraliteratura y oralitegrafía en la memoria emberá chamí

    revistas.udea.edu.co

    Analiza relatos Chamí del Eje Cafetero y explica la transformación como principio relacional, además de rastrear mediaciones coloniales, cristianas y patriarcales.

  2. Embera Chamí

    onic.org.co

    Perfil del pueblo en el sitio de la organización: el nombre propio, «habitante de montaña», la ubicación sobre el río San Juan y en Pueblo Rico y Mistrató, el segundo núcleo en los ríos Garrapatas y Sanquininí, y la lengua, de la familia Chocó.

  3. Caracterización del pueblo Emberá Chamí

    procuraduria.gov.co

    Describe asentamientos, organización, lengua y la relación entre los mundos de arriba, humano y subterráneo en una síntesis institucional.

  4. Diagnóstico unificado de los pueblos Emberá Chamí, Katío, Dóbida y Eperara Siapidara

    mininterior.gov.co

    Recoge territorio, diferenciación interna, memoria, riesgos y propuestas de salvaguarda construidas en espacios de participación Emberá.

  5. Mitos y leyendas de los Embera-chamí

    repositorio.utp.edu.co

    Es la publicación original de la versión que la ficha cita de segunda mano. Zuluaga escribe: «La versión más conocida en el Chamí sobre el origen del agua, en donde el personaje principal es un jaibaná, la obtuve del indígena Jaime Wasorna en el año de 1991, indígena que vivía en la vereda de Similitó», y sitúa los hechos en Jeguadas, en la hondonada llamada «La Batea». El texto íntegro trae los gusanitos pintados recogidos bajo el aguacero, la totuma, el cantarito, el hoyo junto a La Batea, el «arreo» cantando jais desde Jeguada por Jebanía y Geté hasta el Agüita y el San Juan, y las tijeras —cangrejos gigantes— puestas donde el Tatamá se junta con el San Juan, que dejan pasar a las jepás sin delito y cortan en tres a la culpable. Además Zuluaga compara su versión con la que Vasco recogió de Clemente Nengarabe, donde el cangrejo se coloca en un sitio llamado Burité, y anota que cerca de Jeguadas hay una quebrada llamada Sikuepa, «sitio de cangrejos».

  6. El pensamiento Embera Chamí: un análisis filosófico

    repository.unad.edu.co

    Recoge de la mayora Guillermina Gutiérrez Arcila (2017) un desenlace distinto para la boa: el hijo de la pantorrilla va venciendo a las madres de los animales —monstruos, pescados enormes, cangrejos descomunales— dejando siempre una pareja para que la especie no se acabe, y «un día peleó con una culebra, la boa gigante y sagrada, que, vencida por el hijo de pantorrilla, se deshizo en el agua de todos los ríos y hace posible que podamos vivir en la tierra». Es la formulación más explícita hallada de la ecuación que esta ficha necesita: la jepá vencida no desaparece, se convierte en los ríos. Y el cangrejo descomunal está entre sus adversarios, como las tijeras del relato de Jeguada.

  7. Mitología Embera. Principales mitos, características y funciones

    bioetnia.iiap.org.co

    Al inventariar qué está vivo y qué se está perdiendo en la tradición emberá, sitúa «las de Jé, o Jepá, la serpiente gigante» entre «los mitos y leyendas más populares y vivos», junto al origen del hombre y las historias de Jinú-Potó-Warra. Para esta ficha es la constancia de que el ciclo de la jepá no se limita al alto San Juan ni a Risaralda, sino que sigue narrándose en el Chocó pacífico, y que se le nombra en la misma serie que al hijo de la pantorrilla, que en las versiones chamí es justamente quien la vence.

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«La Jepá de Jeguada y el origen del agua» no se cuenta igual en todas partes. Si en tu casa cambiaba el final, el castigo o el nombre, esa versión también es parte del archivo.


Versiones de este mito

0
EJ

Ejemplo

No es real

Mi abuela la contaba igual, pero en su versión el castigo no era la muerte: al cazador lo perdía tres días en el monte y lo devolvía sin memoria. Ella la oyó en Salamina, de su propia madre, hacia 1950.

Así se ve una versión publicada. De «La Jepá de Jeguada y el origen del agua» todavía no hay ninguna.

Todavía nadie ha dejado la suya. «La Jepá de Jeguada y el origen del agua» viaja de boca en boca y cambia en el camino, así que es muy probable que la que te contaron no se parezca a la que acabas de leer.

Qué cambió
El final, el castigo, quién la ve, en qué mes aparece.
Dónde la oíste
Un municipio, una vereda, un río. Aunque sea aproximado.
Quién la contaba
Sin nombres si prefieres: basta el parentesco y el lugar.

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